Se busca al dueño de un colgante de oro con una reproducción del rostro de Jesucristo y la inscripción 'Pedro y Eva'; al de una moneda también dorada y con el rostro del Papa Pablo VI; o al de una pulsera con incrustaciones de perlas y el nombre 'Loren'. Razón: Comisaría de Cartagena. Así, al modo de un cartel de recompensa, podrían rezar perfectamente los anuncios con los que la Policía Nacional trata de localizar a través de su página web a los propietarios de unas 330 joyas robadas que sus agentes han recuperado en distintas operaciones desde el año 2009.
En el apartado
«Exposición virtual de joyas» del sitio oficial de la Policía en Internet se pueden ver decenas de artículos decomisados por los efectivos de Cartagena y otras ciudades de España, así como por grupos especializados contra el crimen (como la Brigada de Patrimonio Histórico) que operan en todo el país.
Las imágenes, clasificadas en quince apartados, incluyen desde anillos, sellos y solitarios a relojes, pasando por broches, colgantes, cruces, medallas, cruces, pendientes o pulseras.
La Policía incluye un número de referencia para cada pieza, así como números de teléfono y direcciones de correo electrónico para que las víctimas de robos y hurtos se pongan en contacto con la Comisaría correspondiente y puedan reclamar la devolución de sus joyas.
«Si usted reconoce esta joya (Ref: 302040214) como de su propiedad póngase en contacto con el Grupo IV de Policía Judicial de la Cª Local de Cartagena, a través de los teléfonos 968.32.10.60 y 968.32.12.29 en horario de 09:00 a 21:00 horas, de lunes a viernes o mediante correo electrónico cartagena.pjg4@policia.es», puede leerse en la web policial para el caso de reloj de la marca Rolex.
La mayoría de objetos fueron intervenidos en registros en viviendas usadas por bandas organizadas, en general de ciudadanos del Este de Europa como rumanos, búlgaros, croatas o serbios. Según fuentes policiales, dentro del municipio de Cartagena estos grupos de delincuentes suelen robar en viviendas vacías, lo que implica que en la ciudad lo hacen sobre todo en verano y en la costa en invierno.
Pedigüeñas con truco
Uno de los perfiles más usuales en los últimos tiempos es el de grupos de mujeres y menores de edad de esa misma zona del mundo. El 'modus operandi' es el de ir a las casas, en muchos casos de personas mayores, a pedir y distraer a sus víctimas para que los chiquillos cojan del domicilio objetos de valor que puedan ocultar fácilmente.
En el caso de ser sorprendidos con las joyas encima, los menores asumen la culpa porque reciben una pena inferior y permiten a sus familiares adultos continuar el negocio ilegal. Otra técnica que emplean a menudo los delincuentes es abrir la puerta de las viviendas con una tarjeta de crédito o un DNI, aprovechando que el propietario no ha echado el cerrojo con la llave sino que simplemente la ha cerrado con el resbalón. También se detuvo a un hombre que robaba en pisos de las plantas más altas de los edificios, tras bajar al estilo 'Spiderman' desde la azotea agarrándose al cable de la antena de televisión.
«Antes de subir las imágenes a Internet, registramos las joyas robadas a nivel interno en una base de datos a la que tienen acceso todas las comisarías. Se hace una descripción del artículo, con todos los datos que puedan permitir la identificación a partir de la denuncia de las víctimas, ya que los ladrones pueden haber cometido el robo en una ciudad y ser detenido en otra. Por ejemplo, puede ser determinante que un anillo lleve grabado '16.04.1976 María y Antonio'», explican desde la Policía.
Orden nacional de detención
La difusión de la imagen de joyas robadas a través de Internet es una herramienta que puede resultar útil a personas que han dado parte a su compañía de seguros, han recibido una compensación económica pero no han recuperado los bienes.
Las autoridades se muestran cautas y prefieren no revelar el valor aproximado de los objetos, que según las fuentes consultadas difieren mucho entre sí. En todo caso, donde los responsables policiales ponen el acento es en que la entrega de una joya a su propietario implica no solo un beneficio para éste sino una orden inmediata de detención a nivel nacional para los presuntos ladrones o, si están en la cárcel, una comunicación al juzgado de que se les imputa un nuevo delito.
Eso sí, es imprescindible que se pueda demostrar que el artículo fue sustraído en un hecho distinto a aquel o aquellos por los que fue detenido o condenado el sospechoso y sus posibles cómplices.