Las Mesas del Congreso y del Senado acordaron ayer suprimir su aportación mensual al plan de pensiones de los parlamentarios. Decidieron además congelar por segundo año consecutivo los sueldos de los 350 diputados y 266 senadores, así como el de los funcionarios de ambas instituciones.
El presidente del Congreso, Jesús Posada, hizo el planteamiento en la reunión de los órganos de gobierno de las dos cámaras en coherencia con el plan de ajuste emprendido por el Gobierno de Mariano Rajoy. Las Cortes esperan ahorrar con estas medidas en torno a un millón de euros.
Se da la circunstancia que la supresión de las aportaciones del Parlamento a los planes de pensiones fue planteado la pasada legislatura por los nacionalistas gallegos y Nafarroa Bai, pero fue descartado por el anterior presidente del Congreso, José Bono. También Izquierda Unida, UPyD e Iniciativa per Catalunya se mostraron partidarios tras las elecciones de abolir este privilegio, pero los dos partidos mayoritarios y los nacionalistas vascos y catalanes no se mostraron partidarios de renunciar al mismo.
A partir de ahora, si un diputado o un senador quieren seguir con este plan de pensiones tendrán que financiarlo de su bolsillo. El Congreso y el Senado contribuían con cerca de 300 euros al mes al plan de pensiones de cada parlamentario, lo que supone una aportación anual del orden de los 4.000 euros por cada diputado y senador.
Grupos de amistad
Las Mesas del Parlamento también resolvieron mantener congelados este año los sueldos de los representantes de la soberanía popular. Las remuneraciones de los parlamentarios sufrieron en 2010 el recorte del 5% que se aplicó a todos los funcionarios de la administración dentro del paquete de ajuste anunciado por José Luis Rodríguez Zapatero en mayo de aquel año. Esos emolumentos también sufrieron el año pasado una congelación.
Asimismo dentro de las medidas de ahorro el Congreso y el Senado mantendrá en el cajón la mayoría de los grupos de amistad con parlamentos de otros países. Bono ya decidió la pasada legislatura dejar en suspenso la actividad de estos grupos de amistad, que se habían convertido en «agencias de viajes», en opinión de numerosos parlamentarios, y eran una fuente de gasto notable. De los 18 grupos de amistad que había, en la pasada legislatura se paralizaron diez, y de los que siguieron en funcionamiento se redujo el número de sus componentes.