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«No debemos prolongar tanto las procesiones»

LORCA

«No debemos prolongar tanto las procesiones»

El embajador José María Sanz Pastor pregonó en la iglesia de San Mateo los desfiles bíblico pasionales

19.03.10 - 00:51 -
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El embajador de España José María Sanz Pastor Mellado pregonó anoche la Semana Santa lorquina. Ensalzó los bordados, habló de la peculiaridad de los desfiles bíblico pasionales y reivindicó un recorte en el tiempo que duran las procesiones. El lorquino se mostró muy emocionado, sobre todo, cuando recordó a su madre, a su tía y a su abuelo, tres azules que le «inculcaron el amor por la Virgen de los Dolores y por el Paso Azul».
El pregonero dió un toque de atención a los presidentes de los pasos: «Cuidar muy especialmente del buen diseño de nuestros bordados, si queremos que sigan más cerca del arte que de la artesanía». Dijo que «no debemos prolongar tanto las procesiones», ya que de lo contrario «nuestros pequeños no irán a los desfiles», y cuando sean mayores «no los vivirán como nosotros».
Habló de la fe. «Somos herederos de la que nos inculcaron nuestros mayores y debemos seguir transmitiéndola a nuestros hijos, junto con los valores que hemos recibido». Esta será, según señaló, la única manera de que las «procesiones jamás dejen de ser lo que desde siglos han sido» y los «sentimientos» sean tan intensos «como siempre los hemos vivido».
El pregón tuvo como escenario la iglesia de San Mateo que guarda para el pregonero «grandes recuerdos», ya que «aquí venía yo a misa de pequeño». La casa de sus abuelos, el Palacio de los Condes de San Julián, está «justo al otro lado de la calle». Recordó que «muchas veces en vacaciones, me enfadaba, pues me despertaban las campanas muy temprano, como si tuviera que ir al colegio».
Apeló, «de todo corazón», a la «benevolencia y comprensión» de los presentes, ya que con el pregón «no quiero molestar a nadie, y si alguien se siente molesto, desde este momento, le pido perdón». Habló de su madre, de su tía Emilia y de su abuelo Víctor Mellado Pérez de Meca, Conde de San Julián, «tristemente ya muertos» y quiénes «desde que era pequeño me enseñaron a querer a Lorca y a ser un apasionado de nuestras procesiones». El honor de ser pregonero aseguró que le causó una inmensa «alegría», mayor que «cuando en España y en el extranjero me han concedido condecoraciónes». Este privilegio, «sabía bien que significaba una muy seria responsabilidad y un compromiso, al que no estoy muy seguro de saber corresponder», contó.
Su amor por Lorca se lo inculcó su madre. «Me enseñó a ser desde muy pequeño un rendido enamorado de esta ciudad, a la que quiero cada día más; de las procesiones, de las que me siento un gran admirador...». Siempre ha sido, «desde muy pequeño, más azul que el cielo de Lorca, o el de Tanzania, donde viví casi seis años, o el de Ruanda, de donde tran tristes y crueles recuerdos tengo».
La redacción del pregón le ha brindado, según dijo, conocer más a fondo a sus antepasados. «Juan Pérez de Meca, originario de Aragón, llegó a Lorca en septiembre de 1380 tras participar muy activamente en la reconquista y huida de los árabes». De su bisabuelo, Julio Mellado Pérez de Meca, dijo que fue el autor «de los versos de 'La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalen', que con el tiempo ha llegado a ser el Himno del Pueblo Hebreo». Y otro antepasado del pregonero, Simón Mellado Pérez de Meca, uno de los más ilustrados alcaldes de Lorca, que fue presidente del Paso Blanco, «proclamó el 11 de marzo de 1901 la ordenanza de conceder a los presidentes del Paso Blanco y Paso Azul la cantidad de 2.000 pesetas». Desde entonces, «el Ayuntamiento de Lorca ha subvencionado nuestras procesiones».
