Alrededor de doscientos alumnos de Medicina de la Universidad de Murcia (UMU), ataviados con batas blancas y pancartas, se manifestaron ayer por las calles de la capital para mostrar su firme rechazo a la implantación del título en la Universidad Católica San Antonio (UCAM). La plaza Santo Domingo fue el punto de salida de esta protesta que dejó claras sus reivindicaciones ante la puerta de la Consejería de Sanidad y de la sede deEducación. Los estudiantes -acompañados por algunos de los profesores de la facultad- corearon proclamas como «no hay especialidades para tantas facultades»; «paremos a la UCAM por una sanidad de calidad» o «no se receta, a golpe de tarjeta».
Paloma Ríos, subdelegada de la Facultad de Medicina, explicaba al comienzo de la marcha uno de los motivos que llevan a estos estudiantes a rechazar la implantación del título en la UCAM: la actual masificación de las prácticas que los alumnos llevan a cabo en los hospitales públicos de la Región. «No hay sitio ni para nosotros y no podemos salir de la carrera sin ver una operación de apendicitis o viéndola entre un montón de gente, porque no se ve bien», explica. «Necesitamos formarnos bien, porque de ello depende la salud de la gente en los próximos años. Tenemos que ser consecuentes con eso». La utilización de los hospitales públicos por parte de los futuros alumnos de Medicina de la universidad católica es uno de los puntos que más controversia genera. Francisco Solano, catedrático de bioquímica y profesor en la Facultad de Medicina de la UMU, reconoció ayer la existencia de «grandes problemas en la formación clínica» y mostró su convencimiento de que «los alumnos de la universidad pública deben tener prioridad a la hora de utilizar los hospitales públicos».
Solano explicó, a este respecto, que la UMU «en los últimos años ha hecho un esfuerzo grande para aumentar los 'numerus clausus' que podían formarse en la Universidad. En cinco años se ha pasado de 105plazas a las 200 actuales, a 25 por año». Un esfuerzo que ha redundado en el montante de alumnos que, cada año, acude a los hospitales para aprender la profesión junto a un médico.
Éste no es, sin embargo, el único argumento en contra de la decisión de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad (ANECA). La escasez de plazas MIR es otro campo de batalla. «No hacen falta más estudiantes de Medicina en España», sostiene Borja Merelo, delegado de tercero de Medicina en la UMU. «Todos los años nos presentamos cerca de 15.000 personas al examen MIR y hay 7.000 plazas. Sobran estudiantes de Medicina».
Ríos recuerda que «es muy frustante estudiar seis años de carrera y uno de MIR para después, con el esfuerzo que conlleva, no tener plaza». La subdelegada de la Facultad de Medicina incide en que la oposición al nuevo centro «no es porque sea la UCAM, o porque sea privada, sino porque de donde hay no se puede sacar».