Todo empezó por el boca a boca. De ahí, saltó a Tuenti a través de una foto de Florencia y un mensaje claro para todos los alumnos y alumnas de cuarto de la ESO del IES Abanilla: «juntos podemos, todo sea por el viaje». Ese evento, colgado en la red social, dio pie a la movilización del alumnado manifestándose a las puertas del centro e incluso protagonizando enfrentamientos dialécticos en clase con los profesores. Todo valía, salvo resignarse a perder el viaje de fin de estudios a Italia.
En el camino han contado con aliados de peso como la Federación Regional de Estudiantes Murcianos, la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de la Región, el AMPA, y por supuesto, sus propias familias que estaban dispuestas a repetir las movilizaciones este martes con tal de «premiar los cuatro años de esfuerzo de los alumnos con el viaje». El conflicto se le había ido de las manos tanto al colectivo estudiantil, que dificultaba el desarrollo de las clases, como a la directiva del IES, cerrada en banda «negando relación alguna entre la supresión del viaje con los recortes de la Ley de Medidas Extraordinarias». Incluso al propio AMPA, que ya había preparado pancartas contra la actitud de los docentes: «No a los recortes, sí al viaje de Italia».
Finalmente, las pancartas no han asomado por el IES Abanilla porque «reinó el diálogo» tal y como subrayaba la vicepresidenta del AMPA, Paqui Carrillo, tras reunirse «de urgencia» y por espacio de varias horas con la directora, Pilar Martínez, para «rescatar el viaje a Italia» y enterrar el conflicto. En breve ambas partes se volverán a sentar para cerrar las fechas del viaje a Venecia, Florencia y Roma. A priori se maneja la fecha inicial -del 9 al 15 de abril- y los alumnos «no viajarán acompañados de ningún padre, lo harán con tres profesores».
Los aproximadamente 800 euros del viaje serán lo de menos para los alumnos protagonistas de esta aventura porque durante una semana, Ana María Álvarez podrá «cumplir un sueño y conocer la Torre de Pisa»; sus amigas Nuria Tenza y Delia Rocamora de 15 años esperan asistir «a un partido del Calcio»; Antonio Saurín «visitará el Coliseo y el Vaticano» acompañado por su compañero Ginés Hurtado que «quiere verlo todo de Italia». Sus vidas se separarán a final de curso, pero siempre recordarán el día que salieron a la calle para manifestarse por «lo que merecemos». Un viaje de fin de estudios marca la carrera de cualquier estudiante y ellos lo tienen porque lo han peleado.