Los productores de cítricos alicantinos reclaman mayor protección contras las importaciones masivas que hunden al sector. La organización Jóvenes Agricultores-Asaja denuncia que el Gobierno sigue sin poner en marcha acciones que contribuyan a proteger a los agricultores de la provincia de las masivas importaciones de Marruecos. Y es que se trata de una práctica masiva que se aproxima al 'dumping', es decir, con una producción subvencionada, con precios por debajo de coste.
Denuncian que la adopción por parte del Ejecutivo marroquí de medidas que permitan duplicar la producción de cítricos, los empresarios agrícolas pidieron ayuda para evitar que se agrave aún más la situación de competencia desleal que padecen. Aseguran que aún no se ha producido ningún cambio, pese a que España se le presenta ahora una oportunidad única, al ostentar la presidencia europea, y pese a que Marruecos ya va mucho más lejos al plantear que hay que alcanzar más acuerdos comerciales, con la intención de que Europa subvencione totalmente el vertiginoso aumento de la superficie de cítricos.
Asaja reitera que el país alauita «ha adoptado un importante plan que permitirá duplicar la producción de cítricos y olivar hasta 2020». En la actualidad, «conceden subvenciones de 1.070 euros por hectárea de nuevos cítricos, lo que supone financiar casi el 100% del coste de la plantación». También insisten en que «costean la perforación de pozos, equipamientos de riego y acondicionamiento de fincas hasta en un 60% y la instalación de nuevas cámaras frigoríficas y almacenes de confección en un 10%».
Los productores alicantinos advierten de que estas ayudas, que se contemplan en el llamado Plan Verde, «supondrán una inversión agraria de 13.365 millones de euros durante la próxima década». Y es que los acuerdos comerciales que tiene Marruecos con la Unión Europea les permite financiar parte de la citada cuantía. Incluso, las autoridades magrebíes van mucho más lejos y ya plantean la necesidad de firmar nuevos acuerdos para poder dar más subvenciones agrícolas.
En los últimos años, el sector citrícola alicantino sufre graves prejuicios -bajos precios en origen y elevados costes-, que lo han puesto al borde de desaparecer.