laverdad.es
Martes, 29 mayo 2012
claros
Hoy17 / 25||Mañana17 / 29|
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
«La crisis que tiene que preocuparnos de verdad es la ambiental. A los científicos se nos escucha muy poco»

REGIÓN MURCIA

«La crisis que tiene que preocuparnos de verdad es la ambiental. A los científicos se nos escucha muy poco»

20.11.11 - 01:50 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
El tipo que le observa desde la fotografía con curiosidad científica atrapará diez cóndores en la Patagonia argentina durante los próximos días. Tender una emboscada a estas aves descomunales con una carroña y una red para instalarles radiomarcadores es la rutina profesional inmediata del biólogo José Antonio Sánchez Zapata, -«murciano nacido en Orihuela», se define él mismo, 43 años, casado, una hija-, que ha sido incluido por el Ministerio de Medio Ambiente en el grupo de cien expertos que asesorarán en las estrategias de conservación de especies amenazadas y las directrices de la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad. Investigador de primerísimo nivel -de los que publican en 'Nature' y 'Science', para entendernos-, es una referencia en el estudio de poblaciones y comunidades de vertebrados en ecosistemas semiáridos y promotor de importantes estudios sobre las rapaces y los mamíferos del sureste desde la Universidad Miguel Hernández de Elche, donde es profesor titular de Ecología. Imposible no contagiarse del optimismo y el buen rollo que destila a todas horas pese a la dureza de algunos de sus mensajes, que transmite con la misma amabilidad con que se maneja por la vida, junto con una sonrisa permanente y un pelo indomable que se cortó para la entrevista.
-¿Por qué necesitamos una Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad? ¿En qué consiste?
-Necesitamos una ley para reforzar las estrategias de conservación porque tenemos compromisos adquiridos con la sociedad española y también a nivel internacional desde la Cumbre de Río. Y en el contexto europeo nos toca legislar esos programas.
-¿Cuál va a ser su papel dentro de la estrategia de conservación de especies amenazadas?
-Yo asesoraré en los programas de conservación de aves necrófagas, que es un grupo amplio y en el que España tiene una responsabilidad especial porque acoge a más del 90% de las poblaciones de todos los grandes carroñeros europeos.
-Buitres, alimoches y quebrantahuesos...
-Eso es. Y también participo en las estrategias de especies raras ligadas a humedales, como la focha moruna y la malvasía cabeciblanca [para asesorar en este programa también han sido seleccionados el murciano Gustavo Ballesteros y el alicantino residente en Murcia Marcos Ferrández, voluntario de ANSE].
-Hay quien piensa que es una frivolidad destinar recursos económicos a salvar la vida de un pato. ¿Qué les diría?
-Les diría que esas especies raras representan la rareza de esos espacios; conservar la naturaleza es conservar el futuro, y en estos momentos de crisis económica hay que recordar que la crisis más importante que estamos padeciendo, la que subyace bajo todo el sistema y que más debe preocuparnos, es la crisis ambiental, a la que tendrán que enfrentarse sobre todo nuestros hijos y nuestros nietos. Yo diría que la crisis económica es solo un pálido reflejo de la crisis de la naturaleza, que es con la que tendremos que luchar en las próximas décadas.
-Una crisis que no se resuelve con un cambio de gobierno o inyectando capital en los mercados...
-Si queremos tener futuro como raza humana tenemos que pensar en esa crisis ambiental: lo que estamos viendo responde por un lado a esa tentación de gastar lo que no tenemos, aun cuando no nos suponga grandes beneficios, y por otro a la tentación de buena parte de la sociedad de acumular recursos, en este caso dinero. La crisis ambiental va en esa línea: tenemos que empezar a pensar que no podemos consumir tantos recursos naturales ni tampoco podemos dejar que se acumulen en unas pocas manos.
-¿No se sienten escuchados los científicos en España?
-Creo que sería bueno que nos escuchasen un poquito más. Se agradece que el ministerio haya contado con algunos de nosotros para estas estrategias de conservación de biodiversidad, pero a veces uno se siente un poco infrautilizado, no solo por el tiempo y el esfuerzo que dedica individualmente el investigador, sino por el dinero que ha invertido en nosotros la sociedad. Se echa de menos que te llamen más a menudo, no para tomar decisiones, porque eso corresponde a los políticos, pero sí al menos para obtener información y opinión.
-¿Y en la Región?
-La situación no es muy distinta. En general se nos usa poco. Quizá haya también cierta incapacidad por parte nuestra de acceder a los organismos de decisión, pero lo cierto es que no nos consultan.
-¿Cuida España su biodiversidad como debe?
-La situación es muy paradógica: si hiciésemos un ránking sobre los campos de la ciencia en que los españoles somos buenos nos sorprenderíamos, porque buena parte del dinero destinado a investigación básica se invierte en temas relacionados con las ciencias biomédicas, la bioingeniería y la biología molecular, y en esas disciplinas estamos siempre entre los puestos trece y quince a nivel mundial. Curiosamente, el campo en el que más nivel científico tenemos es la biología de la conservación; somos una potencia mundial en el estudio del funcionamiento de la naturaleza y los ecosistemas, pero estamos en un puesto muy lejano con respecto a la aplicación de esas medidas. Tenemos mucha información sobre la biodiversidad, sabemos qué tenemos que hacer para conservarla, pero aplicamos poco ese conocimiento.
