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Cien años, cien días, más de cien artistas

Cultura

Cien años, cien días, más de cien artistas

10.10.10 - 00:33 -
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«¡Qué chulo!», decía Gonzalo, siete años, mientras salía corriendo por los funcionariales pasillos del edificio de Correos en Murcia. Acababa de ver la instalación de Ann Veronica Janssens: una habitación de humo y luz. La percepción de Gonzalo, siete años, era compartida por el consejero Cruz, el alcalde de Murcia, el profesor de la UMU Miguel Á. Hernández-Navarro, Enrique Ujaldón, director General de Bellas Artes y Bienes Culturales, y Francisco Giménez Gracia, director general de Promoción de la Cultura y del Libro. Todos ellos (por separado) destacaron ayer la potencia visual de esa pieza, un lugar misterioso en el que se pierden las referencias espaciales. Para el consejero Cruz, a la «estremecedora» pieza de Ann Veronica Janssens se suman el «impactante» trabajo de Brumaria, 'Violencia expandida', en la Cárcel de San Antón, y la instalación de Metahaven sobre la distribución de frutas murcianas. Otra de las piezas 'estrella' es la de Jasper Rigole (en Correos), una microcámara que recorre aleatoriamente una imagen panorámica de 1936, que reproduce a gran escala en una pantalla, y que crea una narrativa informal «que se relaciona con la impostura».
Ayer Manifesta 8 abrió sus catorce puertas en Murcia y Cartagena y por fin los ciudadanos pudieron asomarse a los viejos edificios en desuso repletos de nuevas miradas; a curiosear, mirar, bostezar y sorprenderse. A esas arquitecturas y a muchas otras conocidas, pero los viejos contenedores son los que más atractivo tienen. «Yo vengo a por una ensalada y otra para mi amiga Vicenta; yo de política no entiendo», explicaba una señora con un vestido muy floreado y azul que no quería saber nada de todo aquel barullo. Porque también lechuga envasada repartían en la plaza del Cuartel de Artillería.
Comienzan cien días de vanguardia que no inauguró la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, pese a tratarse, según el presidente Valcárcel, del «evento cultural más importante que se va a celebrar en España y Europa este año». Pero la ministra no asistió. Sí acudió el delegado del Gobierno, Rafael González Tovar (pero no es el mismo glamour, aunque él se califica de «muy digno representante»), el consejero Cruz, el alcalde Cámara y demás políticos (el alcalde de La Unión, Francisco Bernabé; las concejalas de Cultura de Murcia, Fátima Barnuevo, y Molina de Segura, Mariola Martínez; además del staff de Manifesta y el ministro de Cultura de Letonia, Insts Dalderis. Allí también estaban Carlos Urroz, director de Arco, y Pascual Martínez, gerente de la Fundación Cajamurcia.
Los vigilantes
Y allí estaban los autodenominados Vigilantes de San Esteban que, en cuanto comenzó a hablar el consejero Cruz (curiosamente sobre participación ciudadana), aparecieron con chalecos fluorescentes, paraguas verdes y carteles con el viejo logotipo del boli Bic con las cabezas del consejero y Ujaldón para exigir que el yacimiento de San Esteban sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
Como la 'tribu Manifesta' no se sorprende de nada aquello parecía una performance más (lo era, de hecho), aunque policía municipal y nacional no opinasen lo mismo y, educadamente, solicitasen a los performativos vigilantes que se retirasen a un segundo plano de escena. Ellos se desplazaron, pero allí seguían con sus carteles, e incluso pidieron autógrafos al consejero al finalizar su discurso (en realidad le pedían su firma para el BIC) y Pedro Alberto Cruz, solícito y educado, estampó (con un Bic) su firma en los retratos que portaban los manifestantes. Ujaldón, además, prometió formalmente reunirse con ellos. Ana Fernández, una de las vigilantes, no estaba muy convencida.
Un toque de color en M8. Uno más, entre los presentes también estaba el artista Thierry Geoffroy/Colonel, con pajarita negra con lunares blancos, un precioso salacot en la cabeza y zapatillas naranjas; siempre sacando fotos a todo lo que se mueve, y también unos señores de una televisión danesa que preguntan a todo el mundo sobre la casetas de información de Ikea. ¿Qué le parece que el logotipo de Ikea sea más grande que el de Manifesta?
El delegado del Gobierno habló de «una oportunidad para el ingenio la sorpresa y la Región de Murcia», el alcalde de Murcia se refirió a Murcia como ciudad de la luz y la solidaridad, y de la gastronomía, y a Manifesta como una «forma de reactivación de la economía»; la directora de la Fundación Manifesta, Hedwig Fijen, acabó su presentación con un emotivo «gracias, gracias, gracias, gracias». El consejero Pedro Alberto Cruz fue más tajante: «Quien defina esto como cultura del espectáculo es que no se ha enterado de nada». «Esta es una reflexión sobre lo local y lo global que no olvida los aspectos educativos; un proyecto renovador y basado en la excelencia», sentenció.
Primeros visitantes
Babélica M8: muchos lenguajes artísticos, desconcertantes en ocasiones. Puertas abiertas a un arte osado, descarado, disparatado en ocasiones, serio y certero en otras y también decepcionante (como desilusionante es la instalación de Carla Filipe y su 'puente artístico' entre Europa y el norte de África, que parece un charco de engrudo conceptual con zapato viejo incluido), pero que le ha entusiasmado a Miguel A. Hernández-Navarro por su seducción sonora.
