Los vecinos de la Avenida Sánchez Meca del barrio de Santa Lucía tienen miedo de pasear por la calle cuando cae el sol. Hace varias semanas, unos vándalos rompieron las tapas de varias farolas y les sacaron los cables para vender en el mercado negro el cobre que extraen de ellas. Los de las calles Diego Nicuesa de La Aljorra o los de Sebastián Feringán, en dirección a la carretera de Tentegorra, son otros ejemplos de los cientos de cartageneros que por la noche no tienen luz en sus calles. En los últimos dos años, el Ayuntamiento ha tenido que reponer más de 34 kilómetros de cableado eléctrico robado y gastar casi 140.000 euros en arreglar los destrozos, una factura demasiado alta si se tiene en cuenta el estado en el que se encuentran las arcas municipales.
Farolas, conducciones, torretas y cualquier otra infraestructura que pueda contener algo de hilo de cobre, por mínima que sea, es objeto de codicia por los ladrones que traen de cabeza a la Concejalía de Infraestructuras, encargada de reponer cada metro de cable que es sustraído, para seguir ofreciendo el servicio a los vecinos.
La forma de actuar de los cacos es en la mayoría de los casos siempre la misma. Durante el día, cuando las farolas se encuentran fuera de servicio, eligen dónde van a actuar. Hacen unos cortes estratégicos, bien levantado la arqueta o rompiendo la puerta del registro, y se marchan. Por la noche, ya sin riesgo a quedar electrocutados, regresan, enganchan el hilo al parachoques del coche o a la bola del remolque y tiran del cable hasta sacarlo por completo. Después, colocarlo en una chatarrería clandestina resulta fácil. Se vende por peso.
El problema es que, según explicó el edil de Infraestructuras, Francisco Espejo, el destrozo que ocasionan cuesta más de lo que vale el cable que se llevan. Durante el año 2010 fueron robados veinte kilómetros y medio. Reponerlos costó 83.360 euros. El año pasado, la cantidad y el coste fue menor: 13,6 kilómetros y 55.360 euros. En años anteriores apenas hubo robos en instalaciones municipales. El Ayuntamiento no tiene contabilizado el gasto que supuso, ya que fue muy bajo.
Salida hacia Murcia
A este último año hay que sumar el coste de más de 12.000 euros que supuso para la Demarcación de Carreteras, dependiente del Ministerio de Fomento, el arreglo de las farolas instaladas en la salida de las autovías hacia Murcia y Alicante. Precisamente, esa zona es una de las preferidas por los ladrones al estar a las afueras de la ciudad y tener poca vigilancia.
El retraso del encendido, inaugurado el año pasado, se debió a que la Demarcación de Carreteras tuvo problemas para entregar la obra al Ayuntamiento por el continuo robo de cables. Ahora el problema está en el tejado municipal, que debe encargarse del mantenimiento. Francisco Espejo aseguró que las arreglaría lo antes posible, al igual que las del resto de la ciudad.
No hay barrio o diputación que se haya salvado en los dos últimos años del saqueo de farolas. Los más afectados son Santa Lucía, La Palma, Tentegorra y Barriada Villalba. En otros, como las Lomas del Albujón, Los Belones, El Bohío y Los Mateos así como San Félix y La Aljorra, también se registraron casos.
Los ladrones se centran en calles que son poco transitadas, donde apenas vive gente, aunque se han dado casos en los que esa circunstancia no importa, como ocurrió en la calles Tierno Galván y Sebastián Feringán, donde según la Federación de Vecinos la falta de luz se debe al robo de cableado.
Pero lo peor aún no ha pasado. El Ayuntamiento tiene contabilizados actualmente hasta medio centenar de partes emitidos en el municipio por la empresa Sice, concesionaria del mantenimiento del alumbrado público.
Según el Ayuntamiento, los ladrones se centran más en robar los cables de tierra, que aunque son los menos valiosos son también los más fáciles de sustraer. El problema que ocasiona este tipo de hilo es que para evitar accidentes, la empresa que se encarga del mantenimiento tiene que desconectar toda la instalación en la calle, aunque solo falte cable en una farola. También son robados hilos conductores. Éste alcanza un mayor precio en el mercado debido a su grosor.
Ahorro de energía
Uno de los últimos casos se ha dado en el barrio de Santa Lucía. En la calle Sánchez Meca y adyacentes hay hasta media docena de farolas con las cajas del registro arrancadas y los cables extraídos en unos casos y al aire en otros. Precisamente, un vecino de la zona denunció la semana pasada en la sección de 'El Telefonazo' de este diario, que varias calles del centro del barrio estaban prácticamente a oscuras y que por la noche se hacía difícil transitar.
El concejal de Infraestructuras reconoció que se están tomando medidas para ahorrar electricidad con el alumbrado público, con la bajada de la potencia, pero que en la mayoría de los casos, en las calles donde las farolas están apagadas es por culpa de los ladrones.