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«Los empresarios no van de la mano del PP. La patronal también pactó con Hernández Ros y Carlos Collado»

Clemente García García | Secretario general de la patronal CROEM

«Los empresarios no van de la mano del PP. La patronal también pactó con Hernández Ros y Carlos Collado»

10.04.11 - 01:07 -
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Su despacho es un confesionario en el que los empresarios cuentan sus cuitas y problemas, y también uno de los núcleos donde se analiza todo lo que incumbe a la Región. Clemente García, a punto de cumplir 75 años, dará por terminada en junio su larga dedicación laboral al mundo empresarial como secretario general de la patronal Croem. Abogado, escritor e historiador, fue alcalde de Murcia en la Transición democrática. Su opinión y su rigurosa capacidad de examen siempre se han tenido en cuenta en los asuntos vitales y estratégicos para la Región. Exquisito, diplomático y con la suficiente mano izquierda, ha estado en primera línea de los principales acontecimientos vividos en los últimos 45 años. Apunta que esta crisis, esta encrucijada económica y social, está cambiando a todos y a todo. Niega que tenga e poder que le atribuyen. Su puesto le obliga siempre a estar con los pies en el suelo. Éste es su análisis del momento actual.
-Se dice que Clemente García manda e influye mucho en la Región; que todo pasa por su despacho.
-Eso no es cierto. Es un decir, creo que hasta bien intencionado, de gente que me valora muy generosamente; pero le puedo garantizar que mi influencia en los temas de esta Región no van a más allá de lo que representa ser secretario general de una organización empresarial. Lo demás es que la gente me sobrestima o está mal informada.
-¿No se considera un poder fáctico en la Región de Murcia?
-No. En las instancias políticas, o a nivel de calle, se confunde la dedicación, el trabajo y la constancia con el poder fáctico. Un puesto como el mío requiere una importante información, y sobre todo una oportuna información, para saber qué ocurre en el entorno más próximo y en las áreas que más nos afectan, sea la política, económica o laboral. Estar en primera fila y en la trinchera con el casco puesto no es poder. Es dedicación y entrega; y nada más.
-Usted cumple pronto 75 años y cierra su etapa como secretario general de Croem. ¿Como lo asume?
-Con la naturalidad del calendario. Que termine mi vida laboral no significa que termine mi vida activa.
-¿Cuál es su sentimiento respecto de las relaciones turbulentas que ha habido entre Croem y Coec por del Puerto de Cartagena?
-Lo que ha ocurrido se puede calificar de accidente. Está superado y la unidad empresarial, y en todos los sentidos, entre Cartagena y Murcia es irreversible. Van a seguir las buenas prácticas.
-Han estado a punto de ruptura.
-Lo han estado, evidentemente. Lo he vivido más bien desde fuera porque ha coincidido con un proceso personal, pero evidentemente se ha dado un espectáculo que no debió de surgir nunca porque eso ha contribuido al descrédito o la mala imagen de las organizaciones empresariales, y en el interno no estaban las cosas por ahí.
-¿Croem va muy de la mano del Gobierno regional, del PP y de Valcárcel? ¿Los protege?
-No. Para que no se vea el verbo fácil de quien quiere salirse por la tangente, los 32 años de experiencia que tengo en esta Casa me permiten decir que hubo pactos con Andrés Hernández Ros, con Carlos Collado y con el Plan de Reactivación Económica a consecuencia de la gran crisis de Cartagena. La política de concertación ha continuado, quizás de manera más intensa, con el Gobierno del PP y con Ramón Luis Valcárcel. En cada momento hemos estado prestando la colaboración y asumiendo nuestra cuota de responsabilidad, que no es poca.
-De cero a diez, ¿cómo ve la Región de Murcia?
