¿Tiene futuro la huerta de Murcia? La asociación Huermur está convencida de que sí, y para demostrarlo ha puesto en marcha una iniciativa pionera, y con mucho pico. Se denomina 'Proyecto gallina' y consiste en la producción de huevos como los de antes. El funcionamiento es el siguiente. Usted compra una gallina y se la entrega a dicha asociación para que la críe al aire libre, corriendo a sus anchas, en un huerto de limoneros y frutales ecológicos y con una alimentación a base de cereal no transgénico. Cada semana, puede acudir a la parcela para llevarse media docena de huevos, por los que paga 1,5 euros, y de paso ver cómo está el animal.
El objetivo es acercar la huerta a los ciudadanos, con el fin de que descubran la importancia de este paisaje agrícola, contribuyendo así a su protección, y al mismo tiempo poner de relieve que este vergel tiene posibilidades si se dedica a una producción de «alta calidad». De momento, 'Proyecto gallina' sólo se desarrolla en un huerto, en Espinardo, y Huermur espera ahora que se apunten otros propietarios, animados porque la experiencia ha resultado un éxito. De hecho, hay lista de espera de consumidores interesados en tener su propio animal.
La iniciativa ha arrancado con 20 ejemplares, propiedad de doce clientes. El encargado de su cuidado es Sergio Pacheco Moreno, de 16 años que estudia primero de Bachillerato en el instituto Juan Carlos I. Su madre, Ángeles Moreno, es una de las socias más destacadas de Huermur. Fue ella la que le ofreció responsabilizarse del proyecto. Y Sergio aceptó encantado. «Algunos de mis compañeros me ven como un bicho raro, pero a mí no me importa».
Cada día, a la vuelta del instituto, Sergio les da de comer a las gallinas, vigila que se encuentran bien y recoge los huevos. Además atiende a los propietarios de las aves y queda con ellos para que vengan a por las puestas de sus gallinas. La mayor parte del dinero va a parar a la alimentación y cuidado de las pitas, y los beneficios se dedican al mantenimiento de la asociación Huermur. Sergio, por su parte, suele recibir alguna propina, por su buen trabajo. Con el dinero que ya ha ganado se ha podido comprar los libros de texto y una cámara de fotos.
¿Y qué dicen los dueños de las gallinas? María José Sabat, enfermera del hospital Virgen de La Arrixaca, reconoce que está «entusiasmada». Vive en la avenida Juan Carlos I y una vez por semana coge su bicicleta para ir a la huerta. «Hago un poco de ejercicio, me despejo viendo el paisaje y los huevos están exquisitos». Hasta le ha hecho fotografías a 'Tita', su gallina, para enviárselas a sus sobrinos, que viven en Valencia. «Les hace mucha gracia ver cómo el animal duerme encima de un limonero», afirma María José.
Huermur piensa seguir adelante con el proyecto. El siguiente paso será ir sustituyendo estas gallinas por otras de razas autóctonas.