Miguel del Toro atraviesa momentos difíciles como presidente de la Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (CROEM) a causa de su desencuentro con el Gobierno regional por el plan de pagos y de los problemas de su empresa con el Ayuntamiento de Murcia por la rehabilitación del Teatro Romea. Y todo ello a escasos meses de que expire su mandato y se plantee su reelección al frente de la patronal. De todo esto habla en la entrevista, en la que se muestra peleón en sus demandas y firme en sus posiciones.
- ¿Teme que la beligerancia que ha mostrado recientemente con instituciones que gobierna el PP pueda pasarle factura?
- Es lo que tiene que hacer una persona que representa a la patronal. Si eso es quemarse..., pues qué se le va a hacer.
- ¿Los problemas de su empresa con los impagos de la Comunidad o las broncas con el Ayuntamiento de Murcia por el Romea están interfiriendo en su labor institucional como presidente de CROEM?
- Esto es una organización empresarial y la persona que la preside es un empresario. Y un empresario tiene problemas todos los días, más ahora, y puede haber fricciones con organismos, como es el caso del Ayuntamiento de Murcia. El que ese empresario sea además presidente de la patronal es una coincidencia. Tenemos que ser lo suficientemente ecuánimes e inteligentes como para deslindar ambas cosas. Como presidente de la patronal no hay ningún problema con el Ayuntamiento, ni voy a permitir que lo haya. Es más, voy a tratar de estrechar los lazos aún más, si es posible, con el Ayuntamiento de Murcia. Tenemos que ser un poco inteligentes para saber deslindar lo que es una cuestión institucional y otra particular. Porque yo vivo de mis empresas y los más de cien empleados que tengo viven de la gestión de mis empresas.
- Ya sé que no es el mismo caso, pero ¿no teme que le ocurra lo que al anterior presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, al que los problemas de sus empresas le acabaron costando el puesto al frente de la patronal nacional?
[Díaz Ferrán era coopropietario del Grupo Marsans, que entró en concurso de acreedores y generó una importante conflictividad laboral y judicial]
- No es comparable en estos momentos. Pero la vida da muchas vueltas y puede serlo dentro de uno o dos años, porque esta crisis, como continúe así, no hay quien la aguante. Insisto en que el presidente de la patronal es un empresario, no funcionario ni un político, no tiene un sueldo de la patronal, por lo que está sufriendo como todos la actual situación. Todos los elementos están en contra: no hay inversión pública, no hay consumo, no hay financiación y hay una morosidad altísima... . Por eso apelo a que se busque una solución. No sé cual porque yo no legislo, pero algún plan especial de rescate para el tejido empresarial habrá que hacer en este país, porque si no habrá menos empresas, menos empleo, menos consumo...
- ¿Esa es la perspectiva para 2012: menos empresas, menos empleo, menos consumo?
- Al igual que se hizo un plan para la reestructuración del sistema financiero, puede haberlo para la recuperación del tejido empresarial. Lo primero que tienen que hacer las empresas es cobrar y luego debe haber un estímulo a la actividad.
- Con respecto al plan de pagos, el consejero de Economía afirma que los acreedores de la Comunidad que opten por el pronto pago no soportarán gastos financieros, ya que éstos se verán compensados por los intereses de demora que deberá abonar la Comunidad por el aplazamiento. ¿Cuál es el problema entonces?
- Eso deberá explicarlo mejor. Lo que nosotros sabemos es que los gastos financieros corren a cargo de los empresarios. Eso es lo que él habló en la reunión de la Comisión Ejecutiva de CROEM. Si ahora ha cambiado el plan de pagos y liquida los intereses desde el origen de la deuda hasta el día del pago, pues mañana mismo iremos a las entidades financieras a pedir el dinero.
- Tras la controversia sobre el plan de pagos, ¿ha mantenido alguna conversación con el consejero para aclarar este asunto?
- No ha habido ningún contacto.
- ¿Ni con nadie del PP o del Gobierno regional para hablar de este desencuentro?