-Con unas dosis de preocupación importante. La primera gran lección que nos ha dejado la crisis es que en las cosas se tendrán que hacer de diferente manera. Tenemos que cambiar la sociedad, los políticos, los sindicatos y los empresarios. Con las potencialidades que tiene la Región, con los proyectos que vienen de atrás y con los que se han puesto sobre el tapete, si se hacen realidad, creo que habremos salvado los muebles y podemos situarnos en unos niveles adecuados. Todos nos debemos concienciar en evitar el discurso fácil de los indicadores negativos. Me refiero al fracaso escolar, a la temporalidad laboral o a la economía sumergida, por ejemplo. Parece que somos los reyes de este país, ¿no? Opino que son problemas que se están dando en la casi totalidad de las autonomías. Lo que debemos hacer aquí es poner el acento en superar esas dificultades.
-¿También somos los reyes del ladrillo y de la corrupción?
-Vamos a distinguir las dos cosas. Siempre hemos dicho que la construcción es un motor de la economía regional. Incluso antes de que llegara la fiebre del ladrillo. ¿Qué ocurría en el Arco Mediterráneo o en Almería? Pues que las áreas turísticas residenciales ya eran una realidad cuando en Murcia se estaban iniciando con Polaris. Fuimos tardíos, pero la verdad es que le echamos bravura al tema. La construcción no podrá descansar solamente en el modelo residencial. Tendrá que buscar el equilibrio y hacer los ajustes necesarios, pero seguirá siendo motor de la política económica regional. ¿Corrupción? El que la haga que la pague. El mundo es sabio desde Adán y Eva. A los sitios no se puede ir a servirse, sino a servir. Y eso significa no meterse en camisa de once varas. Creo que hemos montado una hoguera con el tema de la corrupción. Pocos casos han terminado como empezaron, tanto en las denuncias del PP como del PSOE. Pocos casos han concluido.
-¿Le asustan las cifras de paro? ¿Más que nunca jamás...?
-Sí. Son las mayores en la serie estadística regional. Tenemos más de 140.000 parados registrados... ¡Si era la población activa de hace muy poquito tiempo! De los años 70. Tenemos otra importante lección que aprender. Uno de los temas que nos ha impedido converger con la media española y europea ha sido precisamente el de los recursos humanos. Hemos sido objeto de unos pobladores que han contribuido sobremanera al desarrollo económico pero que nos ha dejado también una importante falta de cualificación. Por tanto, si uno de los intangibles del futuro desarrollo económico pasa por la formación y el sistema educativo, hay que ponerse manos a la obra porque se precisa cualificación para los trabajadores actuales y para los que vienen.
-El presidente de Croem habló de 'violencia financiera' para referirse a la falta de créditos a las empresas. No se paró en barras.
-Es que no hay que pararse. Mi despacho es en cierto sentido un confesionario donde se están viviendo situaciones desde hace cuatro años por parte de empresarios a los que la entidad financiera de turno no les da la holgura mínima para salir adelante. Se te ponen los pelos de punta ¿no? Los primeros afectados han sido las empresas, porque los bancos han sido cómplices y protagonistas también de la situación en la que hemos devenido. El sistema financiero ha demostrado y acreditado unas debilidades y se ha dicho: 'No, primero vamos a salvar al sistema y después hablaremos de las empresas'. ¿Y eso nos lo dicen ahora? ¿Después de cuatro años? Conozco a empresarios con proyectos, ideas e iniciativas a quienes les bastaría con que se les diera la esperanza de una operación crediticia para que pusieran en marcha sus actividades.
-¿Cómo ha actuado el Gobierno regional frente al déficit financiero de la Comunidad?
