El aumento de la recaudación del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en seis millones de euros por encima de lo previsto, a raíz del incremento del recibo en un 10% aprobado por el Gobierno central, servirá al Ayuntamiento de Cartagena para matar dos pájaros de un tiro: reducir el déficit de 25 millones de euros que condiciona los presupuestos de este año y aliviar la deuda con los proveedores de bienes y servicios de la institución municipal. La concejal de Hacienda, Fátima Suanzes, podrá disponer en los meses de agosto y septiembre de mayor liquidez para abonar a través de la Tesorería decenas de facturas del año pasado y del actual. Será una operación que, por segunda vez en tan solo ocho meses, le permitirá rebajar de una tacada un elevado volumen de recibos.
El precedente tuvo lugar en diciembre, cuando la concesión de un préstamo de 8,6 millones por parte del Instituto de Crédito Oficial (ICO) dio margen al Ayuntamiento para saldar en torno a 3.000 facturas. La ventaja respecto a esta última vía es que no será necesario devolver ningún crédito, y por lo tanto ninguna cantidad en concepto de intereses. En todo caso, el Ayuntamiento no puede solicitar ningún crédito hasta que equilibre sus cuentas, lastradas en particular por el sobrecoste de las obras de construcción del Auditorio y Palacio de Congresos (que costará unos 60 millones, el triple de lo previsto). Así lo recordó Suanzes el pasado día 9 tras el rechazo del grupo municipal del Partido Popular en el Pleno del Ayuntamiento a la propuesta de IU-Verdes de aprovechar el superávit de en torno a un millón de euros previsto en los presupuestos de 2012 para pedir un préstamo con el que evitar los recortes en las subvenciones a fiestas con proyección turística, como la Semana Santa, Carthagineses y Romanos o el Carnaval.
La previsión de tener mayores ingresos que gastos (condicionada eso sí a que la Comunidad mantenga una subvención de 3,5 millones) ha permitido a la corporación esquivar la presentación al Ministerio de Hacienda de un plan de saneamiento para los próximos tres años y afrontar el año con superávit. Pero no hay margen para pedir más dinero a los bancos, así que el aumento de los ingresos por el 'impuesto de la recaudación' desencadenado desde Madrid se ve como un salvavidas en Cartagena.
Ni inversiones ni más gasto
En la parte negativa, el Gobierno de Pilar Barreiro sufre también su parte de desgaste por una medida que repercute de forma directa en el bolsillo de los vecinos, a los que el equipo municipal ya había pedido un esfuerzo fiscal con distintas subida de tasas e impuestos y a los que el Gobierno central también ha elevado también el impuesto de la Renta (IRPF). «Al tener déficit presupuestario, el incremento que se ha producido del tipo en el IBI Urbano aplicando el Real Decreto Ley 20/2011 será dedicado a cubrir dicho déficit; es decir, al pago de gasto corriente y en concreto a los proveedores. Es imposible dedicarlo a nuevo gasto o a inversiones. Al aumentar nuestros ingresos por este impuesto vamos absorbiendo el remanente negativo, mejoramos la liquidez de nuestra tesorería y podemos reducir el tiempo de pago a nuestros proveedores», añadió Fátima Suanzes. Al acabar el año, el préstamo ICO permitió aminorar en algo más de una tercera parte del descubierto con los proveedores. En concreto, se liquidaron los atrasos de todo el año 2010, que suponían 1,08 millones, y se abonaron 7,5 millones correspondientes a 2011.
Hacienda incluyó entre las facturas del ICO unos 1,9 millones de euros de las últimas certificaciones de obras del Auditorio. Entre los recibos figuraban conceptos como obras generales en el edificio, el equipamiento escénico y la urbanización exterior. Desde Hacienda se anunció que, a partir del nuevo año, el criterio general en los pagos sería atender a los proveedores más pequeños, aunque también se consideraría el abono de deudas pendientes como la que se tiene con la concesionaria del servicio municipal de transporte en autobús.