El proyecto «recuperará realmente la mayor longitud de muralla y, en los numerosos vestigios descubiertos, se va a poder reconocer cómo era y para que servía, ya que esta muralla se contempla en su alzado arquitectónico y constructivo, en sección horizontal y vertical. Además, en este espacio conviven la muralla con los enterramientos, que no son comunes, sino que se trata de un panteón, que podríamos definir como perteneciente a la aristocracia árabe. Hemos descubierto otro, en el que encontramos que las tumbas no eran hechas en fosas, sino con ladrillo, y cuyo interior está revestido de un color ocre, igual que los hallados en San Juan de Dios. Son ejemplos muy característicos de un momento determinado de la presencia árabe en la ciudad de Murcia». Describiendo el proyecto Francisco Guerao, de la firma Guerao y López Arquitectos, se expresa con una emoción, que aumenta al dar el siguiente paso: «Serán dos los pasadizos que excavaremos bajo la plaza de Santa Eulalia, para comunicar todos estos descubrimientos con el Museo de la Muralla».
Todo arranca del alzado del edificio, todavía en fase de construcción, situado entre la plaza y las calles Cánovas del Castillo y Merango. Al hallar los importantes vestigios árabes, cuando se inició la cimentación, el sótano se cedió obligatoriamente al Ayuntamiento; también la planta baja porque los quince propietarios del edificio, miembros de una cooperativa, entendieron que ellos podrían convivir perfectamente con el aspecto público que se quería aplicar al hallazgo. Tanto lo entendieron que, con tal de que el proyecto siguiese adelante y en su totalidad, del modo más adecuado, aceptaron el exceso de coste que entrañaba, porque se han tenido que realizar más obras de las planteadas.
El conjunto de los descubrimientos permanecerá visible, día y noche, desde la calle y desde la planta baja del bloque de viviendas, ya que estará totalmente acristalado. «Hablamos -afirma Guerao- de un 'Museo 24 horas', porque además de estar acristalado hacia la plaza de Santa Eulalia y la calle Marengo, el espacio será iluminado escénicamente y en todo momento; por tanto, cualquiera va a poder pasear, ver los restos desde el exterior y, cuando sea su horario de apertura, acceder y contemplar más de cerca lo que ya hemos encontrado». En principio, el espacio dispone de casi setecientos metros, y, para mejorar la visión del conjunto y comodidad de los visitantes, se instalarán escaleras para bajar a la zona del enterramiento o para acceder a los lugares de mayor altura.
Ya ha sido restaurada parte de la muralla, y bloques de de unos cuatro mil kilos han debido ser movidos, porque aplastaban el panteón árabe. También, dentro de este espacio se encuentra la medina musulmana; se conserva la barbacana o 'paso de ronda', espacio defensivo entre la muralla y la antemuralla, que era necesario recorrer, porque no se entraba directamente, desde el exterior al interior de la ciudad, sino por distintas puertas.
¿Y los pasos subterráneos bajo la plaza? «Está hablado y cuenta con el visto bueno de las autoridades -asegura Francisco Guerao-. Es una idea que nos rondaba, pero no nos hemos decidido hasta que hemos comprobado por dónde son factibles y fáciles de hacer. De hecho, el trazado está marcado en el exterior del edificio con unas líneas verdes. Uno de los pasadizos enlazará con el museo a través de la llamada puerta cristiana. Desde la planta baja, podrá volverse a este espacio, por el segundo pasadizo, que se abrirá a través de la barbacana. Será un paseo interesantísimo, por el subsuelo, a niveles de la época musulmana y cristiana. Cuando esta obra culmine, serán unos mil doscientos metros cuadrados de nuevo conjunto museístico árabe, totalmente nuevo, con un lienzo de muralla que llegará a los ochenta metros de longitud. También es importante indicar que, hasta ahora, no existe en Murcia una experiencia similar».
Guerao afirma que no se atacarán otros posibles restos arqueológicos, porque «ya lo hemos estudiado. Además, en 1964, Manuel Jorge Aragoneses hizo una excavación en el museo sobre esta misma cuestión. Vamos a concretar y a trabajar, sin romper nada, sin tocar la muralla; solo vamos a descubrirla, para que pueda ser vista. Nos faltaba saber de qué manera y por dónde cruzábamos, y lo hemos descubierto».
Pese a todo lo hallado, se desea seguir con las excavaciones, «porque seguro que queda mucho. Nuestro deseo es que, en el futuro, se puedan compaginar la visita y las nuevas excavaciones, que se vayan realizando, porque, se contemplará directamente cómo trabajan los arqueólogos. De hecho estamos en contacto con la Universidad, para que las prácticas arqueológicas se puedan compatibilizar con las visitas. Esto será también un motivo de interés».
El proyecto planteado no se limita a estas actuaciones directas y precisas. Se pretende forjar una unidad de acción entre todos los yacimientos árabes de la ciudad, como los de Verónicas, Colegio de Arquitectos, Rincón de Pepe, y en muchos sótanos, «para establecer un elemento vinculante, como sería un paseo urbano, que nos lleve por calles y plazas con este ambiente árabe, porque una de las cosas curiosas -puntualiza el arquitecto- es que nuestro urbanismo, desde el siglo XIII, no ha variado; es el mismo, salvo una leves diferencias. Tenemos el elemento urbano, pero nos falta la ambientación. Esto es lo que hay que conseguir. Sería un recorrido de dos kilómetros, ambientado, bien documentado, que serviría para el turista y para el ciudadano que lo quiera practicar. Es un proyecto muy interesante, que no precisa una gran inversión».
Para la culminación del plan no existe una fecha determinada: «No sabemos cuándo estará concluido, pero lo podremos partir en fases, en función del dinero que tengamos, ya que estamos en tiempo de organización, economía y... optimismo».