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Pitingo: «No soy el supermán del flamenco»

XII FESTIVAL MURCIA TRES CULTURAS

Pitingo: «No soy el supermán del flamenco»

Con su espectáculo 'Olé & Amén', abre mañana el XII festival Murcia Tres Culturas con un concierto gratuito

20.05.11 - 08:25 -
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«Yo no soy el supermán del flamenco», dice Pitingo (Ayamonte, 1980), que ya no luce cresta repeinada a la perfección sobre su pelo plateado -«es que me daba mucho trabajo llevarla todos los días como Dios manda»-, y que habla por teléfono con 'La Verdad' después de una noche de emociones. Asistió en Madrid a la XV Gala de los Premios de la Música, durante la que se rindió homenaje al desaparecido Enrique Morente, y volvió a vibrar de pena abrazándose a Estrella, «que ha heredado la genialidad de su padre», y también a vibrar de alegría fundiéndose en un beso con la cantaora Carmen Linares, quien recibió el Premio a Toda una Vida. Pitingo escucha la palabra Murcia y se le ponen solas las canas de punta... de felicidad. Mañana, a las 22.00 horas, en el Cuartel de Artillería, será el encargado de inaugurar, con su espectáculo 'Olé & Amén' -mestizaje flamenco-soul-gospel- el festival internacional Murcia Tres Culturas, que organiza el Ayuntamiento de Murcia y que este año, con el patrocinio de 'La Verdad', alcanza su XII edición apostando por la tolerancia. Pero, además, Pitingo será uno de los artistas que, en agosto, actuarán en el Festival del Cante de las Minas de La Unión. Canela fina. El cantaor, devoto de las gominolas y hechizado por completo por sus dos perros del alma, Camarón y Soniquete, está relajado.
-¿Qué le dijo usted a 'doña' Carmen Linares?
-Sí, sí, 'doña' Carmen Linares. Le dije: «Carmen, qué grande eres y qué orgulloso me siento de ser tu amigo». A mí es que me gusta la buena gente, yo de la mala gente huyo, y Carmen es de lo mejor de lo mejor. Le di un beso muy grande porque la quiero mucho. Con el premio que recibió me emocione yo casi más que ella, porque es un ejemplo para todos, una grande del flamenco y una persona que es una maravilla de persona.
Se alegra Pitingo de abrir un festival, Murcia Tres Culturas, en el que Carmen Linares dejó un recuerdo de aúpa durante el concierto que ofreció en 2004, en la Plaza de los Apóstoles, y en el que interpretó los temas de 'Popular y Jondo'. Linares participó en la programación musical del festival, que coordina Alfonso Riera, dos años después de que lo hiciera un Enrique Morente también difícil de olvidar y que, días antes de su actuación, anunció en 'La Verdad': «Cantaré en Murcia a favor de la paz, no hay causa más importante a la que se pueda entregar un artista».
«Yo lo he pasado muy mal con la muerte de Enrique, porque le debo mucho. Era un genio, como lo era Camarón. Veo a sus hijos y no sé qué decirles, porque no se hacen a la idea de estar sin ese pedazo de padre, y yo los entiendo porque Enrique era mucho Enrique», explica Pitingo.
-¿Qué admiraba más de él?
-Todo. Enrique Morente, que me ayudó mucho, amaba el flamenco y buscaba siempre nuevos caminos. Era muy libre. A mí también me gusta la libertad, me gusta mucho la libertad cuando va unida al respeto. Yo, como quiero que a mí me respeten, respeto a los demás. Cada uno se busca la vida como puede, y unos tienen éxito y otros no, pero nadie es más que nadie. Hoy tienes mucho éxito, y mañana nadie se acuerda de ti. Hay que tener los pies en la Tierra y no hacer el tonto.
-Lo que hace usted es meterse, musicalmente hablando, en todos los charcos. No se queda, ni atado, quieto en el flamenco puro.
-Yo me considero cantaor de flamenco cien por cien, pero me gusta experimentar e intentar acercar el flamenco a un público diferente; a mí me sigue mucha gente joven, y eso me encanta. No es que yo piense que puedo hacerlo todo, ni mucho menos. Yo no soy el supermán del flamenco. Hago lo que me gusta, lo que me apetece, y lo hago con todo el respeto del mundo por la música, por el flamenco, por los grandes intérpretes a los que rindo homenaje -Donna Summer, Stevie Wonder, Mariah Carey...- y por mí mismo, porque yo a mí mismo no quiero perderme el respeto. Y como a la gente parece que le gusta lo que hago, pues sigo haciéndolo y disfrutando mientras pueda.
-¿Piensa mucho en el futuro?
-Pienso más en el presente. Mi abuelo se murió muy joven, así es que aprendí muy pronto que no hay tiempo que perder en la vida. Yo, duro que tengo duro que gasto, porque no sé qué va a pasar mañana. Siempre he intentado ser feliz en la vida; lo fui cuando no tenía dinero y procuro serlo cada día, tenga más dinero o tenga menos. Yo, tranquilito, y si me tomo una copa me gusta tomármela con los amigos en mi casa. Yo no soy de fiestas.
