Parece ser que aquello de «estás en racha» tiene un fundamento científico que ahora se puede probar, al menos trasladándolo a la liga de baloncesto más competitiva y seguida del mundo, la NBA.
Los investigadores José Antonio Martínez, del Departamento de Economía de la Empresa de la Universidad Politécnica de Cartagena, y Jeremy Arkes, de la Naval Postgraduate School de California, han realizado una investigación conjunta que analiza el efecto de las rachas de juego de los equipos sobre su rendimiento posterior. Así, han encontrado que la creencia popular de que las rachas de victoria incrementan la probabilidad de que un equipo gane su siguiente partido, o lo que es lo mismo, que es más complejo vencer a un equipo que ha ganado sus últimos partidos que a un equipo que los ha perdido, es totalmente cierta.
Este es el primer estudio en el ámbito académico que ha demostrado empíricamente la validez de una creencia bastante arraigada en deporte, como es la existencia de las rachas positivas y negativas de juego en los equipos. Hay que tener en cuenta que investigaciones anteriores no habían encontrado evidencia científica que apoyara este fenómeno, vox populi en el ambiete deportivo, sino que mostraban que las rachas de victorias eran estadísticamente naturales, es decir, debidas puramente al azar, y en función del potencial de cada equipo. Sin embargo, los profesores Martínez y Arkes han realizado un análisis econométrico detallado de las victorias de los equipos en la NBA durante tres temporadas, controlando por variables como el factor cancha, los días de descanso entre partidos, y la fortaleza de los equipos en contienda.
Así, por ejemplo, en un partido entre equipos de potencial medio, una victoria extra de uno de los equipos en los cinco partidos anteriores incrementa entre un 2 y un 5% la probabilidad de victoria de ese equipo. Si el equipo de casa ha ganado sus cinco últimos partidos, la probabilidad de ganar aumenta un 17% frente a si no ha ganado ninguno. Aunque los efectos encontrados no son de gran magnitud, sí que son importantes debido a las implicaciones que tienen, por ejemplo, para las apuestas deportivas.
Los autores destacan la novedad de los resultados encontrados, y su aplicabilidad tanto para la preparación técnica de los partidos, como para la revisión de los modelos de predicción realizados por los analistas.
Variables distintas
Ni que decir tiene que esta invesgitación se puede extrapolar a las rachas negativas, que se mueven por las mismas variables dentro del contexto de una liga de las particularidades de la NBA, pero no está probado, según indica José Antonio Martínez, que se pueda demostrar en otras ligas y mucho menos en otros deportes, donde las variables son totalmente diferentes.
Esta investigación se publicará próximamente en la revista norteamericana 'Journal of Quantitative Analysis in Sports', la más prestigiosa en este campo de conocimiento, y que es la principal referencia para analistas, profesionales y académicos en el mundo de la estadística aplicada al deporte.
José Antonio, por su parte, seguirá enfrascado en nuevas investigaciones relacionadas con el análisis del deporte, sin perder de vista su más preciado trofeo, un balón de baloncesto que guarda en el maletero de su coche por aquello de inspirarse.