Ocho millones de metros cuadrados de parcelas industriales son muy difíciles de ocupar en tiempos de crisis si no hay un proyecto ilusionante que atraiga inversiones. El vicepresidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Cartagena y Comarca (COEC), Antonio Betancourt, que lo es también de la asociación de empresas de Los Camachos, coincide con su homólogo del Polígono Cabezo Beaza, Leandro Sánchez Carbonell, en que la certeza de que el puerto de contenedores de el Gorguel será una realidad es el banderín de enganche perfecto para conseguirlo.
Si El Gorguel recibe el visto bueno medio ambiental de las autoridades estatales y europeas y se fija definitivamente el compromiso de construirlo, se «crearía una expectativa que atraería a muchas empresas para dar uso a la gran cantidad de suelo del que vamos a disponer en los próximos años, a partir de su aprobación en el Plan General y la elaboración de los sucesivos planes parciales», indicó Betancourt.
La nueva norma urbanística, que recibió el pasado miércoles el visto bueno de la Comunidad Autónoma a falta de adaptar el nuevo plan a las exigencias de organismos regionales y nacionales, hará posible la creación del pasillo industrial entre Cabezo Beaza y Los Camachos. «Es positivo contar por fin con el suelo industrial que se venía demandando hace tiempo, porque estará ahí cuando llegue la recuperación económica», apuntó Leandro Sánchez.
Betancourt es de la misma opinión, con matices. «La Zona de Actividades Logísticas y la Ciudad del Transporte pueden encontrar allí el terreno que necesitan, pero para lanzar esos proyectos al mercado es necesario un acicate», argumentó.
«Esa área podría albergar nuevos proyectos de industria pesada que generan grandes inversiones. Se mantendría Cabezo Beaza con mayor especialización en la industria ligera y el escaparatismo, y Los Camachos en bienes de consumo al por mayor», dijo Sánchez Carbonell.
Coyuntura complicada
Son planes que se antojan difíciles de cumplir en una coyuntura donde desaparecen las empresas ya instaladas. «Parece mentira que entre 1996 y 2006 hayamos estado reclamando suelo industrial como locos y ahora que lo hay en abundancia lo que escasee sea la iniciativa empresarial para promover la implantación de sociedades en él», lamentó Betancourt.
«Cuando había poco suelo industrial, el que se comercializaba estaba carísimo. Incluso cuando la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPES) puso a la venta los primeros terrenos de Los Camachos, los puso a unos precios muy elevados. Ahora los empresarios no los quieren ni regalados», indicó. El Gorguel, afirman, podría hacer cambiar la situación.