Un sueño que ha resultado ser mucho mejor de lo que esperaban. Así definen los vecinos de la urbanización de Joven Futura el lugar en el que viven. Y no es para menos, pues ninguna de estas viviendas de protección oficial (VPO), que tienen aproximadamente 80 metros cuadrados habitables, no supera los 120.000 euros. Además, a todo esto hay que sumarle las facilidades que a estos jóvenes se le han ofrecido desde el principio: una entrada de 24.000 euros que pudieron pagar en plazos y ahora la hipoteca, que no supera los 370 euros. «Haber comprado esta casa nos permite vivir. Hemos tenido dinero para amueblarla, para tener a nuestra hija y para seguir disfrutando de la vida, saliendo y viajando» asegura Isabel García, una vecina de la urbanización.
Estas facilidades son las causantes de que cinco mil jóvenes más estén en lista de espera con la esperanza de que la cooperativa lleve a cabo su segunda fase de actuación. Ésta aún no se ha aprobado, pero el proyecto es claro: habitar la distancia que separa la urbanización de la localidad de Espinardo. Objetivo que no se podrá llevar a cabo si no se tiene la colaboración de los propietarios de estos terrenos.
Los requisitos para acceder a alguna de estas viviendas son sólo tres: no tener más de 35 años, estar empadronado en Murcia y no superar 5,5 veces el Prem (el Prem vigente es del 2009 y es de 7.381 euros, es decir, no se puede superar la cuantía de 40.597,315 euros anuales).
En esta primera fase, ya prácticamente finalizada, se han construido un total de 1.329 viviendas, de las cuales 1.153 ya están escrituradas. Actualmente, solamente viven en la zona 300 familias, pues los demás todavía están a la espera de permisos o amueblando las nuevas viviendas.
Ésta es la razón de que todavía no haya ningún bajo comercial en funcionamiento. Los vecinos, sin embargo, se lo toman con filosofía porque vivir allí les cuesta poco. «En la zona no hay todavía mucho funcionamiento, por ello todavía nadie se ha arriesgado a invertir en ningún establecimiento», asegura una de las vecinas, Noelia Ortiz, «pero pronto estarán todas las viviendas ocupadas, entonces esto será otra cosa».
La propia cooperativa de la urbanización Joven Futura ha realizado un estudio de mercado en el que ha concluido la necesidad de un establecimiento de venta de alimentos, un bar-restaurante y una guardería. Un 90% de los vecinos irían siempre o frecuentemente.
Pero no son sólo alegrías lo que han recibido los vecinos de esta urbanización. En el 2006, durante la construcción de las viviendas, aparecieron restos arqueológicos bajo las obras. Concretamente, dos sarcófagos y restos de una basílica del periodo palio cristiano de la Región. Esto, además de retrasar, hasta en dos años las manzanas de algunas viviendas, ha provocado que todos los cooperativistas hayan tenido que pagar 3.200 euros para la conservación de los restos. Un total de 9 millones de euros. Dinero que creen que debería haber pagado la Comunidad Autónona: «Estamos a la espera que de se produzca un gesto por parte de la Administración para financiar en parte el coste de esta excavación, cuyo patrimonio pertenece a todos los murcianos» afirma Ricardo Zamora, presidente de la cooperativa.