Más de un siglo de cárcel es la pena total que el padre de la pequeña Lesly Estefanía, la niña de Fortuna fallecida en 2008 después de sufrir supuestos abusos sexuales y malos tratos, tiene previsto solicitar para los presuntos responsables de la muerte: la madre de la menor, Amelia Verónica U.M., de nacionalidad ecuatoriana, y su compañero sentimental, Juan Pedro M.G., natural de Fortuna.
La solicitud de condenas que realiza el abogado Evaristo Llanos Sola, al ejercitar la acusación particular en nombre del padre de Lesly, Pedro Javier Segura, es sensiblemente más elevada que la recientemente formulada por el Ministerio Fiscal. El acusador público reclama sendas penas de 18 años de prisión por los supuestos delitos de malos tratos continuados y homicidio, con los agravantes de parentesco y abuso de superioridad.
La acusación particular disiente de esa calificación jurídica y considera que los hechos son constitutivos de delitos de asesinato, agresión sexual, malos tratos habituales y dos delitos de lesiones. Por todo ello solicita que Amelia Verónica U.M. y Juan Pedro M.G. sean condenados, cada uno de ellos, a 51 años de prisión, así como a pagar una indemnización de 120.000 euros por la muerte de la pequeña. Tampoco podrían acercarse a menos de mil metros del padre y del hermano de la víctima, por un periodo de diez años.
En lo que sí coincide el abogado Llanos Sola con el fiscal es en el relato de hechos. Señala que en junio de 2008, el matrimonio utilizó la figura del arraigo familiar para traer a España a Lesly Estefanía y a su hermano mayor, quienes durante un tiempo habían permanecido en el Ecuador con unos familiares.
Entre los meses de junio y noviembre, «guiados por un ánimo de menoscabo físico», habría propinado a Lesly, «de forma continua y reiterada», numerosos golpes en distintas zonas del cuerpo, hasta reseñar una treintena de hematomas, cicatrices, erosiones y cianosis de distinta antigüedad repartidas por toda la anatomía de la niña.
«Finalmente -describe el escrito del fiscal-, guiados por un ánimo libidinoso, entre los días 3 y 5 de noviembre de 2008, culminaron su sádico proceso de destrucción física y psíquica de la menor, golpeando a Lesly en la vagina con un objeto contundente, que posteriormente introdujeron violentamente en la vagina produciéndole un desgarro que afectó a labios mayores y menores de la vulva (...) y un desgarro himenal».
«La gravedad de esas lesiones precipitó, en un periodo máximo de 36 horas, una peritonitis. Pese a los terribles dolores que el proceso infeccioso ocasionaba a Lesly, los acusados la retuvieron en su habitación, negándole cualquier tipo de asistencia sanitaria, no obstante a ser conscientes de que se encontraba en serio peligro de muerte, sujetándola y tapándole la boca para evitar que sus gritos alertaran a los vecinos».
En la madrugada del 5 de noviembre, «tras una inhumana agonía», la niña falleció por shock séptico.
Ahora será la defensa de los acusados quien califique los hechos; previsiblemente pedirá su absolución por estimar que son inocentes.