Margaret Thatcher aseguró en una ocasión que no le importaba ser extraordinariamente paciente si al final se salía con la suya. El pensamiento de la 'dama de hierro' debe ser compartido estos días por el presidente de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), José Luis Mendoza, y todo el equipo que trabaja en torno a la implantación de la titulación de Medicina en el campus de Los Jerónimos, teniendo en cuenta los lentos pasos -y siempre susceptibles de rechazo- que da este grado cada vez que se mueve desde que se gestó en la cabeza del factótum de la institución privada. Casi un mes después de que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) emitiera su informe favorable, la UCAM sigue esperando fecha para la Comisión de Ciencias de la Salud del Consejo de Universidades del Ministerio de Educación -que no tiene visos de celebrarse hasta principios del mes que viene-. También para la reunión del Consejo Interuniversitario regional. Son los dos órganos que deben dar el visto bueno al título antes de que el Consejo de Gobierno de la Comunidad apruebe definitivamente la implantación del nuevo grado de Medicina. Pero ni una cosa ni la otra. Y eso que, según confirmó el propio Mendoza a 'La Verdad' poco después de que los cohetes y los petardos sonaran en Guadalupe para festejar la decisión de la Aneca, la UCAM iba a mover poco menos que Roma con Santiago para que ambos organismos fijaran fecha de forma extraordinaria. Aunque ahora la Universidad Católica decide no hacer declaraciones al respecto, fuentes de la propia institución confirmaron ayer a este diario que cada día se revisan las agendas tanto del Ministerio como de la Comunidad para comprobar si ya «se sabe algo». Pero no se sabe nada.
Fuentes de la Consejería de Universidades, Empresa e Investigación aseguraron ayer que aún «no se sabe nada» -como decíamos anteriormente- sobre la fecha del Consejo Interuniversitario «porque hay que cuadrar las agendas de muchos miembros del consejo, y aunque hay algunas propuestas de fechas, lo cierto es que no hay nada cerrado». Pese a todo, sin el 'ok' de Madrid, esa reunión no tendría demasiado sentido. La UCAM tendría que seguir esperando. Y no hay mucho más tiempo. La Aneca sigue manteniendo que empezar las clases en noviembre «es una temeridad, un dislate», entre otras cosas porque Bolonia ha impuesto un calendario muy distinto, con el inicio de las clases casi en septiembre, «y empezando en noviembre se cargan casi el primer cuatrimestre en un título tan denso e importante como Medicina». Sin embargo, en la UCAM se dan de plazo hasta mediados del mes que viene. Si finalmente no llegan las autorizaciones pertinentes este mes, habría que esperar al año que viene, «la opción más razonable», según fuentes de la Aneca.