laverdad.es
Domingo, 20 abril 2014
claros
Hoy 15 / 26 || Mañana 15 / 24 |
más información sobre el tiempo

ARTÍCULOS

El acordeón

18.01.11 - 01:55 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Cerca de mi casa hay una de esas tiendas que compran y venden cualquier cosa usada y que, en tiempos como este, les va de fábula: siempre hay una multitud, bien en la parte de delante, donde está la exposición para la venta, muy bien arreglada, como cualquier otra tienda, bien por la parte de atrás, que es bastante más cutre. Ya se sabe que, al que va a vender, y más si va obligado, se le trata peor; creo, incluso, que es parte de la estrategia de esa tienda el maltratar un poco a aquel que va a enajenar alguna de sus pertenencias para poder bajar el precio que va a pagar por las mismas.
En esta parte de detrás hay personajes variopintos: inmigrantes deshaciéndose de cualquier cosa que posean -se ven muchas bicicletas viejas-, jóvenes vendiendo objetos electrónicos inútiles, padres de familia con cara de pocos amigos e, incluso, personajes que andan por ahí, merodeando, curioseando… No deja de ser esto un mercado y, a falta de otra cosa que hacer, se pasean observando el trasiego de los que van y vienen.
Me paro a observar el escaparate de la tienda, y ante mí hay docenas de objetos variopintos que sólo podrían ser encontrados, juntos, en un sitio como este: unos zapatos de tacón, una guitarra eléctrica, una raqueta de paddle, un collar de perlas con sus pendientes a juego, una báscula de cuarto de baño, un traje de novia, un ordenador portátil, un puching-ball, un equipo de DJ, consolas de videojuegos, unas pelucas, una bicicleta estática, un marco de foto con un señor muy serio dentro, una acuarela… Todo parece dejado caer allí con una lógica obscena de aire de perdedores. Intento imaginar la cara de las personas que fueron a llevar sus objetos allí, sus rostros de resignación ante lo escaso de la contraprestación, su pena por tener que desprenderse de algo con valor sentimental…
De repente, alguien me aparta, suavemente. Miro y veo a un señor con sombrero, tez oscura, gran bigote y una enorme sonrisa donde se pueden ver un buen número de dientes de oro. Mirando su aspecto general y, por sus ropas, concluyo que debe de ser del este y de raza gitana. Pero, ¿qué es lo que mira con tanto afán, con tanta ilusión? Le habla a una señora que hay a su lado (con pañuelo en la cabeza, ya no hay dudas de su origen étnico) de forma entusiasta, con emoción, mientras ella asiente sin gran convencimiento. ¿Qué es lo que le produce tal ilusión?, no consigo verlo entre la barahúnda al otro lado del cristal. ¡Ah, sí, por fin lo he visto!: es un acordeón. Viejo, castigado por el tiempo, pero brilla, es bonito, seguramente funciona. Puede que este mismo señor lo tuviera que empeñar, después de un mal día en la calle, para sacar un dinerillo con el que comprar cosas esenciales, y se siente feliz de ver que aún está allí. O no. En todo caso, nuestro amigo tiene un plan. Un plan de inversión: sabe de qué herramientas puede disponer, qué sabe hacer bien y qué ingresos puede obtener. Su actitud refleja determinación: trabajando más, y más duro, en otras partes de la ciudad (o del país, o del mundo), asociándose con otros buenos músicos, renovando el repertorio… puede conseguir un modo de vida, va a conseguir sacar su empresa adelante: él tiene un acordeón.
¿Y tú, tienes uno? Seguro que sí. Pero, ¿y ellos? Feliz 2011.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti


pliega/despliegaLo más comentado
laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.