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«¿Ejercer de maestro? Dígale a un padre que el profesor de su hijo es Down»

PABLO PINEDA | Maestro, opositor Y actor

«¿Ejercer de maestro? Dígale a un padre que el profesor de su hijo es Down»

19.10.10 - 01:26 -
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La capacidad como tal no existe, sólo sirve la constancia, el esfuerzo y la tenacidad. Él es la prueba. Maestro, opositor y actor, Pablo Pineda nunca se ha dejado vencer por la adversidad. A pesar de los palos en las ruedas.
- Diplomado en Magisterio, a punto de licenciarse en Psicopedagogía, opositor, actor... ¿Nunca se ha puesto límites?
- Nunca. Y mis padres tampoco lo han hecho. A lo largo de mi vida, he ido aprendiendo lo que he querido aprender porque siempre he sido muy curioso y muy inquieto desde el punto de vista intelectual. No me quiero conformar con lo que sé. Al contrario, manejo esa clave de 'sólo sé que no sé nada'.
- ¿Querer es poder o no siempre es suficiente?
- No siempre lo es. No basta con decir 'quiero ser tenista como Rafa Nadal'. No. Hay que currárselo. Da igual que se tenga, o no, Síndrome de Down. Decir nada, es decir demasiado, pero con esfuerzo, constancia y voluntad casi nada es imposible.
- Sin embargo, usted sigue siendo el único titulado universitario con Síndrome de Down... de Europa. Algo sigue sin funcionar en el sistema.
- Hace 30 años, cuando yo empecé a dar mis primeros pasos, ni siquiera se concebía que pudiéramos ir a un colegio. La sociedad estaba acostumbrada a tenernos en centros de educación especial, así que aquello fue una revolución. Después, llegó el instituto y tampoco fue fácil. El claustro, de manera ilegal, sometió mi admisión a votación. Así de ilegal y así de duro. Y bueno, que accediera a la Universidad, ya fue el Apocalipsis.
- De hecho, a usted se le sigue considerando una excepción. ¿Eso le repatea?
- Me repatea porque la gente piensa que Pablo sí puede y el resto no. Y no es así.
- Pero lo cierto es que nadie con Síndrome de Down ha llegado tan lejos como usted. Es inevitable preguntarse por qué.
- Son muchas las razones. Por un lado, la sociedad nos sigue poniendo muchas trabas y muchos impedimentos. Por otro, la familia tiende a sobreprotegernos porque piensa que no podemos, y a nivel académico no siempre encuentras apoyo. Esa mezcla de factores hace que un niño vaya para adelante o retroceda hacia atrás.
- En su carrera hacia adelante, ¿no ha chocado nunca con el fracaso?
- Fracaso es una palabra dura. Yo prefiero decir que me han quedado cosas por hacer. Por ejemplo, ser periodista. Veo los telediarios desde que tenía uso de razón y me encanta la información. Pero me advirtieron de que el periodismo es muy competitivo y me decanté por Magisterio. Mi caso demuestra que algo hemos avanzado, que otro mundo es posible, pero sigue quedando mucho camino que recorrer.
- ¿La sociedad les sigue ninguneando?
- Ninguneando e infravalorando. Por eso hay veces en que te entran ganas de tirar la toalla.
- Incluso usted estuvo tentado a hacerlo en 2º de BUP.
- Aquel curso fue muy duro. Me miraban como diciendo 'qué hace éste aquí' y me hicieron la vida imposible. Llegué a pensar que no sería capaz de aguantar. Pero no. Me lo tragué, me convencí de que conmigo no iban a poder y seguí, seguí y seguí. Hasta hoy. Pero, fíjese, todavía ahora cuando me los cruzo por la calle siguen sin saludarme
- Quizá se les caiga la cara de vergüenza.
- Seguro.
Un «privilegiado»
- ¿Siempre confió en sus posibilidades?
- Siempre. Pero admito que yo he sido un privilegiado. He tenido una familia que nunca me ha sobreprotegido. Al contrario, me ha exigido lo mismo que a mis tres hermanos, y unos profesores, en especial don Miguel García Melero, que siempre confiaron en mí.
- Y para usted, ¿ni una sola flor?
- No más que las que se pueda echar cualquier otra persona. Si te motivan, te incentivan y te dicen 'tú, puedes, tú puedes, tú puedes', al final te lo crees y puedes. Por el contrario, y eso es lo peligroso, si sólo te dicen que eres un torpe, te rindes y te hundes.
- Cuando echa la vista atrás y observa todo lo que ha conseguido, ¿qué se le pasa por la cabeza?
- Siento una inmensa alegría.
- Concha de Plata en el Festival de San Sebastián, ¿cree que su paso por el cine sirvió además para que personas en su situación dijeran 'Yo también'?
- Por eso lo hice. El cine tiene un poder enorme y consigue llegar a esa gente que no acude a charlas y conferencias, que vive al margen de este mundo, a la que nada de esto le toca de cerca.
- Y aun así, ¿sigue sin querer repetir?
- Sí. Actuar es una profesión muy dura. Un día estás en lo más alto y al día siguiente ya nadie se acuerda de ti. Yo prefiero algo más tranquilo y estable.
- ¿Llegará el día en que le dejarán ejercer de maestro?
- ¿Ejercer? Póngase un momento en la situación. A cualquier padre le dicen que a su hijo le va a dar clase un profesor con síndrome de Down Down y responde: '¡Ni de coña!'. Es triste, pero es así.
- ¿Y mientras tanto?
- ¡Uf! Estoy opositando para bibliotecario y me quedan muchísimas cosas por hacer... Sacarme el carné de conducir, abandonar el nido paterno o encontrar una pareja.
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«¿Ejercer de maestro? Dígale a un padre que el profesor de su hijo es Down»

Pablo Pineda, en el Palacio del Kursaal de San Sebastián. :: RAFA RIVAS

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