El UCAM Murcia ya tiene nuevo entrenador en puesto de Luis Guil. Se trata del cántabro Óscar Quintana (nombre adelantado ayer por 'La Verdad'), que ha llegado a un acuerdo con el club solo por lo que resta de temporada. Su objetivo será conseguir la permanencia con el UCAM Murcia. Es lo 'único' que se le pide. Esta mañana será presentado de forma oficial y posteriormente se pondrá a trabajar con sus nuevos jugadores. El domingo ante el Joventut en el Palacio ya se podrá sentar en el banquillo del conjunto murciano. Nacido en Torrelavega hace 44 años, cuenta entre sus éxitos profesionales haber conseguido dos ascensos con el Baloncesto Fuenlabrada, casualmente el mismo club del que salió Luis Guil, y otro más con el Lucentum Alicante. Quintana ha dirigido a equipos como el Baloncesto Fuenlabrada (seis temporadas) y Lucentum, o CB Sevilla y Ricoh Manresa, todos ellos en la máxima categoría.
Quintana estaba sin equipo debido a que fue destituido en Alicante tras caer el 21-11-2010 en la pista del Joventut de Badalona por 92-72.
La otra cara de la moneda es Luis Guil. Se marcha sin rencor, al menos eso es lo que se desprendió de sus palabras, perdidas entre tanto agradecimiento a todos, desde los que han sido sus jefes hasta los aficionados que han animado o pitado según el día o el momento. Se va apesadumbrado por no haber tenido la ocasión de finalizar su proyecto, ya que hasta el último momento él ha manifestado que se sentía «capaz y con fuerzas». Está fuera porque «los resultados son los que ponen y quitan entrenadores. Es cierto que después de cada partido siempre he pensado que me podían destituir, ya que en nuestro trabajo, nos examinamos cada vez que jugamos un partido. Este es el día más duro y amargo de mi carrera profesional, pero prefiero quedarme con lo bueno que ha habido antes que con lo malo. No voy a llorar».
Lo cierto es que tras acordarse de todos los integrantes del club, uno por uno, y de los que han integrado su cuerpo técnico, el entrenador no quiso entrar en polémicas. Y sí, desagradable, porque el contacto que tenían 'los jefes', como los llamaba el técnico, era diario y casi se trataba de una relación íntima. Se queda «con el día del ascenso a la máxima categoría, con la oportunidad que Alejandro Gómez me dio de debutar en la LEB Oro y ponerme al frente de este proyecto deportivo y con el apoyo que mi mujer me ha dado siempre desde que surgió la opción de salir de Madrid y venir a Murcia».
Se queda con el orgullo que siente su primogénito desde «el partido contra el Gran Canaria que supuso el ascenso por la vía rápida a la máxima categoría». Pero él sabe que algunos jugadores han podido no ser del todo honestos con el que ha sido su entrenador. También se lamentó de que alguien no hubiese sumado todos los partidos.
No quiso valorar la decisión del consejo y reconoció que «está claro que cuando mi equipo ocupaba la penúltima posición es porque en algo me equivoqué, de lo contrario no estaríamos ahí. Pero estoy orgulloso del trabajo que he realizado porque lo he dado todo y siempre me vi capacitado. Lógicamente no puedo estarlo de los resultados cosechados. Espero que la dinámica del equipo cambie y que este proyecto perdure en el tiempo, que se salve la categoría. Me da pena no haber podido acabar el trabajo en este gran proyecto y ante esta afición, cada vez más numerosa. De ella depende que la permanencia se consiga en Murcia, a la que también considero mi casa».