La Fundación del Anfiteatro Romano tiene prácticamente decidido prescindir de otra parte más o menos grande de lo que queda de la estructura del antiguo coso taurino bajo el que se encuentra el monumento, según confirmó ayer la concejal de Cultura, María Rosario Montero.
Una reunión técnica mantenida por expertos hace tres semanas elevó una serie de recomendaciones al Ayuntamiento y a la Dirección General de Bienes Culturales sobre qué es lo que cabe hacer a continuación, en función de los hallazgos encontrados en la excavación de los últimos dos años.
Las conclusiones técnicas son que resulta imposible continuar con las prospecciones y, al mismo, tiempo, mantener en pie todo lo que queda de la antigua plaza de toros. «Al parecer, hay una parte considerable del anfiteatro debajo, por lo que es necesario el derribo», explicó Montero.
La propuesta debe ser analizada aún por los patronos de la fundación, pero quien tiene la última palabra, porque de ella depende la inversión necesaria para llevar adelante la excavación, es la Administración Regional.
La prioridad principal en esta época de crisis es que la obra que se lleve a cabo suponga el menor coste posible. Por eso, al derribo selectivo de elementos del anillo exterior de la plaza, que se conserva en sus tres cuartas partes aproximadamente, le sucederá una campaña muy corta de excavación para comprobar en qué estado se encuentra lo que hay debajo.
El MUCAM, más lejos
Estos derribos pondrán además en cuestión la viabilidad del proyecto que Andrés Cánovas presentó para recuperar el Anfiteatro y complementarlo con la apertura de la sede del Museo Regional de Arte Contemporáneo (MUCAM) en Cartagena. Aquella planificación incluía la conservación de la estructura de la plaza, la creación de un auditorio interior que aprovechara la parte posterior de sus antiguas gradas y levantar también un ala nueva en la que estaría la exposición de arte moderno.
La ejecución de las obras fue valorada en unos 22 millones de euros, que la Comunidad Autónoma ahora no puede permitirse invertir. Por eso, de momento, lo poco que se haga irá destinado a seguir investigando las ruinas del subsuelo.
En cuento a las alternativas a ese proyecto de museo, Cánovas trabaja desde hace tiempo con la posibilidad de que allí acabe ubicándose una exposición de piezas arqueológicas, sea o no a partir del traslado del Museo Enrique Escudero de Castro que se encuentra actualmente la calle Ramón y Cajal.