-España es el país con la mayor biodiversidad de Europa y parece que no somos capaces de convertir esa virtud en un producto económico.
-Tenemos un activo ambiental impresionante, no hay ningún país europeo que ni de lejos se pueda acercar a España, y nosotros deberíamos ser los primeros en ponerlo en valor. Curiosamente, lo que hacemos a veces es todo lo contrario, porque nos oponemos a estrategias que contribuyen a proteger ese patrimonio. No sé si se debe a que fuimos de los últimos países en subirnos al carro de la Unión Europea y estábamos muy necesitados de cierto crecimiento y modernización, pero con el resultado absurdo de que ahora somos el país con más kilómetros de tren de alta velocidad y más aeropuertos, sin que eso sea eficiente y a costa de perder un patrimonio natural que no tiene nadie, y que tendrá un valor creciente porque son recursos cada vez más escasos a nivel mundial. Creo que buena parte de nuestra estrategia de futuro debe pasar por conservar la naturaleza.
-La Región de Murcia, junto con Madrid, es la única comunidad española que no ha aprobado ni un plan de gestión de especies amenazadas. ¿Cómo lo ve?
-Esto es dramático. En Murcia se aprecia desde hace tiempo un parón en las estrategias de conservación que se tendrá que resolver porque en primavera se acaban los plazos para aprobar los planes de gestión de la Red Natura 2000. Es un retraso injustificable. Da la sensación de que, siendo una región tremendamente rica en valores, solo los protegemos cuando sentimos la presión de la Unión Europea en forma de amenazas o sanciones económicas. Parece que conservamos, no porque estemos convencidos de que tenemos que hacerlo, sino porque nos obligan a ello, y es lamentable.
-¿Qué medidas urgentes tomaría para mejorar la situación del medio ambiente en la Región?
-Quizá la primera medida sería dotar de un contenido normativo a nuestra red de espacios naturales. Y no hacer una política de mínimos, sino plantear la viabilidad de esos espacios naturales a medio y largo plazo teniendo en cuenta posibles cambios de uso del suelo y construcción de infraestructuras. Y vinculado a esto, ilusionar a la gente: que esto no hay que hacerlo por obligación sino por devoción, para que podamos legarlo a las nuevas generaciones como un valor de futuro. También es necesario que el criterio de protección del medio ambiente impregne el resto de políticas relacionadas con el uso del territorio, para que tenga peso a la hora de tomar decisiones sobre infraestructuras o nuestras actividades agrícolas e industriales, porque actualmente se ve la naturaleza como un estorbo. Hay que remar a favor, no en contra.
-¿Ha seguido la campaña electoral? De medio ambiente y ciencia no se ha hablado nada...
-Es lamentable que las grandes formaciones políticas no lo incluyan como una reflexión necesaria. En el discurso diario se habla de innovación, de I+D, pero a la hora de la verdad se olvidan. Nos estamos poniendo una venda en los ojos que quizá sirva para resolver problemas a corto plazo, pero no incluir la ciencia y el medio ambiente en las políticas básicas es un gran error.
-¿Sospecha que la crisis económica puede ser una excusa para seguir relegando el medio ambiente en la agenda política?
-Debería ser una oportunidad para traerlo a primer plano, porque buena parte de los errores que nos han llevado a esta situación fueron denunciados por conservacionistas y científicos, y precisamente en estos momentos siguen sin ser escuchados. En lugar de servir para legitimar esas voces, la crisis las ha arrinconado más.
-¿Cómo encontrar el equilibrio entre la protección de los espacios naturales y el desarrollo? ¿Eso lo estudian también los científicos?
-Lo intentamos: cada vez se relaciona más la información medioambiental con la socioeconómica, pero cuanto más complejo es el sistema más difícil es hacer predicciones. Lo sabemos los ecólogos y lo saben los economistas, pero no se puede separar la conservación de los espacios naturales y las especies de las actividades humanas.
-Con la que está cayendo, ¿ve posible que el lince regrese a los espacios naturales murcianos, o es un brindis al sol de nuestros políticos?
-Es una utopía que debe servirnos para poner de manifiesto la desconexión entre las distintas políticas de la Administración. Por un lado, se pretende reintroducir una especie que es un icono mundial de la conservación, que se alimenta casi exclusivamente de conejo, y la misma consejería promueve órdenes para perseguir al conejo como plaga en casi toda la Región, lo que es una contradicción. ¿Queremos dejar a nuestros hijos y nietos una Región donde no tengan la posibilidad de sobrevivir especies como el lince?
-¿Arrui sí o arrui no?
-El Catálogo de Especies Exóticas e Invasoras lo ha amnistiado. Es un tema complejo: yo soy partidario de reducir sus poblaciones y exterminarlas en algunos lugares, lo que no es sencillo porque ocupa ya miles de kilómetros cuadrados. Habría que tender a disminuir progresivamente sus poblaciones, de forma que localmente se puedan ir produciendo extinciones para que otras especies de ungulados que sí son autóctonas y cumplirían un papel ecológico similar, como la cabra montés, fuesen aumentando su área de distribución. Esa sería la estrategia más razonable a largo plazo.
En Tuenti
«La crisis que tiene que preocuparnos de verdad es la ambiental. A los científicos se nos escucha muy poco»

José Antonio Sánchez Zapata, fotografiado el jueves en un jardín del barrio murciano de Vistabella. :: NACHO GARCÍA / AGM


laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.