Más interesante es la instalación de Tanja Widmann (Viena, 1966) y sus frases colocadas en las paredes como 'Algunas chicas sólo tienen ojos de muerta, tienes ojos de muerta y eso no me gusta personalmente: pero la actuación estuvo bien'. Eso es lo que más les gustó a los primeros en entrar en el Pabellón 2 del Cuartel de Artillería, tres estudiantes valencianos de Serra: Andrea, 20 años; Nacho, 17 años, y María, 19 años. «Estoy bastante impresionada por lo que he visto», reconocía esta última. Los tres habían aprovechado el puente para desplazarse a Manifesta.
Juan, 74 años, años, jubilado, electricista ocasional, fue uno de los primeros murcianos del Barrio del Carmen en atravesar las puertas de M8 en el Cuartel de Artillería, por casualidad. «Muy original, sorprendente», aseguraba, y prometía volver. También de Valencia venía Juan Ruiz Járabo, 30 años, trabajador del sector de energía; acompañado de Leo, un año. Su primera impresión era muy buena y la pieza que más le había atraído, de momento, era la firmada por la sueca Kajsa Dahlberg: 400 postales enviadas de Suecia a Jerusalén. «Manifesta atrae, es un buen motivo para visitar Murcia; yo, de hecho, es la primera vez que vengo», añadía.
La nitidez suburbial e hipnótica de Willie Doherty en el vídeo 'Segura' (edificio de Correo) es uno de los grandes valores de M8. Inquietante belleza y oscura mirada a Murcia; al alcalde Cámara le parece «curiosa» esta pieza. «Muy interesante. Esto nos pone en la vanguardia», resume Alfonso Pachecho, escritor. «Me ha impresionado», añade Antonio Leonardo, 75 años. «No esperaba tanta calidad», subrayaba Antonio, parado, 50 años. Para la artista Rosalía Banet hay demasiada «uniformidad entre los artistas», pero «algunas instalaciones son muy impactantes, como la de Sherif el Azama».
La piedra 'gorda'
Daniel, 38 años, trabajador de Gas Natural, había entrado por volver a ver Correos abierto y recordar los paseos con su padre, en Navidad, para enviar los christmas. «Este tipo de arte no lo comprendo, aunque es muy respetable», añadía. «La piedra gigante» era lo que más le había gustado a su hija Dafne, siete años. «Me ha impresionado el edificio y lo que en él se muestra me ha parecido sorprendente», según Mari Carmen, 44 años, cartagenera y profesora.
La instalación de Simon Fujiwara (más allá del falo) es muy atractiva por esa mezcla entre orden y ficción, memoria y mito y construcción de una falacia con muchos matices y mucho donde escarbar. «Esa piedra gorda» era lo que más le había atraído a Juan, seis años, que no se creía que aquello fuese lo que su madre le había dicho que era, mientras se miraba con asombro y dudaba lo que había que mirar.
Pedro, dos años, estaba fascinado con el vídeo del hombre orquesta, Kenny Muhammad. Y quería volver a entrar a verlo, otra vez (ya era la tercera). «Fantástico», exclamaba el arquitecto Torres Nadal. Kenny Muhammad, muy serio, engullía una ensalada sin hacer un solo ruido en la puerta de Correos.
Singular es la propuesta en el Mubam de Marcelo Expósito y Verónica Iglesias. Doce monitores y una gran pantalla que narran la experiencia de un taller fotográfico en la cárcel de Murcia y se adentra en la «ilusión de una circulación global fluida de los individuos» y «el microfascismo cotidiano de las leyes migratorias». La propuesta: «Observa esta imágenes con atención. Muestran personas internadas que actúan en relativa libertad, así como personas libres en internamiento. Adivina quién es quién. Después obsérvate a ti en el interior de una Bienal de Arte». Menos público, pero muy atento; al igual que Los Molinos-Caballerizas.
En el Barverde, en la plaza de los Apóstoles, habían notado 'movida' el jueves; ayer la cosa estaba normal. A la expectativa se muestran sobre la repercusión de Manifesta: «Estas cosas siempre dan, nunca quitan». En la tienda de recuerdos Paparajote estaban más satisfechos: pimentón, aceite y yemas de Caravaca han sido los productos más solicitados por la 'tribu M8'. Donde sí se mostraban felices era en el bar enfrente de Correos. No paraban. ¡Qué trajín de cañas! ¡Qué sed da el arte contemporáneo! A las 13.30 horas el guarda jurado de Correos tenía contabilizadas en su libreta 400 visitas. La cosa promete.
Ya lo dijo el centenario Gaya: «El arte es realidad, el arte es vida él mismo y no puede, por tanto, separarse de ella para contemplarla; el arte no es otra cosa, no puede ser otra cosa que vida, carne viva, aunque, claro, no sea nunca 'mundo'». ¿Quién quedará de esta Manifesta en 2110?
Qué diría don Ramón, el hoy centenario Gaya? El premio Velázquez 2002, el autor de 'Naturalidad del arte (y artificialidad de la Crítica)', el pintor que escribió: «El arte es fe y, por lo tanto, obediencia». ¿Qué diría don Ramón sobre el falo descomunal, la cabra de escayola, el consolador rosa y la habitación de humo y luz? ¡Cómo han cambiado los tiempos don Ramón! Unos cien años, otros cien días. Escribió Ramón Gaya: «Lo más patético del crítico de arte -de música, de poesía, de pintura- no es tanto que se equivoque y no entienda, sino que entiende de una cosa que no comprende».
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