Y a la tercera fue a la vencida, a la sexta si contamos sus tres primeros discos en inglés. El último álbum de Love of Lesbian los ha convertido en el grupo de moda dentro del 'indie' español. En '1999' la banda ha decidido dar un paso más en sus ya de por sí inquietantes composiciones y nos presenta una suerte de 'opera pop', en la que plasma la relación de una pareja durante todo un año de existencia. Pop-rock inteligente y mucha irreverencia son sus armas para meterse nuevo al público en el Molina B-Side Festival del próximo sábado. Su guitarrista Julián Saladarriaga, charla con nosotros.
- Todos los años aparece una grupo que se asoma al cartel de todo festival viviente. Parece que este año la bendita china os ha tocado a vosotros.
- No nos lo esperábamos, porque este es el segundo verano que pasamos girando '1999'. Supongo que todo se debe a una suma de circunstancias. La gente que venía a vernos con el 'Maniobras de Escapismo' era poca, pero suponía ya un reducto bueno, que se amplió con 'Cuentos chinos' y que ha llegado a un número máximo con '1999'. Nos sentimos muy motivados, sobre todo, por el modo en que nos reciben.
- Habéis conseguido algo casi impensable: que no aparezca porno cuando uno teclea en Google 'Love of Lesbian'. Es una buena manera de medir vuestro éxito, ¿no?
- Al menos es una tendencia sanadora para lo padres que se preocupan por lo que 'googlean' sus críos. Es cierto que cuando introducías antes love+lesbian en los buscadores sólo aparecían páginas húmedas. Ahora no queda más remedio que ver nuestra cara. Supongo que la gente que busca sexo entre mujeres se llevará una gran decepción.
- Sois un fenómeno curioso dentro del 'indie'. Tenéis vuestro momentos trascendentes, pero, en el fondo, huís del 'gafapastismo' sesudo y no os tomáis nada en serio, ni siquiera a vosotros mismos&hellip
- Y eso que no nos has visto en un baño turco con poca ropa. No hemos hecho nada forzado. Todos somos un poquito así y desde el minuto uno estamos de guasa. Saber reírse tus miserias es un gesto de inteligencia, y te libera. Sales al escenario de una manera más ligera.
- De hecho, saltar al escenario disfrazados ya se ha convertido en un clásico en vuestros conciertos.
- Queríamos plantear nuestros directos como un show, para que la gente pensara: «¡Hostia, quiero ir al concierto de Love of Lesbian para ver que coño van a hacer». Y creo que lo hemos conseguido. Tenemos mucha suerte con nuestro público porque pueden repetir cinco, diez o quince veces. La contrapartida es que no les puedes llevar siempre el mismo repertorio. Por eso buscamos hacer cosas diferentes, sorprender con elementos como los disfraces y con una estética a lo Monty Python.
- Astronautas, superhéroes, guisantes... ¿alguna idea para próximos trajes?
- Doraemon, el gato cósmico, con toda la familia, o, incluso, los Teletubbies. Ya veremos si nos dará tiempo a utilizarlos en esta gira.
- Las letras de Santi Balmes son muy dadas al surrealismo y a la irreverencia. ¿Alguien intenta ponerle freno o encima le alentáis?
- La verdad es que cuando trae alguna letra que está totalmente ida nos sale un '¡hala! ¡No vas a tener el valor de meter todo esto en una canción!' Pero a mí, personalmente, no deja de sorprenderme. Es uno de los mejores letristas que hay en España. Ha hecho auténticos malabarismos literarios. Recuerdo que la letra de 'El amante guisante' ocupaba tres folios, y Santi la encajó en una canción con dos estrofas y se entiende perfectamente.
- '1999' cuenta la historia de una pareja desde sus inicios hasta el fin de su relación. ¿Esto de hacer discos conceptuales va a continuar?
- Siempre hemos querido que los discos tuvieran un hilo conductor que vertebrara todos los temas. No creo que seamos capaces de hacer canciones sueltas, cogidas sólo bajo un título. Por otro lado, creo que con este disco se ha llegado a un límite en el terreno emocional, con ese chico y chica protagonizándolo todo, canciones, libreto y videoclips. No sé si siempre todo va a ser tan claustrofóbico o personificado.
- Tú te sumaste a la banda con el proyecto ya rodado. ¿Cómo fue tu llegada a Love of Lesbian?
- En realidad, he trabajado con ellos desde el principio de los tiempos, ayudándoles con el equipo. Además, ya empecé a tocar la guitarra y el piano en los primeros directos. De hecho, me pagaban 60 euros por concierto. Lo que pasa es que hubo un momento hacia el final de la gira de 'Ungravity 'en que me debían dinero porque ganaba más que ellos. Entonces tuvieron la genialidad de que formara parte del grupo y compartiéramos gastos y beneficios.
- ¿Por qué abandonasteis el inglés después de tres discos?
- Por agotamiento artístico. El grupo había tenido buenas críticas por parte de los medios, pero nos seguía costando atraer público. La distancia del idioma hacía que la gente no entendiera algo que se ha mostrado como muy importante en Love of Lesbian, las letras. Depués de imitar durante años a los grupos anglosajones, y cuando llegas a un nivel en el que sientes que has aprendido a hacer canciones, lo bueno es ponerte a prueba y hacer temas en nuestro mismo idioma, sin escondernos detrás de una fonética extranjera.
- La canción 'Club de fans de John Boy' cuenta la historia de un chico que se aficiona a un grupo después de ir arrastrado por su novia a un concierto. ¿Sois conscientes de que eso le ha pasado a mucha con vosotros?
- Sí. Y la gente nos lo cuenta. Es un efecto bumerán muy gracioso. Pero bueno, no deja de ser algo que ya ha pasad con otros grupos. Santi tiene esa capacidad de recoger historias cotidianas y que generan parte de la empatía de Love of Lesbian.
- Estáis en Facebook, Tuenti, tenéis un blog muy completito. ¿Internet es una buena manera de demostrar al publico que uno es más normal y menos idiota de lo que parece?
- El contacto en la red con los fans nos ha ido muy bien. Nos han llegado historias realmente bonitas de personas que, por ejemplo, han estado postradas en una cama durante meses y que han salido adelante con ayuda de nuestra música, de parejas que han empezado y que utilizan nuestra música como banda sonora o de parejas que lo han dejado y están completamente torturadas por nuestras canciones. Es muy grato leer ese tipo de mensajes y saber que podemos contestarles, y estar cerca de los que nos siguen. A cambio, nos gusta contarles lo que nos pasa y lo que se nos pasa por la cabeza.