José Coy (Alcantarilla, 1963) pisa la calle con la fuerza de tener las ideas claras, el fin que persigue bien definido y la mente lúcida. Tres aspectos, entre otros tantos, que forjan la actitud de un político. Sin embargo José está fuera de ese mundo. Es el fundador de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (a la que calificó como «revolución de las lágrimas»), cuyo cometido es intentar que las personas que van a ser desahuciadas, puedan mantener su casa y seguir viviendo dignamente. Ellos, en una suerte de barrera humana infranqueable, han conseguido que 11 familias puedan seguir disfrutando de un techo. «Si yo fuera presidente de la Región de Murcia, lo primero que haría sería exigirle al gobierno central que regule la dación en paro y que paren los desahucios, que están afectando a tantas personas por la crisis económica», explica.
José no se rinde nunca. Por ejemplo, consiguió paralizar la subasta del bajo de su casa en Molina de Segura. Según asegura, su equipo de gobierno tampoco se rendiría. «Mi equipo estaría formado por víctimas de la crisis, que hayan pasado por malos momentos. Sería un grupo de gente honrada, con capacidad de diálogo y con sensibilidad social. Hay gente muy buena dentro de los movimientos sociales», recuerda Coy.
Sus exigencias pueden sonar utópicas, pero José, desde una región 'sin altavoz', las está intentando conseguir. Su ideario gira cerca del 'Indignáos' de Stephane Hessel y representa perfectamente a los parados murcianos. Para este murciano, hay que ir desde el descontento a la acción. «Es muy necesario que se creen puestos de trabajo. Es lo primero. Para ello, si tuviera que gobernar, crearía una banca pública», asegura Coy, quien afirma que serviría «para dar créditos a la pequeña y mediana empresa, ya que estas son las que más trabajo pueden ofrecer». Azote de las entidades bancarias y las cajas de ahorro, cree que el Gobierno central «le ha dado mucho dinero a los bancos para facilitar créditos a personas necesitadas, y no lo han usado para eso. Mucha gente ha visto cómo se los denegaban. Yo, por ejemplo, tuve que cerrar mi negocio por falta de financiación», se lamenta Coy. Para intentar subsanar esa herida sangrante, este alcantarillero piensa que esa banca pública regional «tendría otro espíritu, apoyaría a las personas, apostaría por los cambios y por los movimientos sociales».
A los bancos les pide «que tengan un poco más de corazón, que aprendan a escuchar a las personas y que estén más abiertos al diálogo. También creo que deberían estar dispuestos a negociar soluciones, porque hay muchas personas que ya tienen trabajo, pero aún están pendientes de ser desahuciados, y a la hora de buscar soluciones ven cómo los bancos y las cajas se cierran en banda», apunta. Sin casa, la situación se hace insostenible. Por ello, el fundador de la plataforma tendría como punto importante en su proyecto un parque público de alquiler, ya que «hay muchos pisos vacíos y mucha gente sin hogar. Pondría una cuota asequible, por ejemplo un tercio del sueldo mínimo interprofesional», plantea. Coy, como paladín de los más necesitados, asegura que si gobernara «crearía un plan de choque para sacar de la pobreza a las 400.000 personas que dice Cáritas que están en este estado».