¿Sabía 'Purito' Rodríguez que su destino en la Vuelta a España estaba escrito antes de la única contrarreloj individual que ha tenido la carrera? Si lo sabía, lo disimuló muy bien. Joaquím ha sido siempre un ciclista descarado, de los que no se han arrugado nunca en una carretera, que en muchas ocasiones ha jugado de farol, es decir, arriesgando, apostando fuerte, lo que le ha permitido sorprender y ganar.
Con una contrarreloj de 46 kilómetros totalmente plana, en la que se iba a volar -la media horaria del vencedor, Peter Velits, fue de 52,355 kilómetros por hora -sin ningún tipo de protección a los lados de la carretera, bordeando viñedos y las bodegas de Ribera de Duero, estaba condenado de antemano, desde antes de subirse a la bicicleta. Lo que nadie esperaba es que la condena resultase tan cruel.
Vincenzo Nibali le sacaba 4:17. Todo un drama. Se quedaba no sólo sin Vuelta a España. Y eso que el italiano pinchó y perdió en el cambio de bicicleta unos 30 segundos.
También se despedía del podio, salvo que en la Bola del Mundo pueda enjugar las diferencias que se ha dejado en estas rectas interminables donde se movieron unos desarrollos con los que 'Purito' no puede, y menos con la temporada que lleva encima.
Si Joaquím Rodríguez se estrellaba, resurgía la figura de un Ezequiel Mosquera que es un corredor de fondo, de esos, modelo Nibali, con algo menos de clase y diez años más, que no revientan.
Mosquera ha quedado a 39 segundos en la general y sabe que nunca volverá a estar tan cerca de poder ganar una carrera de tres semanas. Es un ciclista rocoso, sacrificado, duro.
Decimos que nunca porque los momentos estelares de una carrera llegan, aparecen y desaparecen en un espacio de tiempo tan corto que no hay forma de medirlo.
Los momentos son para vivirlos, los triunfos para la historia. A la hora de la verdad, el vencedor en Peñafiel fue Peter Velits, un ciclista eslovaco de 25 años que corre en esa máquina de acumular victorias que es el equipo Columbia.
Dejaba a Menchov a 12 segundos y a Cancellara, a 37. Ahogaba todos los pronósticos.
Esa carrera no era la que nos interesaba. En la otra, la de los buenos, la de los no especialistas, el mejor se llamaba Vincenzo Nibali, con Mosquera, a 19 segundos, y 'Purito' Rodíguez, a 4:23.
«¿Ganar la Vuelta ? Es un sueño que siempre se tiene. Sería la pera. Nibali ha demostrado que es sólido. Al principio pensaba que el podio lo podía tener a mi alcance, pero llegar a lo más alto era complicado con Igor Antón. 'Purito' no es especialista y le ha pasado factura el Tour. La Vuelta está abierta», explicaba el líder del Xacobeo.
Su director, Alvaro Pino, dejaba el porcentaje de poder ganar la prueba en un 45% para Ezequiel y en un 55% para Nibali. «Sabíamos que podía hace una buena contrarreloj porque desde hace dos años las viene haciendo»
Por su parte, el líder antes de la salida, Joaquím Rodríguez explicaba que «si vas a 45 por hora en un terreno en el que Cancellara va a 55, malo. He intentado perder el menor tiempo posible. La Vuelta se me ha escapado. Sólo podría ganarla si se produce un desfallecimiento. Sigo pensando que en la Bola del Mundo pueden pasar de todo, muchas cosas».
Llegó a la meta, alargó su marcha un kilómetro después de pasar la raya blanca y se paró unos instantes antes de hacer frente a la prensa. Decíamos que nunca sabremos si Joaquím Rodríguez pensaba realmente que con esa contrarreloj podría salir vivo de Peñafiel.