Habría preferido no tener que escribir estas breves líneas, pero lo que he vivido en estas últimas semanas me ha hecho ponerme delante de un folio para intentar contar lo que han sido estos días para mí y lo que ha supuesto la pérdida de un buen amigo.
He convivido con una familia, Pilar y sus tres hijos, que son un ejemplo para todos nosotros. Es evidente que no podría ser de otra manera. Pepe, su personalidad, la dedicación a su familia, su comportamiento en estos meses, se ha merecido tener a su lado a esa mujer que ha dedicado su vida a su marido, siempre en la sombra, siempre dándole el protagonismo.
Y qué decir de sus hijos. Su padre quiso que estos meses no conocieran la situación con detalle y cuando no había más remedio, él se lo explicó. Los tres no se han separado de su padre en ningún momento. Pepe, la vida, al final, ha sido injusta y cruel contigo.
Pepe era un hombre popular, pero había mucha gente que no lo conocía. No conocía su valor humano, la honestidad, la honradez y el amor al trabajo que siempre fue la bandera que llevó toda su vida.
Era una buena persona, fue un buen hijo, ha sido un buen padre, un buen esposo, un buen hermano, un trabajador íntegro y respetado. También fue un buen amigo de sus amigos...
Era un hombre de ideas, con una clara y definida escala de valores y como todos los que nacimos y vivimos en esta nuestra ciudad sabía que aquí hay que elegir; no nos gustan los casacas. El fue blanco y esto significó algo muy importante en su vida.
Nosotros nos conocíamos desde hace muchos años. El tiempo fue consolidando nuestra amistad, amistad que los dos sabíamos que en el momento que hiciese falta se haría presente.
No fue necesario vernos todos los días. Decía que teníamos caracteres muy fuertes (Pepe aseguraba que éramos dos ganaderías duras). Y por eso, en algunas ocasiones saltaban 'chispas', pero esto no nos separaba, sino que acrecentaba nuestra amistad.
Era un enamorado de su trabajo. Para él la tienda y la Corredera, eran su vida. Era feliz al levantarse todos los días y andando ir a su tienda. Su nombre, Pepe Montoya, quedará grabado en la crónica del comercio lorquino.
Si alguna vez se escribe la historia de la Corredera, Pepe figurará en ella como personaje destacado. También tuvo tiempo para dedicarse a lo público. Cómo olvidar sus años al frente de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Lorca y el esplendor que le dio a esa institución.
Pepe tu cruel enfermedad nos unió estrechamente; tu muerte, nos ha separado para siempre. Descansa en paz, buen amigo.