La semana pasada acudí al Centro de Referencia Estatal (CRE) de Alzhéimer, sito en Salamanca, a un encuentro internacional de expertos en Terapias No Farmacológicas para el Alzheimer. España -y concretamente dicho centro- tiene el cometido de organizar para el año 2011 (Año Internacional de la Investigación en Alzhéimer) todo lo referente a terapias no farmacológicas; es decir, tratamientos sin pastillas, vacunas, etc., dentro del congreso internacional, que se celebrará en Madrid ese mismo año.
Quizá nos suene algo extraño, pero los expertos del mundo que han venido a la ciudad charra lo tienen claro. Han expuesto sus trabajos en los que abren caminos, utilizando la vertiente artística, -la literatura, el teatro, la música, etc.- como medio de expresión para los pacientes con demencia. Son medios terapéuticos diferentes al del lenguaje y la memoria, los más afectados en los pacientes con alzheimer.
Uno de los ponentes era Richard Taylor, estadounidense, doctor en Psicología, diagnosticado de alzheimer en el año 2001. Richard es alto, canoso, de verbo lento, seguro y claro; un hombre afable, que piensa y escribe a diario, da conferencias y explica lo que para él supone la enfermedad y «cómo se siente». Ha publicado un libro, 'Alzhéimer desde dentro', en el que cuenta que «viviendo con los síntomas de demencia, estoy todavía aquí, aunque nunca me he ido». Pide que lo capacitemos, que lo recapacitemos, pero que no lo incapacitemos. Quiere que su voz sea oída, que le demos un cuidado social y humanizado «porque es lo moral». Afirma que «no podemos depender sólo de las medicinas, todavía no ha llegado la curación» y que «el equipo médico nos clasifica como 'gente con demencia' pero esto es muy limitado. Estamos todos allí/aquí, siempre».
El resto de los ponentes eran tres americanos: uno de ellos, el director del encuentro, sociólogo, dedicado al alzhéimer, quien también ha dirigido varias residencias en Estados Unidos, en las que se trabaja con un concepto diferente de las personas con demencia; una investigadora doctora en teatro aplicado, directora de un centro del envejecimiento y comunidad, autora del libro 'Olvida la memoria'; y un representante del Grupo ARTZ (Artistas para el alzhéimer), cuyo objetivo es ayudar a los pacientes a expresar su interior y, además, evitar el estigma asociado a la enfermedad. También participó un poeta inglés, que interactúa con gente con demencia y transcribe sus conversaciones para convertirlas en poemas; una actriz brasileña, afincada en Australia, que trabaja con pacientes de alzhéimer, a través de un museo itinerante; y dos neurólogas, una griega y otra italiana, ambas líderes en el trabajo en terapias no farmacológicas con pacientes de alzhéimer.
Mostramos en el encuentro las iniciativas que, en esta misma línea, se están llevando a cabo en Murcia con los pacientes y cuidadores de la Unidad de Demencias de la Arrixaca. Las visitas de pacientes y cuidadores al MUBAM, los dos talleres de 'Arte y cultura como terapia', coordinados por Halldóra Arnardóttir y plasmados en sendos libros: 'El arte de entretelas' y 'Narrando memorias'. Hemos quedado emplazados para trabajar con algunos grupos de los allí presentes, dado lo novedoso de nuestra iniciativa y la repercusión social que puede tener este tipo de investigación.