La Casa Llagostera, uno de los inmuebles de mayor valor patrimonial de los que se encuentran en proceso de reforma interior en el casco antiguo, se enfrenta a un año más de excavaciones arqueológicas. Son imprescindibles de cara a que se pueda rehabilitar el edificio para dotarlo de viviendas, oficinas y locales comerciales y hacer un aparcamiento. Junto a este inmueble, en el número 21, está el Edificio Selecciones, que también forma parte del proyecto y en el que se centrarán las nuevas prospecciones arqueológicas.
El arquitecto del proyecto, Francisco Marín, informó de que no hay elementos de valor en la parte del solar en la que se ha hecho un foso con capacidad para un doble sótano. Se trata del 80% de la superficie total, como ya se ha comunicado a la Consejería de Cultura, que supervisa estas obras.
En el último año, las tareas han consistido en asegurar la estructura de la fachada, que debe ser conservada, mediante un sistema de andamios interiores. Así lo exige el Ayuntamiento. Después empezaron las excavaciones, de cara a proteger el local del antiguo quiosco 'Revistas Mayor'. Lo que queda por investigar es, precisamente, la zona sobre la que se asienta este negocio, cerrado desde hace dos años y sometido a un litigio en los tribunales.
En el mejor de los casos, si se consigue la autorización pertinente, la excavación en esa área supondría un año más de trabajos. Durante ese periodo se trataría de confirmar que, como indicaron las catas previas, no esconden ningún resto de valor. Sería entonces cuando se pudiera empezar con las obras de construcción del edificio.
Lo que el arquitecto da por seguro es que Cultura permitirá el aprovechamiento de las dos plantas de sótano que están incluidas en el proyecto.
Pero su uso como aparcamiento todavía no ha sido autorizado, porque para ello debe darse el visto bueno a la construcción de una rampa de salida hacia la Plaza del Rey, que partiría, precisamente, de la zona sin excavar.
Una vez se reconstruya el interior el edificio, las alturas aumentarán de las tres actuales hasta llegar a cuatro, tal y como autoriza el Plan Especial de Ordenación y Planificación (PEOP) del Casco Antiguo. La condición es que la cuarta planta, que superaría la altura de la fachada, quede retranqueada. De esa forma, no será visible desde la calle Mayor.
En el interior del edificio está previsto que se integren los fragmentos de la escalera y las estructuras de madera, entre otros elementos que se desmontaron y siguen almacenados.
«Todo ha sido catalogado y clasificado para poder recuperarlo posteriormente en el nuevo edificio, detrás de la fachada», explicó a este diario Francisco Marín.