Una nave industrial de la carretera que une Santa Ana y Miranda, a más de diez kilómetros del mar, alberga una de las dos bases estratégicas más importantes que Salvamento Marítimo (Sasemar) tiene en España para operaciones de rescate submarino y la lucha contra la contaminación oceánica. Ahora, el Ministerio de Fomento, que es de quien depende ese organismo público adscrito a la Dirección General de la Marina Mercante, ha reforzado los medios técnicos del destacamento con equipos que dan mayor autonomía y facilitan el trabajo de sus buzos.
Sasemar dispone de cinco bases estratégicas repartidas en distintos lugares de la geografía nacional, aunque las de Cartagena y La Coruña son las únicas que tienen equipos de operaciones subacuáticas. En el caso del grupo cartagenero, éste se despliega por todo el Mediterráneo y parte del Atlántico español en situaciones de emergencia. Una de sus herramientas más destacadas es una campana de inmersiones con la que pueden hacer trabajos submarinos a 90 metros de profundidad utilizando distintas mezclas de gases.
A esas profundidades trabajan provistos de una sofisticada escafandra que lleva auriculares para comunicarse con el puesto de control, una cámara que recoge imágenes para enviarlas también arriba y un potente foco, entre otros medios técnicos.
La campana se transporta en camiones hasta el puerto donde esté el remolcador de Sasemar que sirve de plataforma en el escenario donde surge la emergencia, al igual que el contenedor donde está el módulo de control de las operaciones y el de la cámara hiperbárica. Próximamente, la base cartagenera recibirá una segunda campana submarina seca que permitirá a los buzos trabajar hasta 28 días seguidos bajo presión.
Visita de González Tovar
El delegado del Gobierno en Murcia, Rafael González Tovar, que visitó ayer la base logística, destacó que esos equipos de buceo (entre ellos hay dos robots de exploración y reparación) tienen un coste superior al millón de euros y destinó el esfuerzo que realiza el Ministerio de Fomento para proporcionar los mejores medios a Salvamento Marítimo.
El personal de la base logística de Cartagena ha participado este año en tres emergencias destacables, según su jefe, Julio Abril Moreno. Todos ellos han sido para recuperar material y sustancias contaminantes del interior de barcos hundidos en Águilas y el Mar Menor.
«Estamos teniendo un año tranquilo, aunque el pasado tuvimos trabajos importantes, como el que hicimos en Melilla con un barco que tenía su carga ardiendo o el rescate de los tres compañeros que perdimos al caer al mar un helicóptero de Salvamento Marítimo en Almería», recordó Abril.
El almacén de Sasemar está ubicado junto a uno de los accesos a la autopista AP-7 que permite llegar en el menor tiempo posible a cualquier punto del litoral entre Alicante y Motril (Granada), que es su zona habitual de actuación. Hay veces que los desplazamientos son mayores: durante la visita de González Tovar, los técnicos de Sasemar recibieron un aviso para desplazarse al Estrecho de Gibraltar a prestar apoyo a un buque.
Acopio de material
En las grandes estanterías de la nave de Salvamento Marítimo destacan grandes paquetes de distintos tipos de barreras para la contención y recuperación de hidrocarburos vertidos en el mar. En mitad del recinto también se apilan otros equipos para la limpieza marina, generadores eléctricos y un amplio taller donde se reparan los medios técnicos de los que disponen.
La base estratégica de Santa Ana está atendida por una plantilla formada por dos técnicos jefes, cuatro técnicos de superficie y cuatro especialistas en inmersiones.
El capitán marítimo de Cartagena, Alberto Martín Castilla, desveló durante la visita del delegado del Gobierno que del almacén salió recientemente hacia Estados Unidos un paquete que contenía una barrera de contención que está siendo utilizada en los trabajos de limpieza del vertido de crudo de BP en el Golfo de México.
La ayuda ha sido prestada en virtud de los convenios de colaboración internacionales firmados por España, especificó Martín, que recordó la contribución de otros países cuando el accidente del 'Prestige'.