Ya sé que muchos se asomáis, pero otros andan enganchados a los telediarios o a la Belén Esteban. Por eso no se enteran de nada. Todo lo que nos trae la tele -incluso a veces el National Geographic- está arreglado, manipulado, trabajado para conseguir específicos fines, no siempre los mejores para el común. Quien dice las Cuatro Esquinas dice la Corredera de Lorca, la Calle Mayor de Cartagena y, en fin, todos esos puntos de las ciudades que llaman neurálgicos, porque en ellos se concentra el nervio de la realidad. Es verdad que te agobian mucho los mendigos. Incluso los mendigos injustificados y sometidos a las mafias, pero eso también forma parte de lo real
...Si te arrimas a esos sitios, detectarás que vuelve el bigote autonómico. Lo de la barba generalizada empieza a decaer, porque no la vienen usando solo los progresistas, ¡je!, como al principio. Hay fachas de toda la vida que se la dejan para disimular y parecer lo que no son. (Pensemos en Rajoy). Esta que cuento es la manera de ver bien visto nuestro mundo. Es más pequeño que el otro, el que dicen mundial, pero es el nuestro. Y te topas, a la entrada de la sufrida CAM, oficina principal, al territorial Ángel Martínez. Lo ves dándole la mano a un negro muy negro, vestido, yo qué sé, de guerrero mohicano, con todos los arreos puestos. Y diez o doce fotógrafos, probablemente impositores, que le disparan (fotos, por supuesto).
Ángel, rayo que no cesa y esperanza de la CAM, es la cara amable de la entidad. El murciano más retratado de los últimos años, aunque no tanto como otro que yo me sé y que ya se marchó por donde hubo venido. Como resulta que 'nuestro territorial' amolda cuidadosamente su peinado a los tiempos que corren, sale guapo y parece más joven de lo que es. También me tropecé, en la puerta del Drexco, con una ruidosa reunión, en la que destacaba la figura espigada de Fulgencio Cervantes, luz que agoniza como concejal de Cámara, porque no va en las listas. Aquello era como un homenaje al caído, con palmoteos y ditirambos. El 'barman' Domingo, profesional modélico, los observaba con cara de póquer desde la barra embizcochada. De donde se deduce que cesar tiene su encanto Al menos aquí en Murcia, un enclave que 'no tiene igual', por 'typical'.
¡Asomarse, muchachos, a la calle y viviréis la vida, coño!