La muerte ha roto el Giro. El belga Wouter Weylandt, de 26 años, falleció ayer tras perder el control de su bicicleta y dar contra un muro en el peligroso descenso del Passo del Bocco, un puerto situado a 25 kilómetros de Rapallo, meta de la tercera etapa.
El ciclista del Leopard, que en 2010 ganó precisamente la tercera jornada del Giro, se golpeó la cabeza y quedó tirado en el suelo. Inmóvil, con el cuello totalmente torcido y un charco de sangre. Inmediatamente, los médicos de la carrera le atendieron. Le aplicaron un masaje cardiaco y le suministraron dosis de adrenalina para reanimarle. Sin éxito.
El terreno, abrupto, dificultó la llegada del helicóptero de rescate. Media hora después del impacto, las lágrimas llegaron al autobús del Leopard. Weylandt, antiguo lanzador de Boonen, acababa de morir. «Nada más verle así, tirado en el suelo y con el cuello doblado, supuse que no había nada que hacer», contó uno de los testigos del accidente.
El silencio se impuso en el Giro. La ceremonia protocolar para los triunfadores fue anulada por expreso deseo de los organizadores y de los ciclistas. El ganador de la etapa más triste, el aragonés Ángel Vicioso, lamentó haber levantado los brazos en la meta. «No sabía lo que había pasado. Es un día triste para ganar. Le dedico esta victoria a todo el equipo Leopard», declaró.
El último precedente mortal en el Giro data de la edición 1986, cuando Emilio Ravasio se cayó en la primera etapa en Sicilia, se quedó en estado de coma y falleció días después. Más recientemente, pero en el Tour de Francia 1995, su compatriota y campeón olímpico, Fabio Casartelli, murió tras una caída en el descenso del Portet d'Aspet.
Weylandt era un 'sprinter' que había ganado dos etapas de las grandes vueltas en su relativamente corta carrera. Profesional desde 2006, comenzó en el equipo Quick Step de Patrick Lefevere, al que fue fiel hasta meses atrás, cuando fue traspasado al Leopard de los hermanos Schleck.
A la sombra de su compatriota Boonen, el belga también había ganado una etapa de la Vuelta a España en 2008, dos años antes de lograr su segunda en el Giro. Vencedor de varias carreras de un día en su país (Nokere, el Circuito del Escaut flamenco en 2008, y el GP Samyn en 2009), el gantés ya había sufrido una caída espectacular a mediados de abril, precisamente en el sprint del Escaut. Pero, pudo recuperarse a tiempo para tomar la salida en el Giro de su muerte.
Las reacciones no se hicieron esperar tras su fallecimiento. El presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), Pat McQuaid, envió un mensaje de condolencias a su familia. «En nombre de toda la familia del ciclismo mundial, expreso la tristeza más profunda tras este accidente que provocó la muerte de un corredor. Quiero transmitir todo mi afecto a su familia, a sus compañeros de equipo y a los otros corredores que deberán superar su dolor», declaró el máximo responsable de la UCI.
Por su parte, el presidente de la federación belga (RLVB), Tom Van Damme, dijo: «El ciclismo belga vive un profundo duelo como consecuencia de la muerte de Wouter Weylandt. Mis sentimientos están con su familia. Les deseo mucho coraje en un momento tan difícil. Para todo lo demás, las palabras huelgan».
Angelo Zomegnan, director del Giro de Italia, dijo que no se hizo oficial el fallecimiento de Wouter Weylandt hasta que no fue informada su mujer, Anne Sophie, que tardó en ser localizada porque no estaba en su casa cuando se produjo el accidente.
El fallecimiento de Weylandt fue prácticamente instantáneo, tal y como explicó el médico del Giro , Giovanni Tredico, lo que hizo inútiles las maniobras de reanimación, pero la noticia no se hizo oficial hasta que la organización constató que su esposa sabía el fatal desenlace de su marido. Con anterioridad, los padres del ciclista del Leopard fueron informados. Zomegnan explicó que en la cuarta etapa se hará un homenaje a Weylandt «y será suprimida la fiesta y la música».