Con Giacomo Puccini llegó al culmen el 'verismmo' italiano superando en calidad a sus colegas, especialmente Mascagni y Leoncavallo. Quizá sea en 'Madama Butterfly', estrenada entre 1900 y 1904, donde brille con su máximo esplendor su vena melódica que se identifica en un 'insuperabilis modus' en acierto con los rasgos psicológicos de los personajes. La 'Madama Butterfly' que puso en escena The European ópera company en el Teatro Cervantes de Abarán, puso de relieve hasta que punto consigue Puccini fundir el sentimiento estético de la lírica musical con el sentimiento psicológico de los personajes creados por Giusseppe Giacosa y Luigi Illica para el libreto que serviría de musa a la inmortal creación pucciniana.
Irrepetible, inmensa, rotunda y grandiosa la creación de la mencionada compañía que presentó Concerlírica Internacional S.L. que con tanto acierto dirige Leonor Gago, santanderina ella y que por 'arte de birlisbirloque' la vemos felizmente vinculada a los avatares artísticos de nuestra querida Villa.
El Teatro Cervantes, la noche del pasado domingo vibró con las bellísimas voces de Miki Mori y Andrés Veramendi.
Miki Mori (soprano japonesa) nos hizo sonreir de ingenuidad con sus 'quince años' o el sutil enigma de 'las tres nidadas de los petirrojos' y el dramatismo de la frase de la escena final 'muero con honor quien no puede vivir con honor'. Me cautivó la actriz (actuación connatural) mas, sobre todo, la cantante. Voz plena, redonda, profunda, altamente sonora, pletórica de lirismo, fresca y lozana cual rosa recien cortada.
Andrés Veramendi (tenor peruano) es una voz joven, vigorosamente joven y madura al mismo tiempo. ¡Qué agudos mas bien colocados, firmes, manteniendo el color de la bellísima voz media, de los serenos graves y todos hechos un solo cuerpo bajo la pátina de lo verdadero. ¡Qué voz más hermosa para el 'bel canto'!
Fantástico Maksim Ivashchuk en el rol de Sharples. Magnífico y graciosísimo el tenor Yevgen Udovin, la mezzo Natalia Matvieieva trajo a primer término el secundario rol de Suzuki. Espléndio el resto del elenco: Stanislav Serdyuk (bajo), Vladyslav Lysak (barítono) en Yamadori, Oksana Antonenko (soprano) en Ket, Yuriy Aleksiychuk (bajo en bonzo), y la colaboración especial de la niña María Dolores León.
Sin quitar mérito a los coros, me quedo con la orquesta bajo la sabia batuta de Volodymyr Vrublovsky. Yo no sé si la orquesta rotunda, prístina y fiel a la partitura y al sentir de los intérpretes o al clímax creado por toda la 'misse en scéne' del Teatro de la Ópera de Donetsk (Ucrania), pero no pude evitar dos lágrimas delatoras. El acto estuvo organizado por la Asociación Lírica Amigos de la Zarzuela de Abarán en colaboración con Concerlírica S.L.