Casi dos meses de baja es el periodo medio que están los trabajadores alicantinos en situación de incapacidad temporal debido a una enfermedad común o un accidente no laboral. En concreto, se trata de una duración de los procesos de 57,24 días hasta recibir el alta. Esta cantidad está muy por encima de la media nacional, que se sitúa en 40,08 días, según los últimos datos oficiales que maneja la Seguridad Social, en el acumulado del pasado año hasta octubre.
Esa diferencia de 17 días coloca a Alicante en el pelotón delantero entre quienes más horas pierden al año por absentismo. Y es que sólo la superan en la media de días: Jaén (64,50), Lugo (63,19%), Valencia (60,81), Granada (60,34); Ciudad Real (59,80) Castellón (59,46), León (58,93) y Pontevedra (58,71),.
El cómputo total de personas en situación de baja laboral en la provincia, tras la suma de todos los apartados asciende por encima de 12.880, al cierre de dicho mes. Y es que a los 9.716 registrados por procesos por contingencias comunes, se suman los 1.763 por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de afiliados al régimen general y los 1.326 en el caso de los autónomos.
La incidencia media mensual por cada mil trabajadores protegidos por el sistema público asciende a un promedio de 18,90, un valor claramente por debajo de la mayoría de provincias españolas.
Más allá de las bajas justificadas, el absentismo está muy ligado a aspectos motivaciones. La pérdida de horas de trabajo es un síntoma de la baja productividad. Eso supone un gasto importante para las empresas, la Seguridad Social y las mutuas, así como un descenso en la productividad de las empresas. Y es que se es tima que el coste de absentismo que una empresa tiene que soportar por cada empleado es de 2.500 euros al año, por lo que no cabe duda que es uno de los mayores lastres para la competitividad de las firmas.
Con todo, la ausencia del trabajador de su puesto se explica por distintas variables, entre las que se encuentran los aspectos ya mencionados, así como otros como permisos legales retribuidos (matrimonios, mudanzas, nacimientos), faltas al trabajo por causas injustificadas y permisos no retribuidos para asuntos personales.
Eso sí, la mayoría de las mercantiles consideran el absentismo como un tema prioritario que hay que atender, así lo confirma una encuesta realizada el pasado año a 720 empresas españolas por Creade LeeHecht Harrison, empresa del Grupo Adecco. En el caso de las administraciones públicas, el problema es incluso más grave.