«¿Qué están haciendo en el Romea, las obras de El Escorial? ¿Pero por qué demonios lleva cerrado tanto tiempo?». La curiosidad de la actriz María Luisa Merlo incomodó durante una fugaz visita a Blanca para pregonar su certamen amateur en febrero de 2010. «Qué barbaridad. Es terrible y espantoso que ocurra esto, ¡con la cantidad de éxitos que hemos tenido en el Romea!». ¿Quién se acuerda ya de los tiempos de felicidad en nuestro teatro? Cuatro años sin actividad -la última función fue el 10 de noviembre de 2007 con motivo del Certamen Nacional de Bandas de Música- es el hito más triste de este escenario donde Julián Romea, María Guerrero -regaló a Murcia un espectacular telón decorativo, 'El Parnaso'-, Margarita Xirgu o Nuria Espert revivieron las más grandes catástrofes amorosas, donde los Nobel José Echegaray y Jacinto Benavente vieron esparcidos sus ingenios, donde se escuchó por primera vez 'La Parranda' (1929), donde Concha Velasco estrenó 'La rosa tatuada' (1997).
Sin fecha de reapertura y sin otro consuelo más que la espera, la única certeza es que Murcia sigue un año más sin este útil medio de civilización y cultura. ¿Qué ha ocurrido para que se cumpla este infausto récord? Una serie de catastróficas desdichas, que dirían los cómicos; los técnicos hablan de «una acumulación de deficiencias ocultas» que obligaron a ampliar el proyecto de restauración.
En principio, todo se iba a hacer en un santiamén. En el primer semestre de 2007, el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, anuncia que el Romea va a cerrar 6 meses para acondicionar cubiertas y fachada. Las obras fueron adjudicadas a la empresa de restauración Pegiro, que cambió el color rosáceo exterior por tonos anaranjados para recuperar su apariencia original. Año y medio después, en noviembre de 2008, el Ayuntamiento contrata con Ferrovial la sustitución del peine del teatro, la estructura de la que cuelga la maquinaria escénica. Los trabajos, valorados en 2 millones de euros, debían realizarse en apenas 4 meses.
Finalmente, el 1 de julio de 2009 el Ayuntamiento encarga en 2,4 millones la reforma interior del coliseo murciano -remodelación de accesos, camerinos, aseos adaptados, ascensor, sustitución de barandillas, nueva tarima y moqueta ignífuga, nuevo telón de boca, restauración de butacas e instalación de aire acondicionado- a la unión de empresas Trimtor y Azuche 88, pero los técnicos municipales no autorizarán el inicio de esta tercera fase hasta el 12 de enero de 2010 tras introducir modificaciones. Fue el inicio de una relación tempestuosa, pues según la UTE desde el mismo día en que firmaron el contrato el arquitecto jefe de la OTA, Antonio González Serna, les invitó a renunciar advirtiéndoles, según la versión de la UTE, de que se arrepentirían si decidían continuar, como sucedió.
Al meter el pico en el teatro, los directores de obra de la UTE -Fulgencio Angosto Sánchez y Miguel Ibáñez Sanchís- se echan las manos a la cabeza. Hallaron vigas quemadas y podridas de incendios anteriores del teatro y varias paredes agrietadas detrás de los falsos techos, entre otras «sorpresas» -hasta 23- no contempladas en el contrato, que aconsejaron subsanar antes de continuar. La Oficina Técnica de Arquitectura (OTA) del Ayuntamiento, encargada de la supervisión, se limitó a responder a las empresas que las obras llevaban retraso. En marzo de 2010, la UTE volvió a presentar un informe indicando la existencia de grietas en la fachada. Es más, sugirieron al Consistorio solventar los imprevistos a un coste que la OTA no estaba dispuesta a asumir defendiendo intereses públicos.
En abril, a pocos días de vencer el plazo de obra previsto, la UTE solicita una prórroga para la terminación. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento les concede en mayo 2 meses más, les solicita un nuevo plan de obras y fija una fecha tope para la culminación de los trabajos: el 12 de julio de 2010. Entre tanto, surgen nuevas discrepancias, sobre todo por los «precios contradictorios» para acometer las obras no previstas, valoradas por la UTE en 421.762,99 euros y en 201.048,33 euros por la OTA.
El alcalde pide expresamente a las empresas el 13 de julio que estas nuevas obras deben ser costeadas en su mayor parte por la UTE, aunque adjudica a otra compañía, Ferrovial, las obras del forjado del ala oeste, anulando un día después el decreto al manifestar Trimtor y Azuche su intención de llevarlas a cabo. El Ayuntamiento exige entonces que se le presente un proyecto con todas las modificaciones, aunque los técnicos municipales y las empresas mantienen sus divergencias durante todo el verano cruzándose informes y comunicaciones hasta el punto de que el 29 de septiembre de 2010 el Gobierno municipal acuerda suspender la tramitación del proyecto modificado, iniciar un procedimiento sancionador contra la UTE por los retrasos y pide un plan de ejecución de las obras pendientes. Las empresas se comprometen a acabar el 30 de enero de 2011.
Actitud «obstruccionista»
El monumental cabreo de la UTE del Romea obliga a sus responsables a dar la cara el 21 de octubre en una rueda de prensa en la que Miguel del Toro (Trimtor), presidente de la patronal de empresarios CROEM, Luis Fernández Mula (Azuche 88) y Patricio Tripiana, gerente de la UTE, denuncian la actitud obstruccionista de los supervisores de la OTA y su comportamiento «fiscalizador, crítico y cambiante» con todo lo que la UTE y su personal llevan a cabo. Es más, aseguran que el arquitecto jefe del Ayuntamiento les niega la certificación de partidas «con el único fin de presentarnos ante el Consistorio y la opinión pública como empresarios incapaces que solo llevan ejecutado un pequeño porcentaje de la obra contratada». González Serna responde a las imprecaciones que la OTA trata a todas las empresas con el mismo rigor, «pero no entendemos los mecanismos de estos señores. ¿Acaso mandan en esta Administración?».
Trimtor y Azuche presentaron un recurso contencioso-administrativo contra el Ayuntamiento por entender que los retrasos no son imputables a los contratistas, sino a la improvisación de los técnicos, y no acatan la multa de 470 euros diarios, por la que hasta la fecha les reclaman más de 120.000 euros en concepto de demora. A principios de 2011, la OTA pidió a otra compañía, Somedo, la realización del proyecto para reforzar el forjado de los deambulatorios y las obras de demolición y sustitución de un falso techo. Esta situación provocó más quejas de la UTE, ya que hasta que no se culminasen estos trabajos no podían terminar los flecos pendientes, incrementando así la sanción por retrasos. Según la UTE, las obras están ya terminadas al 99,9%; la OTA asegura que aún les queda un 10% de remates, pero admite que «estructuralmente está todo ejecutado».
El cambio de Gobierno es clave para acercar posturas, puesto que la UTE y el Ayuntamiento manifiestan su interés en que el conflicto se resuelva favorablemente para las dos partes, sobre todo ahora que la nueva concejal de Infraestructuras, Ana Martínez Vidal, ha asumido personalmente el control y supervisión de las certificaciones técnicas y económicas.
No obstante, todo apunta a que hasta el año 2012, coincidiendo con el 150 aniversario de su inauguración, el teatro no reabrirá sus puertas, ya que aún habría que remodelar la escalinata y acondicionar el entorno.