Pese a su seria figura, Javier Arce parece hombre con ramalazos de recóndito humor. Se dice nacido en Santander, «donde nacimos todos». Y si se le pide que describa su formación, a la hora de citar su máster en la Facultad de Bellas Artes de Wimbledon, no se le olvida añadir: «Donde el tenis, ¿eh?». Oficialmente, es escultor, aunque se le conoce más como dibujante y pintor. También realiza vídeos. Ahora, en la galería T-20, inaugura hoy 'Remolval Assignments', exposición en la que, como afirma el afamado crítico Kevin Power, «al rasgar la imagen de una fotografía sobre una plancha de zinc, punza y define uno de sus significados ocultos. Al rasgar la superficie se refuerza la intriga».
No se inclina de modo tajante por alguna de sus facetas artísticas, porque, afirma, «todo depende del momento y de la concentración que uno tenga en su trabajo». Para él, la importancia básica de cada obra radica «en la idea, que siempre trato que se materialice del mejor modo. Busco dónde esa idea encaja mejor: si con un dibujo, un vídeo, una escultura...».
El éxito del 'usar y tirar'
El más clamoroso lanzamiento artístico de Javier Arce se debió a sus 'dibujos estrujado', dibujos de usar y tirar, aunque añade que no sabe si «el éxito obtenido se debió a la calidad de la obra o al empuje de las galerías. Quizá hubo un poco de todo». Fue por 2007 cuando comenzó con esta experiencia, que aún le solicitan y se sigue exponiendo fuera de España, aunque antes ya había realizado otros trabajos que tuvieron notable repercusión. «Fueron los prototipos, aquellos muebles de escultura. Los dibujos estrujados comenzaron, porque quise concretar una idea. Me gustaba la idea del usar y tirar, porque creo que vivimos en una sociedad de eso: de usar y tirar. Pasa esto también con las obras de arte y con las experiencias».
Se lamenta del comportamiento humano que tanto se contradice en su relación con el arte: «Estamos en Murcia y no nos interesa el arte contemporáneo, no nos acercamos a La Conservera o a T-20; pero vamos a Nueva York y nos sentimos obligados a visitar al MoMA. ¿Por qué hacemos esto?».
El hecho de usar y tirar sus dibujos o eliminar el mural que ha dibujado al carboncillo en la galería, con motivo de su exposición, lo asemeja a lo que suele suceder con paradisíacas playas o montañas espléndidas, en las que han construido una urbanización de cientos de casas. «¿Por qué? El hecho de que yo dibuje un mural, que luego voy a destruir, creo -afirma Javier- que tiene mucho sentido, en cuanto hay una parte de la exposición que alude a una conservación extrema de la obra, como se quiere explicar con la caja de protección, que alberga los dibujos, y, a la vez, a lo efímero que pueden resultar las cosas».
La permanencia del arte, su valorización, «depende, de alguna manera, de la educación que recibimos y de los propios centros de arte. Mucha gente todavía no entra a una galería porque encuentra dificultad o por miedo. Todos debiéramos hacer mucho más, para que se pudieran superar estas situaciones».
Para Javier Arce, en la exposición de T-20 se advierte por primera vez en su obra «un sentido político y social. Ahora todos hablamos de la crisis, damos nuestra opinión sobre política y sobre esos políticos, que actualmente tienen una presencia tan egocéntrica y tan malvada. Ya es hora de cambiar este mundo, que es algo vicioso». Acepta la imposibilidad de que pueda conseguir el cambio con su obra, aunque, machaca, «tenemos que salvarlo de algún modo. Estamos dando mucha importancia a esa política que ahora hacen, y mi obra no es tan influyente como podría ser la televisión. No sé qué dirá quien vea mis dibujos. Me gustaría que fuesen como sugerencias, que la gente vea y de los que cada cual saque su conclusión».
La historia violenta se repite
En la muestra aparecen distintos conceptos iniciales: el dibujo mural, en el que la imagen es la llegada a Madrid, en el año 81, del 'Guernica'. «Se trata de una fotografía que he manipulado a través del dibujo, en el que ha desaparecido la presencia de la Guardia Civil, porque he querido generar unas paradojas sobre por qué y cómo surgió este cuadro».
Se muestra también una serie de pequeños grabados, casi todos introducidos en una caja militar, con unas bandejas, que los visitantes habrán de mover para verlos. La temática gira sobre episodios históricos en los que se ha vivido extrema violencia, sea la Guerra Civil española, sobre la que se contempla, por ejemplo, el traslado de las obra del Museo del Prado a Suiza; la presencia norteamericana en Irak, el dominio nazi, las luchas de los talibanes...
¿Por qué estas imágenes? «Es que -concluye Arce-, a pesar del tiempo pasado, se comprueba que la historia se repite, en diferentes puntos geográficos. Ahora, con tanta globalización, hay miles de imágenes que podría haber usado para expresar lo que quiero. ¿Por qué estas imágenes y no otras, con distintos episodios? Yo no encuentro mi respuesta».