-No se han hecho las cosas todo lo bien que debieran. En nuestros informes a los presupuestos de la Comunidad venimos advirtiendo desde el año 2008 del desequilibrio que se podría producir entre ingresos y gastos, o del ritmo tan rápido que han procurado la sanidad y la educación. Veníamos de una etapa de bonanza donde los recursos propios y los procedentes del Estado nos estaban dando unos superávit importantes. Hasta el extremo de que la propia Comunidad Autónoma consiguió una reserva que después tuvo que gastar ante la caída brusca de los recursos. Ahora estamos en una situación que puede resultar un contrasentido, pero que es una verdad como un templo: o se autoriza el mayor endeudamiento o podemos entrar en un posicionamiento insostenible para las administraciones públicas y la sociedad en general. Cuando esto concluya, se abre un paréntesis donde la política económica y presupuestaria del Gobierno regional tiene que sanearse. Y ese saneamiento no va durar menos que la próxima legislatura. No es solo responsabilidad de un gobierno, sino de los empresarios y sindicatos.
-¿Qué va pasar después del 23 de mayo? ¿Habrá más recortes?
-Nada será igual. No vamos a conseguir los niveles de empleo anterior, ni los de gastos en infraestructuras productivas. Tendremos que dedicar buena parte de nuestros recursos al pago de la deuda y al saneamiento de servicios públicos.
-¿La sanidad aguanta?
-Insostenible. Si no se sale al paso.
La actuación en sanidad debe operar en dos frentes al mismo tiempo. Primero sobre los costes: reducirlos al máximo manteniendo la calidad. Y segundo, sobre los recursos: no en forma de impuesto, sino con un efecto disuasorio. No podemos hacer el uso y abuso de la sanidad o de la educación porque sí. O le ponemos coto al gasto, o termina con nosotros. No en la Región de Murcia, sino en las diecisiete autonomías. ¿Qué podemos pensar, fríamente, de un presupuesto de la Comunidad Autónoma donde sanidad y empleo suponen el 70%? Si a eso se le une la dependencia, te queda un 15% para atender todos los demás departamentos. Si queremos acudir a inversiones productivas tendremos que pagar con una reestructuración de la Administración.
-¿Se cree el proyecto del parque temático Paramount?
-En principio sí. Dicen que la fe es la humildad de la razón. Si te pones a pensar, a lo mejor encuentras una serie de inconvenientes o condicionantes que terminan diciendo: 'Oye esto es difícil que pueda surgir'. Pero si te paras y dices: 'Han venido, hay un concierto, están a la búsqueda de inversores y hay un diseño de proyecto'. Bueno, por ahí empiezan las cosas. Pongámosle más fe que razón y Dios quiera que salga.
-¿Cómo se ve desde Croem que lleguen empresarios como Jesús Samper para construir un estadio de fútbol o tirar de un proyecto como Paramount? ¿No da la impresión de que la masa empresarial de la Región no está por esas apuestas?
-Niego la mayor. Los empresarios de la Región sí está por esos objetivos. Fueron objeto de consulta. No por el señor Samper, sino por la Consejería de Turismo. Hubo una reunión donde se les pidió su participación, luego se alteraron las condiciones económicas y lo sensato y prudente fue decir: 'Vamos a ver por dónde sale todo esto'. En la Región de Murcia tenemos un tejido empresarial y un sector de la construcción muy potentes y válidos para acometer cualquier obra. Lo que ocurre es que los grandes proyectos siempre se los han llevado las empresas que han venido de fuera. Quizás por inercia.
-Uno, dos, tres aeropuertos...
-Me hace remover la memoria histórica. Cuando se está cumpliendo el objetivo, no entiendo por qué se le están poniendo piedras a las ruedas. La aspiración regional por un aeropuerto es de siempre. Alicante nos ganó la baza cuando Murcia había dispuesto la compra y expropiación de terrenos en El Palmar. Después vino San Javier, que siempre contó con la colaboración de la Comunidad Autónoma para poder mantener determinados vuelos. En el año 1982, con el Partido Socialista en el Gobierno, se hicieron varios estudios sobre el aeropuerto internacional, precisamente en Corvera, y se concluyó con que era una necesidad para comunicar la Región. Yo mismo hice gestiones en mi etapa pública en la Alcaldía de Murcia. Ahora ha llegado el momento en el que tenemos la torre de control y las pistas en construcción. Si les ponemos palos a las ruedas me parece que nos estados haciendo un flaco favor.