Sus primeros recuerdos de la Semana Santa «son de cuando salía a caballo en las procesiones». Lo hacía «junto a mi gran amigo desde la infancia, Pepe Rodríguez de Vera Cachá, acompañados por su caballista Fernando Mondéjar». Salía en el Grupo del Triunfo del Cristianismo, del Paso Azul.
Y contó una anécdota que le ocurrió la primera vez que procesionó, con once años. «Era por la Corredera. Justo al llegar donde estaba la presidencia, di un fuerte tirón de riendas para frenar al caballo. Éste se levantó de manos, me dió un golpazo en la nariz y no me tiró al suelo de milagro. Todo el mundo me aplaudió muchísimo, tanto blancos, como azules. Mi abuelo Víctor, cuando llegué a casa me dijo que yo era un tío muy valiente y me regaló una bici. Obviamente, yo me callé y no le conté ni a él, ni a nadie, el miedo que había pasado, mi gran dolor de nariz y que yo no había levantado al caballo, sino que lo hizo el solo».
De los bordados de Lorca afirmó que «han sido siempre los mejores embajadores del hacer lorquino en exposiciones nacionales e internacionales», y destacó las «manos primorosas» de las bordadoras que «con sus muy expertas manos, como no hay otras en el mundo, han elevado a la categoría de sublime nuestro arte del bordado». Son, añadió, el resultado de los «sentimientos y emociones» de las bordadoras.
Y un año más, contó, «Lorca vibrará con la rememoración de los Sagrados Misterios». Lorca se alborotará al llegar las procesiones, porque «Lorca, es siempre más Lorca, en Semana Santa». El protagonista de «nuestras procesiones» es el «pueblo de Lorca que participa emocionado aplaudiendo y vitoreando fortísimamente a los integrantes de su paso», y también «desaprobando ruidosamente algún fallo de jinetes, cabalgaduras, carros, cuádrigas, aurigas, de los otros pasos».
Sanz Pastor, también se refirió a que Lorca en Semana Santa es la «exaltación de un pueblo». Es, «rivalidad, que no siempre aniquilan anhelos, sino que también los estimular». Y agregó que «es inconmensurable la pasión, la exaltación, el entusiasmo que invade y anega la ciudad de Lorca en su Semana Santa». Precisamente, «sentirse lorquino es ser fiel, todos los años, a este compromiso».
Los desfiles bíblico pasionales son, según el pregonero, «parte de la vida de los lorquinos. No somos espectadores, sino protagonistas de una Historia Sagrada que hay que hacerla presente, que hay que hacerla posible». Y en las procesiones, desfilan el mundo. ·Egipto, Roma, Etiopía, Judea...». Con nuestras vírgenes, apuntó, «vivimos la fe más profunda, la gratitud más ferviente, el amor más explosivo hacia la Madre Santísima».
Los silencios al paso de las titulares de cada cofradía, así como los vivas que se suceden, fueron rememorados durante el pregón. Un silencio que «es absoluto» y de «respeto» cuando pasan nuestros Cristos. «Al Cristo del Perdón en su Calvario. No hay más que ver despacio la figura tierna de Nuestro Señor del Rescate. La dramática imagen del Santísimo Cristo de la Sangre. La serena estampa de supremo amor del Cristo de la Buena Muerte. Y gozar de la felicidad admirando a Jesús Resucitado, pleno de luz y vida».
En el pregón también incluyó un recuerdo para la que fuera presidenta de Cáritas, Magdalena González Iza, recientemente fallecida. «Enormemente conocida y apreciada por su grandísima generosidad», y una «apasionada del Paso Azul». Sanz Pastor agradeció su «ayuda», durante la guerra de Ruanda. «Gracias a ella, las primeras ayudas que llegaron a ese país fueron las de Lorca, tanto de medicinas, como de alimentos».
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Sanz Pastor Mellado. :: S. M. L. / AGM

«No debemos prolongar tanto las procesiones»

El embajador de España José María Sanz Pastor Mellado durante la lectura de su pregón anoche en la iglesia de San Mateo rodeado de las banderas de las cofradías lorquinas. :: SONIA M. LARIO / AGM


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