A los cartageneros les molesta el ruido de los bares de copas y por eso el Ayuntamiento está siendo más perseverante que de costumbre para que se cumpla la hora de cierre de los establecimientos, que está estipulada a las 4.30 de la madrugada para los que tienen licencia de discoteca. El director general de Seguridad, Carlos Nieto, afirma que intentan cumplir los plazos que marca la ley, lo que no puede suceder es que cierren a las nueve de la mañana como venían haciéndolo algunos locales. Aun así piensa que están siendo «muy permisivos».
La manga ancha se acabó y dueños y encargados de discotecas de Cartagena aseguran que la medida no ha sentado muy bien a sus clientes. Según Jorge Luján, encargado de Suite 40, a la hora de cerrar la gente se lo toma «mal porque siempre quieren un poco más». Y en algún bar los clientes se han enfrentado últimamente a los camareros al recordarles que era hora de irse.
Dueños y encargados coinciden en que para ellos la hora de cierre es más cómoda porque terminan con antes su jornada laboral, pero piensan que para la ciudad es negativo. Y es que, la noche también es un reclamo turístico y da vida a la ciudad. Nadie concebiría Madrid o Barcelona sin su vida nocturna.
La normativa aplicada está vigente desde 1994, y José Ramón González, encargado de la discoteca Budablú opina: «Es una ley que lleva sin modificarse muchos años. Ahora la gente sale de trabajar a las once de la noche y es necesaria una ley acorde y realista porque queremos que Cartagena crezca».
Son conscientes del daño que producen en el sueño de los vecinos y las dificultades del Ayuntamiento para actuar. «Entiendo que el Ayuntamiento tenga presiones por las quejas de los vecinos pero hay que buscar una solución que nos beneficie a todos», añade González.
Reclamo turístico
Las discotecas piden las facilidades que tienen en otras ciudades de la región, como Murcia, o en comunidades cercanas, como Mojácar en Almería. Aseguran que lo que se va a conseguir es que la gente prefiera salir por otros locales de fuera de Cartagena para poder continuar la fiesta hasta altas horas.
En tiempos de crisis esto les preocupa más que nunca. Sobre todo porque las discotecas no sólo son reclamo turístico. También generan empleo a mucha gente joven.
Por eso, algunas de las discotecas de la ciudad han optado por formar parte de la Asociación Hotelera de Cartagena (Hostecar), que como dice José Ramón González les está ayudando mucho.
Desde hace aproximadamente dos años y medio el Ayuntamiento exige limitadores de sonido en los bares céntricos para evitar molestias. Son aparatos que cuestan alrededor de dos mil euros por cada equipo que posea el local y su función es controlar la emisión de decibelios. Pero últimamente se están instalando limitadores que «cortan la música» a una hora estipulada.
El mayor quebradero de cabeza se producirá cuando lleguen días especiales, como la noche del Encuentro, en las que el Ayuntamiento permite ampliar el horario de cierre. Para ello, los negocios que tienen ese tipo de limitadores se verán obligados a pedir un permiso especial y a llamar al técnico del Ayuntamiento para que les modifique el horario y poder disfrutar de la música después de las cuatro y media de la madrugada.
Dueños y encargados de estos negocios ya se movilizan para tratar de reunirse con responsables del Ayuntamiento y buscar soluciones que beneficien a sus negocios, a la ciudad y a los vecinos que quieren descansar, aseguran.