- Sí ha habido gente del PP, aunque no voy a dar nombres, entre ellos cargos importantes, que nos han dicho que es de sentido común lo que pedimos. Es un tema del que se ha hablado mucho en la mesa de diálogo social. En cada reunión, lo primero que preguntábamos era por el plan de pagos. Y yo siempre me adelantaba y les advertía que cuando lo presentaran no se les ocurriera poner los intereses a cargo del empresario. Los márgenes de las empresas son muy bajos y si encima ahora les quitas un 25% o un 30% por los gastos del pronto pago es insostenible.
- ¿En la posición de CROEM no ha pesado más la opinión del sector de la construcción, al que usted pertenece y que es de los que más deudas soporta, que la del conjunto de la organización?
- En absoluto. Yo no veo sectores, veo al conjunto empresarial. Cuando ejerzo de presidente de CROEM no voy con el casco puesto, miro a todo el sector empresarial por igual y veo una deuda de 1.200 millones de euros en total. De esa cantidad, 100 millones son de más de 20.000 empresas pequeñas. Me parece muy bien y aplaudo que sean las primeras en cobrar, pero no puedo olvidar que 1.100 millones se le deben a 10.000 empresas, que también son pequeñas porque en Murcia no hay grandes empresas, y que tienen miles y miles de otras pequeñas empresas que se van a ver abocadas a la insolvencia si no cobran las empresas principal.
- Su empresa es una de las principales acreedoras de la Comunidad.
- Vamos a ver... No
- ¿No?
- Mi empresa es una de ellas y tiene un volumen importante.
- ¿A cuánto asciende lo que le debe la Comunidad Autónoma?
- No me gustaría salir con que al presidente de CROEM se le debe tanto dinero. Hay que saber deslindar una cosa de la otra.
- Pero es importante...
- Lo que le puedo decir es que si la cantidad que me debe la Comunidad Autónoma la tuviera en la caja de mi empresa estaría absolutamente tranquilo, porque es bastante dinero.
- Su mandato al frente de CROEM concluye en los primeros meses del próximo año. ¿Ha decidido ya si se va a presentar a la reelección?
- Para mí es una satisfacción y un orgullo enorme presidir esta casa. Me hubiera gustado pasar unas Navidades tranquilas y aprovechar para hacer una reflexión sobre ello. Llevo diez años en la presidencia, que es un tiempo más que prudencial, además de otros tres años al frente de la federación de la construcción. Pero de esto uno no se cansa porque es un altísimo honor. Por tanto, cansado no estoy, aunque han sido épocas convulsas y muy reivindicativas, pero que es lo que tenemos que hacer. Si voy a seguir o no, no lo sé ahora. No me he dedicado ni un minuto a pensarlo. Espero tener un poco de tranquilidad y tiempo para hacerlo en Navidad. Quiero hablar con los sectores, cambiar impresiones y que todo se haga de forma colegiada y tranquila. Aquí hay una paz absoluta y una cohesión total. Pero quiero recordar que la primera vez que se necesitó una urna para elegir un presidente de una patronal en España fue cuando yo salí elegido la primera vez en CROEM, y si hay empresarios, que los hay, porque aquí hay gente muy competente, y tienen interés por el cargo, lo deseable y lo democrático sería que presentaran su candidatura también. Yo no me quiero ver presionado y quiero tomarme el tiempo necesario para meditar. Yo siempre voy de frente, no me pongo de perfil, me fajo en las cuestiones porque no entiendo otra forma de gestionar una organización empresarial, que tiene que ser un lobby de presión y reivindicativo, pero leal. No se puede confundir nunca la lealtad institucional con el servilismo. Ese es el mayor pecado que puede tener un empresario. La lealtad institucional está por encima de todo, pero no se debe confundir con el servilismo.
- ¿Qué opina de ese resquemor, o a lo mejor es envidia, de otros sectores que se quejan de que la construcción copa todo el poder empresarial tanto en CROEM como en las cámaras de comercio?
- En estos diez años yo no he detectado ni resquemor ni envidias, pero es que al margen de la coincidencia de que sean empresarios de la construcción, son buenos empresarios, buenos gestores y buenos representantes de las instituciones empresariales, y si están ahí es porque la gente quiere que estén ahí y porque están dando la talla.