-¿Cuánto pintamos en Madrid?
-Igual que siempre. Cada vez que hemos llegado a Madrid nos han dado palmaditas y siempre nos ha costado trabajo traer las cosas. Recuerdo el famoso artículo de García Martínez sobre 'La tonta del bote'. Se nos ha tratado un poco así, pero en los últimos años estamos haciendo acopio de un importante capital productivo en infraestructuras de carreteras, ferrocarril y aeropuerto que hará que dejemos de ser una región periférica de un país periférico.
-¿Traerá Rajoy el Trasvase del Ebro como desea el PP regional?
-No lo sé. Los trasvases tendrían que ser política de Estado. El problema no se ha terminado y no podemos bajar la guardia porque hayamos tenido dos año buenos de lluvias. Fue un éxito que Castilla La Mancha retirara la reforma de su Estatuto autonomía, pero no podemos ignorar las iniciativas del señor Barreda, que acaba de aprobar una ley del agua y un consejo regional con unas medidas que tienen el mismo significado que el Estatuto. Por consiguiente, la guerra la tenemos que continuar. ¿Cuál es la cataplasma que alivia un poco el dolor? Que las dos últimas sentencias del Tribunal Constitucional sobre las leyes de Castilla y León y Andalucía han puesto las cosas en su sitio, consagrando la competencias del Estado sobre las cuencas intercomunitarias y diciendo que ninguna región puede apropiarse de los caudales por sí sola. Creo que esto marca el camino para que el nuevo Gobierno que surja en este país, dentro de un año o antes, aborde de inmediato un gran pacto de Estado que resuelva el problema de los trasvases. Si no, a las regiones nos están invitando al circo romano para que nos la veamos como gladiadores.
-El PP lleva gobernando cuatro legislaturas. ¿Por qué el PSOE no ha conseguido remontar?
-Porque está roto internamente. No se habían preocupado de organizar internamente un partido fuerte; y no es una acusación porque ni me va ni me viene. Esa ruptura interna es la que les ha impedido tener mayor frescura en los planteamientos de los problemas de la Región. Por ejemplo, oyes a algunos dirigentes decir: 'La estructura productiva de la Región de Murcia es consecuencia del señor Valcárcel'. ¿Por qué? Si es prácticamente la misma, salvo cuestiones singulares, con la que existe en España. ¿Es que acaso ésta no era la estructura productiva que existía en tiempos socialistas? Era la misma. No pretenda usted que esto sea freír un huevo; que lo coge de la nevera, lo casca y lo echa en la sartén. No se puede pretender de la noche a la mañana sustituir a unos sectores por otros. Tiene que ser un proceso sociológico y económico necesariamente lento. Esa transformación ya se ha iniciado en la Región . Quizás no se perciba en todo su alcance. Estamos hablando de unos sectores energético, químico y de las nuevas tecnologías que antes eran impensables. De unas posibilidades turísticas que antes no eran posibles. Se está transformando el tejido productivo. Tenemos una agricultura levantada con gran esfuerzo que es modélica en el mundo. ¿Quién piensa que nos sobra la agricultura? Solamente un necio. El futuro de nuestra agricultura es de lo más cierto que tenemos.
-¿Valcárcel reina o gobierna?
-Pues mire, a la vista del protagonismo que tiene, le diría coloquialmente que gobierna, porque quien reina no se mete en camisa de once varas.
-Si escribe sus memorias, ¿quién se echarían a temblar?
-No se me ocurrirá. Creo que quien escribe sus memorias para decir lo que no fue capaz de señalar en cada momento... pues no me parece. Hay que decirlo en el momento, cuando se está dentro. Si no, cállate para siempre.
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«Los empresarios no van de la mano del PP. La patronal también pactó con Hernández Ros y Carlos Collado»

Clemente García posa en la avenida de la Libertad de Murcia. :: NACHO GARCÍA / AGM


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