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Casimiro Bonmatí, médico humanista

CARTAGENEROS EN EL CALLEJERO

Casimiro Bonmatí, médico humanista

07.03.11 - 02:20 -
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LFue un cartagenero singular, que gozó de gran simpatía y que desarrolló su amplia labor como escritor, político y médico. El doctor Casimiro Bonmatí Azorín formó parte de una generación de médicos que se caracterizaron por su profesionalidad, por su entrega a sus semejantes y por su especial personalidad. Hombres que vivían su quehacer compatibilizándolo con sus aficiones a la Cultura, a la Música y a la Política, pongamos por caso. El doctor Bonmatí Azorín era un cartagenero singular que dejó huella y que mereció el que su ciudad natal le dedicara una plaza en el Ensanche, una plaza próxima a la de Vicente Ros, cerca de un colegio y entre las calles Ribera de San Javier y Ronda de El Ferrol.
Casimiro Bonmatí Azorín nació en Cartagena el 22 de septiembre de 1901 y falleció en la misma ciudad en la que vio la luz primera el 1 de mayo de 1966. La carrera de Medicina la cursó en la Facultad de Barcelona, en la que fue posteriormente ayudante de clases prácticas. Se especializó en Dermatología en Estrasburgo con el profesor Pautrier. De regreso a España se estableció en Cartagena como dermatólogo, ingresando por oposición con el número uno en el Cuerpo de Inspectores Municipales de Sanidad del distrito de Murcia y, en 1934, en el Cuerpo de Médicos Dermatólogos del Estado. Fue director del Dispensario Antivenéreo, presidente de la Cruz Roja y de la Asociación Española contra el Cáncer de Cartagena.
Su faceta humana y profesional fue de gran calado entre los cartageneros Su consulta de dermatología y venéreas en los años cuarenta de la Seguridad Social la tenía en la calle del Carmen. Estuvo en prisión por problemas políticos, pero después siguió desarrollando su labor profesional con gran intensidad.
No era raro encontrar al doctor Bonmatí Azorín por la calle, parado en alguna esquina, sosteniendo una conversación con alguien, o verlo debajo de aquellas antiguas farolas leyendo. Como tampoco era extraño que fuera a visitar a algunos de sus pacientes a altas horas de la madrugada.
Pródigo conferenciante
Don Casimiro era así, aunque nunca descuidó su faceta como médico impulsado por su vocación. Fue también un pródigo conferenciante, como, por ejemplo, desde 1962 hasta 1970 nunca falló su disertación en la fiesta de Los Barreros, de donde era alcalde Sixto Fernández Baño, en el cine Danubio, conferencias que normalmente versaban sobre Historia de España o Arte. Y asimismo estuvo presente en las peticiones que le formularon las Cofradías de la Semana Santa.
El doctor Casimiro Bonmatí Azorín fue, además, un excelente maestro de su hijo el doctor Casimiro Bonmatí Limorte, que vivió con gran intensidad esa afición al arte de la repentización y del que aprendió mucho en su faceta de médico dermatólogo. La ciudad de Cartagena, atendiendo a su cordialidad y humanismo, le dedicó una plaza en el Ensanche, acuerdo que el Ayuntamiento tomó en sesión de la comisión municipal permanente de 6 de noviembre de 1978, así como la erección de un monumento en su recuerdo en la calle de Campos, próximo al del que también existe del maestro Vicente Ros, del que fuera entrañable amigo. Sin duda, don Casimiro fue un cartagenero de recia personalidad que vivió perfectamente integrado en su ciudad natal.
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Plaza Casimiro Bonmatí en el barrio del Ensanche. :: A. GIL / AGM