Si es de los que se va a quedar en agosto en Murcia -por gusto o por obligación, al fin y al cabo eso es lo de menos- sepa que tiene toda la ciudad para aparcar su coche gratis. Porque hasta el próximo día 31 no hay que pagar por estacionar en la zona azul de la ORA. Es una de las ventajas (y desde luego no la única, ya lo verá) de pasar el mes más veraniego pegado al asfalto urbano. Sobrevivir estas cuatro semanas en la capital ya no es tan duro como hace un lustro, cuando la mayoría de los establecimientos chapaban y hasta comprar el pan se convertía en misión casi imposible.
Los hábitos vacacionales han cambiado (¿quién puede permitirse todo un mes del tirón tostándose en la playa?), y no sólo por la crisis. Ahora la ciudad mantiene su actividad, aunque sea al ralentí, pese a la canícula. No hay riesgo de desabastecimiento, porque prácticamente todas las tiendas permanecerán abiertas en agosto, según asegura Antonio González, de la Federación de Comerciantes de la Región (Fecom). «Sólo algunos negocios familiares cierran unas dos semanas para tomarse un merecido descanso», matiza. Tampoco tiene que haber problemas a la hora de encontrar un restaurante para comer o cenar, salvo los fines de semana que, entonces sí , Murcia parece la ciudad fantasma. «Cada verano se amplía más la oferta», explican desde Hostemur. Murcia ya no se vacía al llegar el octavo mes del año. No sólo porque los murcianos no abandonan en masa la capital. También ahora vienen más turistas. Quizás gracias a ellos «el tapeo funciona fenomenal», afirma Francisco Fuentes, de la Asociación de Restaurantes de la Región de Murcia.
Esa mayor afluencia de visitantes, a pesar de que el termómetro no da tregua, tiene consecuencias en otros establecimientos. «No notamos bajón», comenta una guía del Museo de Bellas Artes. Este centro de exposiciones es excepcional: en verano amplía su horario treinta minutos de martes a sábado. ¿Por qué?. «Es a última hora de la tarde, al refrescar, cuando llegan más visitantes». Así que el horario se adapta al confort del público. No ocurre lo mismo con la red municipal. El museo de la Ciudad y el de la Ciencia, por ejemplo, mantienen las mismas horas abierto, pero echan el cierre los fines de semana. Para compensar, explican desde el Ayuntamiento de Murcia, se ha ampliado la oferta de actividades en julio y además también abren los lunes (cuando en invierno ése es el día de descanso).
Y es que da la impresión de que el calor no le sienta bien a la cultura. Porque la mitad de las bibliotecas municipales (El Puntal, El Raal, Guadalupe, Javalí Nuevo, La Ñora, Espinardo y Sangonera la Verde) echan la persiana. A más tiempo libre, menos oferta. ¿Una contradicción? Desde el Consistorio se argumenta que en agosto mengua el número de usuarios. En la Biblioteca Regional, que también reduce su horario, alegan otro condicionante: los funcionarios tienen que irse de vacaciones en julio y agosto «por ley». «Ya se hizo un esfuerzo, contratando a una empresa privada, para mantener el servicio en verano», indica un portavoz de la Consejería de Cultura. Así pues, este 'templo' de la lectura seguirá con horario mini (8.30 a 14 horas) hasta el próximo día 15. Salvo los fines de semana, que cuelga el cartel de cerrado.
Las vacaciones de los funcionarios y la menor afluencia de ciudadanos también marcan la jornada en las oficinas del Ayuntamiento, que en los meses de verano acortan su horario. Menos mal que existe Internet, y que cada vez más organismos oficiales permiten obtener documentos y tramitar gestiones a distancia. Un ejemplo, la tarjeta sanitaria europea (que cubre la asistencia médica en el extranjero) ya se puede conseguir a través de la web de la Seguridad Social (www.seg-social.es), lo que ahorra desplazamiento, y esperas, a la sede de la entidad en pleno paseo de Alfonso X el Sabio.
Otras dependencias municipales ni siquiera disponen de horario de verano. El pabellón de deportes, buque insignia de las instalaciones del Ayuntamiento, cierra en agosto sin más, a cal y canto. Ni alquiler de pistas ni actividades con monitor. Cero patatero. Así que quien quiera practicar deporte, tendrá que dirigirse a alguno de los centros que funcionan como contratas municipales. Por ejemplo, el JC1, en la avenida Juan Carlos I, mantiene su horario, e incluso abre los domingos por la mañana, aunque se reduce la oferta de actividades porque la demanda cae debido al éxodo que sufre la urbe. Y para los amantes del pádel, las pistas de Espinardo sólo funcionan por la tarde, y cierran los fines de semana. Ya está avisado.
Ponerse en forma
Con todo, si quiere hacer ejercicio sin gastarse un euro, el municipio ofrece equipamientos al aire libre para disfrutar (y sudar) a pleno pulmón, y agosto puede ser tan buen mes como cualquier otro para ponerse en forma. Así las nuevas vías amables ofrecen cinco rutas para conocer a golpe de pedal algunos de los parajes de huerta más singulares. Y el carril bici lleva desde el Malecón a la Contraparada en un agradable paseo junto al Segura. Para los más atrevidos existen varias pistas de 'skateboard', donde ensayar saltos y otras piruetas con el monopatín.
Por lo demás, la ciudad se mantiene en servicios mínimos. La justicia no descansa, y aunque es un mes inhábil, se atienden todos los casos urgentes. Dos de cada tres farmacias siguen abiertas entre semana en el casco urbano y los centros de salud mantienen su actividad, ahora, incluso, con menos esperas a la puerta de la consulta. Todas las líneas de autobús funcionan, pero con menos frecuencia de paso, y los taxistas garantizan que cubrirán todos los servicios las 24 horas del día.
A partir de hoy, 1 de agosto, Murcia, como una bella durmiente, entra en un sopor del que despertará en 31 días. Después, otra vez vuelta a empezar.