-¿Qué opina sobre el movimiento 15-M y sus peticiones de 'democracia real ya'?
-He visto a mucha gente joven en la calle manifestándose. ¿Qué opino? Que está la cosa muy mal, esa es la verdad. Y que hay muchísimos jóvenes que no tienen trabajo y que ven muy negro el futuro. Tendremos que hacer algo todos, todos unidos, y los políticos tendrán que escuchar de verdad a la gente. Yo no soy político, ni entiendo nada de política ni quiero que me líen, pero quiero ver a la gente contenta y con trabajo, y a los jóvenes ilusionados con el futuro y no con miedo, sin saber qué camino tomar.
Dice Pitingo: «Que nadie se confunda; yo no soy del PP ni del PSOE ni de nadie. Yo he cantado para el PP, he cantado para el PSOE y canté una vez cuando no tenía un duro para el Partido Comunista. Yo canto cuando me llaman para que cante y me pagan por mi trabajo. No le pregunto al público que a quién vota. A mí lo que me importa es la gente, lo que le pasa a la gente». Tiene una ilusión: «Tener muchos hijos. Ya vendrán...». Un mal día, él y su mujer perdieron al bebé que esperaban, pero pasaron el mal trago juntos según su costumbre: no dejarse vencer por la adversidad y confiar en el mañana. Está el artista en un buen momento de su carrera, que despegó cuando triunfó con su cresta flamenca y con su primer disco, 'Pitingo con Habichuelas', en el que hacía gala de una voz personal que le abrió de par en par puertas y corazones. Pitingo significa presumido, un nombre con mucha tradición en su familia y que a él no le viene nada mal: «Lo soy una miaja». ¿Una miaja solo? Lo eres más, Pitingo.
Presumido y «diferente», según sus palabras, «que no es lo mismo que ser especial». «Creo», indica, «que tengo una forma particular de sentir las cosas y de cantar. Toda la vida me he criado con el soul y el flamenco, y pienso como negro y como gitano; una cosa extraña, ya lo sé». No le gustan a Pitingo ni la falsedad «ni el 'roneo'». Se refiere «a las personas que hablan todo el día de ellas mismas y de lo que hacen».
-¿Usted va de frente?
-Creo que sí, y espero que el día que no sea así me lo digan claramente. Yo, si tengo algún problema con alguien, lo planteo.
Se define a sí mismo el cantaor como una persona «noble» e incluso, a veces, «tonto». «Que soy tonto me lo dicen algunas personas que me quieren», reconoce, «porque me he fiado mucho de la gente. Al final, con los palos que te dan vas aprendiendo, pero yo me he fiado de mucha gente de la que no me debería haber fiado tanto». «Por supuesto que prefiero la verdad, aunque duela, a la mentira», asegura al tiempo que reconoce que «en alguna ocasión me he sentido utilizado y se pasa muy mal. Llevo cantando desde los 13 años y ya he tenido tiempo de llevarme desengaños, y lo que me queda». Pitingo, que siente devoción por Aretha Franklin, se reconoce «muy pasional, a veces demasiado. Puede que haya pecado muchas veces de serlo. He hecho lo que he sentido en ese momento, sin pararme a pensar las consecuencias. Me ha pasado con las mujeres y a la hora de tomar algunas decisiones que me tenía que haber pensado mejor». A este amante de la buena música hay algo que le hace perder los nervios: «El ruido».
Distinto
Afirma que, más que a ganar mucho dinero, aspira «a mantenerme en un buen lugar entre los artistas respetados y a tener un público fiel». Nunca ha deseado pegar sin más «el gran pelotazo». Quería «ganarme un sitio» -y lo ha logrado-, y «mantenerlo» -¡buena suerte!-. Sin falsas modestias, dice que aporta al flamenco «una nueva forma de expresarse, un sonido distinto. No estoy inventando nada, pero sí aportando algo propio». «Soy muy celoso, pero sólo en el amor. En la música y con mis amigos vivo más relajado, me gusta escuchar y admiro mucho a la gente que canta bien y a la que me aporta cosas», precisa.
«A mí me gusta emocionar al público, y reconozco que me encantan los aplausos y un ¡olé! a tiempo», informa Pitingo, quien se acostumbró encantado a que lo llamaran el donjuán del flamenco: «Lo llevo bien (risas), pero yo no me veo guapo. La verdad es que me gusta que las mujeres se fijen en mí. Si te da Dios un poquito de belleza hay que aprovecharla, pero para mí lo más importante es la calidad humana de cada persona; y en cuanto a un artista, lo principal es que transmita. ¡Como Camarón, como Morente!».
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