El proyecto de crear un albergue de transeúntes en las cocheras de Cruz Roja en la calle Gisbert ha generado la primera fractura en el dispositivo 'Ola de Frío', con el que se pretende atender a las personas 'sin techo' y realojar a las que quieran dormir a cubierto. El presidente de la Hospitalidad de Santa Teresa, Vicente Villar, denunció ayer «la duplicidad de servicios» que tendrá lugar si se abre ese albergue, sin contar con el medio centenar largo de plazas que tiene la institución en San Antón.
«Es un disparate», indicó Villar, ya veterano en la administración del albergue de la Hospitalidad. Sobre todo porque, según relató, se ha hecho sin explicárselo al resto de instituciones que se dedican al realojo de personas sin recursos. «Hace años que existe la mesa de Servicios Sociales, en la que estábamos Cáritas, la Hospitalidad, la Policía Local y el Ayuntamiento. Este año es el primero que se ha incorporado Cruz Roja, que al parecer tiene muchas ganas de actuar», indicó.
Según Villar, la entrada de la ONG sanitaria en el dispositivo de atención invernal a los indigentes ya le generó extrañeza. Pero pensó que todo lo que fuera contar con más recursos estaba bien. Pero ha sido esta semana cuando ha recibido, según explicó, la llamada del concejal de Atención Social. Antonio Calderón, para hablarle del proyecto de crear un nuevo albergue para personas con características muy especiales.
Acoger a los 'sin papeles'
Aunque oficialmente desde el Ayuntamiento hasta la propia Cruz Roja prefieren guardar la discreción, fuentes de ambas instituciones admitieron que el objetivo de ese 'albergue de mínimos' sería dar cobijo a muchos transeúntes que actualmente duermen en la calle por miedo a ser identificados en los lugares de acogida y ser localizados por la Policía.
Se trata de inmigrantes sin papeles, fundamentalmente. Pero el hecho de no exigir identificación llevaría a alojar también en ese nuevo albergue a personas que puedan tener alguna cuenta pendiente con la Justicia y no quieren que se les siga la pista.
«Lo que no es justo es que en la mesa de Servicios Sociales se pusiera como condición para acoger a estas personas, que fueran identificadas, y ahora, en este nuevo lugar de acogida, lo que se promueva sea lo contrario», indicó Vicente Villar. «Si a nosotros nos autorizan a admitir personas de este tipo, lo haremos. No hace falta otro albergue», indicó.
El proyecto esbozado por Cruz roja consistiría en realizar una reforma del local en el que actualmente aparca sus vehículos la asamblea comarcal, en la calle Gisbert. Allí se habilitaría un área para dormir, otra para que recibieran alimento estas personas, y otra con duchas y taquillas para que se asearan y pudieran guardar sus pertenencias. De esta manera se pretende también que puedan
Aunque la idea gusta en el Ayuntamiento, el Instituto de Servicios Sociales está analizando cómo justificar la asignación de fondos públicos a este albergue, precisamente por la existencia de plazas libres en la Hospitalidad de Santa Teresa. El acercamiento de Cruz Roja al Ayuntamiento ha coincidido con el acceso del coordinador municipal de Infraestructuras, Gabriel Ruiz, a la presidencia de su asamblea comarcal.
El proyecto en el que trabaja Cruz Roja consistiría en habilitar espacios para atender a sesenta personas. El presupuesto anual ascendería, en ese caso, a unos 60.000 euros anuales. La asamblea comarcal tiene, además, el proyecto de extender su red para prestar este tipo de servicios a otros municipios de la comarca.