«¡Esto no es un jardín de pequeñas florecitas!», aireba ayer el concejal de Urbanismo, Fernando Berberena, tratando de justificar que el Parque de Levante no es ni será una obra de dos o tres años. Ni siquiera de una década o, quien sabe, de esas que aguantan por los siglos de los siglos... De momento, el PP ha encadenado dos centurias en el Gobierno soñando con convertir esta misma zona del este de la ciudad, entre la Fica y Los Dolores, en un espacio lúdico y estético «sin precedentes».
En los 90, el tirón del Guggenheim de Bilbao y de la Ciudad de las Artes de Valencia motivó aquella entelequia que fue la Ciudad del Conocimiento, con un panóptico como icono fantástico, una idea que cayó al abismo de las promesas electorales. Incluso barajaron nombres: Norman Foster, Alejandro Zaera Polo... En un segundo intento por dotar a la ciudad de un revulsivo, el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, se ha decantado ahora por un teórico de la arquitectura, Terence Riley, cuyo nombre se asocia con insistencia por parte de La Glorieta a dos de los buques insignia de la industria cultural y académica de Estados Unidos, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y la Universidad de Harvard. Ambos comparecieron de nuevo ayer -Cámara, en un síntoma de compadreo, le llamaba 'Terry'- para presentar a un reducido grupo de asociaciones y empresas de Murcia el Plan Maestro del que el edil Berberena lleva hablando desde 2005.
El Parque de Levante ocuparía una pastilla de medio millón de metros cuadrados, entre Primero de Mayo y Los Dolores, paralelo al río, en el que ya hay algunos elementos construidos que habría que integrar con el resto del proyecto: el Auditorio y Palacio de Congresos Víctor Villegas y la depuradora con forma cilíndrica de Aguas de Murcia. Sobre esta superficie está previsto un nuevo Museo de la Arquitectura, el Diseño y el Medio Ambiente, con un campus en el que se incluirá un 'semillero' o residencia de artistas internacionales.
La combinación de huerta y cultura es el eje principal de la actuación paisajística, tal vez la más impactante, ya que el propósito es, según Riley, conformar las paredes de un gran museo al aire libre en el que insertar esculturas singulares creadas ex profeso, de modo que cada obra tendría un paisaje a medida.
Uno de los primeros compromisos es el de la artista japonesa Fujiko Nakaya, que se propone diseñar un jardín de niebla. En otro punto está previsto crear un anfiteatro de césped esculpido. La flexibilidad y la originalidad son dos de las premisas del proyecto, muy vinculado, según Berberena, a la moda del arte que utiliza la propia naturaleza y sus elementos (Land Art). El parque, según el Plan Maestro, dispondrá también de un Malecón ecológico, aprovechando los márgenes del río, campos silvestres, un bosque de álamos, un gran palmeral, miradores, caminos para bicicletas y para hacer jogging, restaurantes y, sobre todo, muchos huertos y praderas con árboles frutales ya existentes en los 50.000 metros cuadrados que se expropiarán este año.
Una de las novedades que propone el estudio de Riley y el arquitecto John Keneen es la construcción de un discreto puente-talud que cruzará por encima la avenida Miguel Indurain y unirá las dos grandes bolsas de suelo sobre las que se pretende construir este gran parque metropolitano de 44 hectáreas que estará integrado con el río Segura con, al menos, tres nuevas pasarelas peatonales y otras dos más a ras de la lámina de agua. También incluyen un área para grandes acontecimientos, con capacidad para 30.000 personas, que se podrá usar igualmente como parking o para ubicar mercadillos.
Según Riley, el único espacio similar con este concepto de parque escultórico está en Indianápolis. «El de Murcia, artísticamente», vaticina Cris Gabarrón, presidente de la Fundación Gabarrón, «no se va a terminar nunca». El hijo del artista muleño Cristóbal Gabarrón, uno de los -pocos, según el PSOE- que creen en este proyecto, asegura que están en contacto con coleccionistas privados y grandes instituciones para dotar al MADMA de una colección permanente de referencia, aunque la fase museística será la última que se ponga en marcha. «Es un proyecto singular», entiende el edil Berberena, «ya que es la última oportunidad para desarrollar un suelo tan céntrico e integrar el río. Además, queremos hacer lo mismo junto al Parque Oeste con el proyecto de Toyo Ito cuando obtengamos el suelo, ya que los planes están paralizados». «El parque en sí -filosofa Cris Gabarrón- será una gran obra de arte, donde el lienzo es el terreno y la pintura los árboles...».