Todo será cuestión de segundos, en un día concreto, normalmente hoy, y en un lugar también muy concreto: El Vivero. Juanjo Cobo y su director, Joxean Matxin, saben que Chris Froome y el Sky no van a desgastarse en intentos inútiles, acumulando esfuerzos que terminan no sirviendo para nada. Esperarán su momento, solo uno, y se la jugarán en él. Será el todo o la nada, ganar o perder, con unas cartas que están marcadas.
La etapa le salió bordada al Geox, que se limitó a acumular hombres en cabeza del pelotón, a mantener una diferencia prudencial, que no resultase escandalosa con respecto a los escapados, lo que anulaba cualquier peligro por parte del Sky, que al quedarse sin posibilidades de pelear por las bonificaciones no se movió. Las bonificaciones, más que las subidas, se han convertido en el botín por el que hay que pelear. Esos segundos son los que pueden tener la llave del maillot rojo que está sobre las espadas de Cobo.
Froome necesita una cierta dureza para atacar y conseguir quitarle tiempo a Cobo, que vivió una jornada tranquila, sin la presión y la tensión que padeció en Peña Cabarga, lo que le aseguró una cierta recuperación, que en la tercera semana es importante. Y el único punto de dureza que se ve se llama El Vivero, tanto en su ascensión como en el descenso.
Salvar la situación por la que pasó en Peña Cabarga, aunque fuese por pocos segundos, le da vida y complica la situación del Sky, que si quiere llevar la carrera atada, sin sobresaltos, deberá de buscar ayuda para evitar los intentos de muchos equipos que no han ganado nada y ven que sus oportunidades de intentar ganar se acaban.
No será fácil para el grupo inglés tomar la decisión correcta: arropar a Froome o desgastar el equipo desde salida para controlar el presumible desboque de un grupo que solo quiere llegar a Madrid.
El resultado final de la etapa de ayer no alteró a nadie. Sergio Paulinho fue el primero que atacó y les dejó todo el pastel por detrás a sus compañeros de escapada, sin nadie que cogiese la responsabilidad de trabajar, de poner un ritmo. Lo que sucedió es algo tan manido como el propio ciclismo: nadie quiso regalar nada al rival y Paulinho fue cogiendo unos segundos que finalmente no le servirían para llegar en solitario a la meta.
Todos querían evitar a Joaquín Rodríguez en la llegada y primero el belga Kristof Vandewaele y luego Francesco Gavazzi arañarían unos metros que acabarían dándole el triunfo a Gavazzi, que ya ganó una etapa de la Vuelta al País Vasco este año, después de una llegada polémica con Óscar Freire. La Vuelta a España volverá a territorio vasco, a Bilbao, 33 años después de su última incursión y lo hará con un líder vestido de rojo: Juanjo Cobo. El anterior inquilino de la general se llamaba Hinault y vestía de amarillo.