El yacimiento paleontológico del Puerto de la Cadena perteneciente al Neógeno, el periodo geológico que se inició hace 23 millones de años y se extiende hasta cerca de dos millones de años atrás, ha proporcionado una gran cantidad y variedad de fauna fósil desde que fue descubierto a finales de 2008 como consecuencia de las obras llevadas a cabo en la autovía MU-31. Esto lo convierte en el más importante de la Región para esa época y uno de los referentes a nivel nacional. Situado cerca de la Venta de la Paloma, a unos 7 kilómetros al sur de Murcia en dirección a Cartagena, el yacimiento, que la semana pasada cerró la campaña veraniega de excavaciones, reviste un gran interés científico dada la abundancia de macrovertebrados terrestres encontrados.
El estudio de los fósiles se está realizando bajo el auspicio de un proyecto de investigación de la Fundación Séneca de la Comunidad Autónoma para el trienio 2010-12, dirigido por el doctor Miguel Ángel Mancheño, de la Universidad de Murcia, y del que forman parte 22 doctores investigadores de talla internacional. Mancheño destaca la gran labor de vigilancia ante cualquier movimiento de obras en zonas paleontológicas sensibles que realiza la Asociación Cultural Paleontológica Murciana. «Ella fue la que se percató de la presencia de fósiles en este lugar, y si la Región posee uno de los yacimientos de macrovertebrados neógenos más importante de España, en buena parte, se debe a ella», asegura.
Algunos de los objetivos del grupo de investigación son deducir la génesis del yacimiento, identificar y clasificar la fauna recuperada, así como inferir resultados sobre la paleogeografía y la paleoclimatología del Neógeno en la Región. A lo largo de este año se ha realizado ya una cartografía geológica de la zona y sus alrededores, así como la primera toma de muestras para el estudio paleomagnético que permitirá corroborar, y tal vez precisar, la edad del yacimiento. La campaña de excavación realizada durante el mes de julio ha contado con la ayuda de colaboradores (estudiantes y licenciados) de la Región y del resto de España y ha sido dirigida por Ignacio Fierro, responsable también de la intervención de urgencia llevada a cabo en la 2008-09.
Recuperación de restos
Durante estos días se han recuperado cerca de 200 restos fósiles correspondientes a reptiles (cocodrilos y tortugas), peces (elasmobranquios) y diferentes tipos de mamíferos: carnívoros, ungulados (bóvidos, proboscídeos, jiráfidos) y lagomorfos. Esta cifra, unida a los restos encontrados anteriormente, hace que se superen ya los 600. Parte de ellos han sido recuperados por restauradores especializados en Paleontología y están listos para su estudio taxonómico. Este proceso se ha llevado a cabo en los laboratorios de Museo Paleontológico de Elche (MUPE).
Entre los principales hallazgos se encuentran los restos de un jiráfido del grupo de los sivaterinos, que se caracterizan por la ausencia del alargamiento de las extremidades y del cuello que exhiben los miembros de la subfamilia de los jirafinos, y de un mastodonte con defensas curvadas. Asimismo, destaca la presencia varios tipos de bóvidos y la abundancia de tortugas gigantes.
También tiene un gran interés el estudio de los micromamíferos (roedores, quirópteros, reptiles de pequeña talla, etc.), ya que podría ayudar a precisar los límites de edad de esta formación geológica. Mancheño apunta que, pese a que todavía no pueden establecer una datación precisa, los restos encontrados se pueden situar en un intervalo de edad entre el Turoliense medio (hace aproximadamente siete millones de años) y el Plioceno inferior (cinco millones de años).
En cuanto a la génesis del yacimiento, y aunque aún es prematuro dar una versión definitiva, podría tratarse de una zona de transición marino-continental, una especie de zona deltaica, donde los animales pudieron ser arrastrados por las diferentes corrientes de los brazos del delta y mezclarse con fauna marina. La presencia de restos de bivalvos (moluscos) y dientes de elasmobranquios así lo podría corroborar.
Intercambios de fauna
El Neógeno pertenece al Cenozoico, la era geológica que se inició hace más de 65 millones de años y que se extiende hasta la actualidad. Está dividido en dos periodos: Plioceno y Mioceno. Se trata de una época en el que se produjeron intensos intercambios faunísticos a lo largo de todo el perímetro mediterráneo, especialmente entre Europa y África y también entre Europa occidental y Europa oriental. El proyecto de investigación estudiará la problemática de la relación causa-efecto entre los cambios climáticos y la distribución faunística. El objetivo es entender cuál es la incidencia de los cambios ambientales de carácter global o regional sobre los procesos de dispersión, evolución y extinción en el seno de las asociaciones de mamíferos del Neógeno.