O la sanidad murciana ha alcanzado al fin el milagro de hacer más con menos recursos, que es la fórmula tras cuyo rastro va desde hace años, o las listas de espera quirúrgicas van a aumentar de forma considerable en los próximos meses. Y es que todos los hospitales de la Región han suspendido durante los tres meses de temporada estival -del 1 de julio al 30 de septiembre- la actividad extraordinaria de cirugía, que estaba destinada básicamente a solucionar los problemas de los pacientes que están en lista de espera.
Esta actividad quirúrgica, denominada 'autoconcertada' o, en ámbitos sanitarios y de manera muchos menos técnica, 'peonadas', tiene carácter voluntario para los profesionales de la sanidad y se les paga como una prestación extraordinaria, por lo que en algunos casos supone un complemento salarial importante para estos cirujanos.
Pero, al margen de esa incidencia económica personal, que tiene su consiguiente traducción en los presupuestos de la Consejería, la principal repercusión de esas intervenciones está en la disminución de las listas de espera quirúrgicas, que es uno de los principales caballos de batalla a los que se enfrenta la sanidad pública desde hace décadas. Las últimas cifras facilitadas por la Consejería de Sanidad indicaban que, a 31 de diciembre de 2009, el número de pacientes murcianos que aguardaban a ser intervenidos era de 16.016 y que algunas especialidades, como Traumatología y Cirugía General, tenían una demora media superior a los 60 días.
Fuentes de los distintos hospitales consultadas por 'La Verdad', al igual que la Consejería de Sanidad, han confirmado la supresión de estas operaciones durante estos tres meses, aunque en todos los casos han señalado que la incidencia será mucho menor que si la medida se hubiera adoptado en cualquier otra época del año. «En verano, sobre todo en agosto, bajaba bastante el número de intervenciones de cirugía 'autoconcertada', ya que son muchos los profesionales que están de vacaciones», sostienen estas fuentes, que sin embargo admiten que, pese a todo, serán cientos las operaciones que dejen de realizarse.
De forma genérica, cada hospital (Virgen de la Arrixaca, Morales Meseguer y Reina Sofía en Murcia; Nuestra Señora del Rosell en Cartagena; Rafael Méndez en Lorca; Los Arcos, en el Mar Menor; Virgen del Castillo en Yecla, y el Hospital Comarcal de Caravaca) solía tener abierto en verano entre uno y cuatro quirófanos -en agosto, menos-, en los que se hacían una media de tres o cuatro operaciones diarias.
La supresión de estas 'peonadas' va a significar un ahorro de decenas de miles de euros para la sanidad regional, pero nadie duda de que también se traducirá en un aumento de las listas de espera quirúrgicas. Además, en algunos hospitales, como La Arrixaca, se ha ido más allá y también se ha suspendido la actividad extraordinaria que se hacía por las tardes en consultas y en realización de pruebas por especialistas. Otra forma de ahorrar dinero, eludiendo el pago de remuneraciones extras a los profesionales de las plantillas hospitalarias.
Reforma de los servicios
La decisión se ha adoptado por parte de los distintos gerentes después de varias reuniones generales con el nuevo gerente del Servicio Murciano de Salud (SMS), José Antonio Alarcón, que desde su toma de posesión el pasado mayo ha venido insistiendo en la necesidad de acometer una profunda reforma en los servicios sanitarios públicos, con el principal objetivo de alcanzar una mayor eficiencia. Algo que se traduce como la necesidad de alcanzar los mismos resultados que hasta ahora, o incluso mejores, pero con un coste más reducido. Algo que puede sonar a la cuadratura del círculo, pero que desde el SMS se defiende que es viable.
En los hospitales se teme que la suspensión de las 'peonadas' se prolongue hasta final de año, aunque aún no hay una decisión cerrada.