- ¿Qué le impulsó a crear un fondo con sus proyectos en el Archivo General de la Región?
- En el 2005 decidí replantear el estudio de mi propiedad, que tenía en la plaza de las Flores. Debido a las nuevas tecnologías, las circunstancias y necesidades habían cambiado. Ya no se necesitaba tanto espacio ni tanta gente trabajando. Además, los proyectos en papel vegetal ocupan mucho espacio y se deterioran fácilmente. Pensé en el Archivo General, que precisamente es uno de mis proyectos, y vi que era un lugar idóneo para conservar unos planos y proyectos que pueden ser interesantes para alumnos de arquitectura de todas las escuelas periféricas que tenemos. Así surgió la idea y desde 2006 personal especializado empezó a clasificar y ordenar el material. El convenio ha sido un largo proceso.
- ¿Está afectando mucho la crisis a los arquitectos?
- Claro. Yo no es que sea un estratega económico, pero me di cuenta de que estaba trabajando para pagar nóminas. Entonces opté por una jubilación blanda, y ahora colaboro con algunos compañeros. En realidad yo he llevado muchos proyectos mediáticos, pero esos no dejan mucho dinero, con lo que realmente se gana son con los dúplex adosados.
- ¿Se arrepiente de no haberse dedicado más a los dúplex?
- No me arrepiento de nada, porque uno es rico o pobre dependiendo de las necesidades que te creas. Y yo ahora tengo lo que considero más importante, que es tiempo, porque hasta para perderlo quiero elegir con quién lo pierdo. La lectura, el cine y el teatro son mis grandes pasiones.
- ¿Qué opina de la Murcia actual, desde el punto de vista arquitectónico?
- Creo que ahora está muy controlada. Ya no se hacen los desaguisados de otras épocas. Yo he conocido los de los años 50 y 60. Se hacen cosas que te pueden gustar o no, pero hay más control del Patrimonio. Uno se mueve por Murcia con comodidad, sin agobios, el radio humano del centro es un lugar amable para vivir, para pasear. Creo que es una ciudad viva, dinámica y mejorable, con pequeños riesgos.
- ¿Ve solución a los problemas de tráfico?
- Creo que con los circuitos periféricos que descongestionan, el problema está más en la deficiente planificación del transporte público. Mientras no exista una cadencia cómoda para los usuarios, estos no dejarán el coche en casa. El tranvía en su modestia, la tiene. Existe un circulo vicioso, difícil de romper.
- ¿Se siente satisfecho de sus intervenciones en la Catedral?
- Actuar en ese tipo de edificios es complicado y comprometido. Lo más costoso fueron las cámaras bufas para airear los cimientos de la Catedral, y es lo que menos se ve. En la polémica sobre el camarín exterior de la Capilla del Socorro, creo que el tiempo me está dando la razón. Ahora se puede disfrutar de todos los detalles del Camarín con luz natural, como originariamente, cuando Salzillo lo hizo, porque lo integró en el interior de una vivienda adosada, que tendría un ventanal abierto a Levante, ya que la Virgen está ligada al gremio de Carpinteros y de la Aurora.







