¿Gana usted más que su alcalde? Lo tiene difícil si vive en Mazarrón, Águilas, Murcia, Molina e incluso Ulea, pero podría presumir de ello con relativa facilidad (la Región sigue a la cola nacional en salarios) en Pliego, La Unión o Aledo. Eso sí, si es usted mileurista, vaya olvidándose, porque la media de las retribuciones netas de nuestros munícipes está en 2.727 euros netos al mes.
Eso sí, los 29 que están liberados totalmente y se dedican en cuerpo y alma a su cargo, o los que sólo lo hacen de forma parcial: porque los restantes sólo ingresan cantidades que oscilan entre los 90 y los 900 euros en concepto de dietas o indemnizaciones. El que haya alcaldes que durante ocho horas desempeñen su trabajo como cualquier otro ciudadano no es demasiado extraño, toda vez que en muchas ocasiones y como ellos mismos reconocen, sus sueldos no pueden competir con los del sector privado, sobre todo a partir de ciertos niveles de competencia y especialización.
Pero ¿quién fija el sueldo del alcalde? La Ley de Bases de Régimen Local establece que será el Pleno, y en su artículo 75 establece el régimen jurídico -por ejemplo, las incompatibilidades- de estas retribuciones. La ley dice que debe ser al comienzo de la legislatura cuando se fijan estas retribuciones, lo que da lugar a situaciones un tanto estrambóticas.
Y es que después de algunas campañas electorales especialmente duras y cargadas de ataques personalizados -no olvidemos que se trata de vecinos del mismo pueblo-, el Pleno que fija el sueldo del alcalde suele ser el único en el que hay unanimidad. El porqué de este curioso consenso es que junto al sueldo del poseedor de la vara -de mando- también se establece la liberación de los ediles de los grupos de la oposición e incluso su potestad para nombrar cargos de confianza a cargo -nunca mejor dicho- de las arcas municipales. Como es lógico, la oposición 'traga' en muchas ocasiones a cambio de sus propias prebendas. La opinión pública se rasga las vestiduras, pero cuatro años después, pocos recuerdan lo ocurrido y vuelta a empezar.
La Federación de Municipios ha hecho algunos tímidos intentos de establecer baremos sobre las retribuciones de los alcaldes, pero todos han sido en vano. Así, se da el caso de que cada molinense tiene que aportar apenas seis céntimos al mes para satisfacer el salario de su alcalde, mientras que en Ulea, con cincuenta veces menos población, a cada vecino le toca aportar algo más de 3 euros para lo mismo, sin entrar en la carga de trabajo que Contreras y Bolarín soportan. Si los molinenses fueran tan 'generosos' con su primer edil, Contreras ingresaría al mes más de 190.000 euros.
Sin embargo, no se llega a tanto. La nómina de los 45 alcaldes supone mensualmente unos 90.000 euros, sin contar pagas extras o gastos de representación y protocolo. Los hay más afortunados, como el alcalde de Mazarrón, Francisco Blaya: único que llega a los 4.000 euros mensuales. Y los hay más asequibles, empezando por la alcaldesa de Pliego, que gana 1.755 euros al mes, o la de Los Alcázares, Encarnación Gil, que es la que menos se lleva de entre los liberados a tiempo parcial, con 1.729. ¿Es suficiente?
Según explica Jesús García, del despacho de abogados Acal, especializado en representación legal a municipios, «hay mucha gente que no da el salto a la política activa y electa porque pierde nivel retributivo». Y la verdad es que mirando las anteriores ocupaciones de nuestros munícipes se echa de menos un cierto nivel. La mayoría procede de la enseñanza y del funcionariado, pero pocas veces de niveles medio-altos.
«Para determinadas profesiones, liberales o empresariales o de otro tipo, que requieren un desarrollo profesional permanente, es impensable que se pueda ejercer como político electo y liberado, puesto que luego cuando deje la política no puede retomar su carrera», explica García. Y eso sin contar con la pérdida de poder adquisitivo tras el cambio de ocupación.
Como ejemplo, el alcalde de Lorca, Francisco Jódar, antes de entrar en política en 1999, era vicesecretario de la Consejería de Educación, que regía por aquél entonces Cristina Gutiérrez-Cortines. Cobraba 3.200 euros, que complementaba con su bufete, que le reportaba unos 900 euros al mes. Es decir, 400 euros más de los que ahora se embolsa, y seguro que sin tantas preocupaciones ni disgustos. De hecho, uno de cada tres funcionarios del Consistorio gana más que Jódar. También en Beniel se ha llegado a los tribunales a costa de la compatibilidad de Roberto García en su función de regidor y abogado a tiempo parcial.
Dos años de recortes
La crisis económica también ha influido desde hace dos años en las retribuciones. Los alcaldes y concejales empezaron congelando sus sueldos, para seguir la senda de la rebaja (un 5% por ejemplo en Cieza, o un 10% acumulado en Totana) en un contexto de pérdida de ingresos. Eso sí, pocos aún se han atrevido a recortar el número de ediles liberados.
¿Valen lo que cuestan los alcaldes? La pregunta debería plantearse desde otra perspectiva, ya que el sueldo de un edil debe tener una función también disuasoria respecto a tentaciones de soborno o cohecho. Y los alcaldes -y concejales de Urbanismo- de la Región se han enfrentado en los tiempos del 'boom' inmobiliario a movimientos de cantidades que multiplicaban casi hasta el infinito sus retribuciones.
¿Habría que pagar más para evitar tentaciones y de paso atraer a la política a profesionales de alta cualificación? Mientras no exista un baremo o un reglamento que regule sus retribuciones, la decisión de cuánto gana su alcalde la tendrán los propios interesados, algo que pocos asalariados pueden hacer.