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Simon Fujiwara: «El sexo es lo más importante»

Cultura

Simon Fujiwara: «El sexo es lo más importante»

17.08.10 - 00:30 -
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Simon Fujwara (Japón, 1982) visitó ayer, en un viaje relámpago, la ciudad de Murcia para conocer en persona el espacio donde se exhibirá su nueva instalación, 'Phallussies'. Hijo de padre japonés y madre británica, estudió Arquitectura en Cambrigde con excelentes notas, pero defraudó a sus padres que «se creían que iba a ser un arquitecto famoso» dedicándose al arte contemporáneo. Hoy, casi cinco años después de licenciarse, «ya están más tranquilos», cuenta con simpatía Fujiwara. «Ahora que ven que gano dinero, que hago exposiciones internacionales,… pueden entenderlo». Fujiwara es uno de los jóvenes talentos más reconocidos del arte contemporáneo internacional, como lo demuestra, entre otros muchos premios, su residencia en Londres por el premio Cartier 2010. De hecho, no deja de recorrer el mundo de residencia en residencia y a pesar de que sus obras son instalaciones y performances, a priori difícilmente vendibles, su trabajo ha cautivado y triunfado. «No entiendo por qué, para mí es una sorpresa», reconoce.
Ahora, prepara una nueva instalación, la que expondrá en el antiguo edificio de Correos dentro de Manifesta8, que lleva por título 'Phallussies', una mezcla entre falo y falacia. «Es una historia verdadera que voy a tratar como ficción porque políticamente es un poco complicada» «A finales de los años 90, un trabajador con el que colaboro mucho en mis instalaciones, estaba trabajando para construir un museo en un país islámico que no puedo decir cuál es. Un grupo de cuatro británicos estaba en el terreno donde iban a construir el museo y, construyendo los cimientos, descubren un falo con entre cuatro y cinco metros de longitud. Era un descubrimiento fatal porque en el mundo islámico no se pueden tener esculturas ni pinturas sexuales. Así que lo metieron en una caja grande y nunca más se supo. Sólo lo han visto estos cuatro hombres, que pueden dar el testimonio. Yo oí esta historia de uno de estos hombres y pensé en cómo una cultura decide lo que es importante para su historia y lo que no puede entrar en la historia y, naturalmente, no puede entrar este falo en la historia de un museo para el Islam», razona Fujiwara sobre su trabajo, que junto a una reproducción del falo, de época anterior a la islámica, de unos cuatro metros y medio -«sí, es un modelo de lo mío», bromea Simon- reproducirá el taller donde estos profesionales construyen el resto de material para el futuro museo, así como la caja en la que desapareció el citado falo.
-También habrá un vídeo con entrevistas a estos cuatro trabajadores que van a mostrar lo que han visto, el proyecto del museo.... Pero cuando empezaron no querían ser asociados con esta información. Querían una entrevista sin nombre, sin cara… Con lo que al final es una especie de historia del crimen, detectivesca, donde los testigos no quieren que se les reconozca ni dar demasiadas pistas.
-¿Por qué el sexo está tan presente en sus obras?, ¿es tan importante el sexo en la evolución de la Humanidad?
-Sí, porque la erótica y la sexualidad son muy importantes en la historia y siempre han sido escondidas, pero además es uno de los temas más potentes y, ahora que vivimos en un tiempo un poco más liberal, es el momento en que podemos hablar de esas cosas que durante siglos han sido escondidas. Tampoco creo que vivamos en una época liberal para siempre y es importante, como artista de mi generación, hablar de lo que podemos hablar. Además para mi el sexo es la cosa más importante de la Humanidad, ¿no? Y también sobre lo que más represión ha habido. Además, siempre que se habla de sexo y familia o sexo y cultura, hay un conflicto. Eso me gusta mucho.
-¿Cómo lleva su éxito?
-Está bien, pero el trabajo es lo importante. Lo que me gusta de esto es que al final llega a más gente. Lo que me gusta es que cada historia que saco son historias escondidas de las que la sociedad no habla mucho y llegan a más y más gente.
-¿Todas sus obras se basan en hechos reales?
-Sí, a mí no me gusta trabajar con la ficción. Todos los trabajos son biográficos, es sólo cómo los construyo, con un proceso de edición en el que descarto las cosas que no son tan importantes. Pienso qué cosas en mi vida no son interesantes para todos, por ejemplo la historia de Franco, y llego a su mentalidad a través de la historia sexual y familiar. El conflicto de la sexualidad familiar es algo universal, que entiende todo el mundo y así puedo entrar a cosas más específicas -habla refiriéndose a su obra 'Bienvenido al Hotel Munber'-.
-'Yo soy mi trabajo', ha dicho. ¿Cómo se definiría, según su producción artística?
-Sí, el sexo está siempre presente, pero no es pornográfico. El sexo en mi obra es un gancho fácil, un reclamo para atraer la atención porque mis historias son muy complejas, personales, muy largas y de cosas muy específicas. Con el sexo consigo que les dediquen un poco de tiempo, que al final les lleva hasta los temas más profundos que planteo.
--En principio su obra no es muy vendible, pero las vende.
-Sí, es difícil y yo estoy sorprendido, pero mi obra, aunque yo no esté para contarlo, entra en la psicología de los visitantes, la gente la entiende y lo quiere comprar.
-Por qué está tan presente la historia en su vida y su obra
-Siento que en la historia hay cosas que no se han descrito bien, que tiene vacíos, y también mi vida. Por ejemplo, por qué soy artista, por qué soy gay… Yo quiero regresar y repararlos, y describir para mí mismo por qué soy como soy, pero también por qué el mundo es como es. Porque todo es construido, algo que aprendí la primera semana de Arquitectura, pero nunca pensé antes que alguien se ha sentado y dibujado todo lo que vemos fuera de la naturaleza. Entonces pensé que el mundo es una ficción completa, es como la gente quiere pensarlo. También pasa eso con la sexualidad y pensé en la heterosexualidad como una ficción. Mi trabajo ahora es una fusión de esas dos realidades. Por eso puedo jugar muy fácilmente con la historia, una ficción en construcción.
-Qué papel juega el espectador en su trabajo.
-Como la historia siempre trata de la realidad, de mi biografía y tiene tanto de mi corazón dentro, y soy frágil, en cada trabajo tú tienes que creer en ello para darme poder. Si no me crees, no tengo nada. Es una colaboración entre la audiencia y yo.
-¿Cómo ve el futuro?
-Con cada proyecto estoy viajando y es difícil. Con cada trabajo cambio, tanto que después de lo de 'Bienvenido al Hotel Munber' la gente cree que soy español. No tengo unos rasgos muy definidos y todo el mundo se puede identificar conmigo, hacer mi historia la suya propia. El espectador es parte del trabajo.
-¿Volverá a Murcia?
-Volveré con uno de los hombres que ha ayudado a construir esta pieza.
-Y hasta entonces…
-Tengo un nuevo filme para una exhibición en San Francisco con Jens Hoffman, una instalación para la Bienal de Sao Paolo a finales de septiembre, dos semanas después aquí, una después en Frieze y una después para un nuevo premio para artistas jóvenes en Kiev, y después me voy tres meses a México para escribir.
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