Por no llegar, no aparecieron ni las pegatinas de la bebida isotónica de India que el bólido debía lucir en su puesta de largo como admitido en la parrilla de la fórmula 1. El Hispania F1 Racing Team, la escudería murciana y el primer equipo español de la historia, debutó en Bahrein al filo de la guillotina. Sólo enseñó un coche en la pista, el de Bruno Senna, porque al otro, al del indio Karun Chandhok, le faltaban piezas, sincronización y ajustes para ni tan siquiera arrancar. «Ya es un triunfo estar aquí después de lo que hemos pasado. Y ha sido emocionante ver salir al coche», dijo el presidente de la escudería, el empresario malagueño afincado en Murcia José Ramón Carabante.
Entre los 2.000 kilos de cargamento y material que desplazó el Hispania hasta Bahrein viajaba un intangible: la ilusión y el empeño de un grupo de pioneros que lleva un mes sin horas libres.
Carabante ha puesto el dinero para echar a andar (se habla de diez millones) en espera del retorno a base de patrocinadores. «Ya tenemos cinco», asegura el empresario malagueño. «Dos de Brasil -Banco Cruceiro do Sul y Embratel- y tres más de India que aparecerán en breve en el coche».
El parto fundacional de Adrián Campos estaba casi abocado al pozo sin financiación y, a última hora, Carabante se fue a ver a Bernie Ecclestone a Londres. «Si tú me ayudas, yo voy», le dijo al magnate de la F-1 alejándose de las normas. En este deporte funcionan los contratos, la letra pequeña, las cláusulas. Carabante maneja otro estilo, el del empresario intuitivo, sagaz, hecho a sí mismo en la calle. «A Bernie le miré a los ojos para ver si me decía la verdad. Y así era. Nos ha ayudado».
José Ángel de la Casa, el locutor eterno del fútbol y el atletismo en TVE, ejerce como asesor del empresario andaluz. Y dos ingenieros españoles con experiencia y formación en la F-1, Toni Cuquerella y Xevi Pujolar, comandan la estrategia en el 'box' junto al director deportivo, el alemán Collin Kolles.
Ayer en Bahrein, el 'box' del Hispania era un trasiego incontrolable. Una caldera en ebullición, pese al insomnio generalizado. Los mecánicos han dormido tres horas diarias desde que llegaron a Bahrein y algunos, ni siquiera eso. Una cabezada en algún rincón cómodo del último garaje de Sakhir y listo. Muchas piezas imprescindibles para el funcionamiento del coche habían aterrizado en el aeropuerto árabe ayer mismo, a primera hora. «El cableado llegó el día anterior», se escucha en la estancia.
¿Improvisación española? «No -rechaza Carabante-. Es un trabajo contrarreloj. No podemos hacer otra cosa porque hace unas semanas estábamos fuera». Los ingenieros y mecánicos han trabajado sin parar en el monoplaza durante las dos últimas semanas, pero ni así alcanzaron ayer los plazos. Sólo salió al asfalto del desierto el coche de Bruno Senna después de un derroche estajanovista a la hora de arrancarlo. Como si fuera un examen final, todos los empleados tuvieron que canalizar el sistema hidráulico con los sensores del bólido para lograr que se pusiera en marcha.
«Si pasa la prueba del nivel de aceite, está listo». Un sonido atronador retumba en el garaje. Senna aprieta el acelerador y dos ingenieros comprueban en los portátiles que la gráfica es correcta.
Cuando al fin despega el brasileño, sin las pegatinas de la bebida isotónica, sin saber si su compañero correrá este sábado, un suspiro de alivio se adivinó en tantas caras sudorosas del Hispania. «No somos tontos. Ya sé que quedaremos los últimos. Pero el triunfo es haber sacado el coche al alquitrán», cuenta, emocionado sí, José Ramón Carabante.
Pese a todo, el empresario dijo ayer que el estreno «ha ido fenomenal», y que la primera ronda de entrenamientos «ha salido mejor de lo que todos esperaban».
«Hemos logrado dar 17 vueltas, el coche se ha comportado muy bien y el piloto también», dijo Carabante, quien destacó que la acogida dada a Hispania «ha sido sensacional. «Hemos luchado contra viento y marea y al fin hemos conseguido llegar hasta aquí», subrayó José Ramón Carabante, quien espera ahora el estreno hoy del segundo coche, pilotado por Karun Chandhok.
Cruz viaja a Bahrein
Por otro lado, el consejero de Cultura y Turismo, Pedro Alberto Cruz, se encuentra en Bahrein para presenciar los entrenamientos del Hispania Racing Team. Los monoplazas de la escudería llevan el logotipo 'Región de Murcia No-Typical' por los que la Comunidad pagará 9 millones de euros en tres años.
En un comunicado el consejero señaló que la Región «se proyecta mundialmente» con este equipo, y afirmó que «hoy se ha vivido un momento histórico» por la presencia de la primera escudería española en una prueba de fórmula 1. Cruz se mostró satisfecho de ver cómo la promoción de la Región «no sólo está presente en los dos monoplazas sino también en el 'paddock', y el domingo, con una audiencia de millones de espectadores. Esto es ciertamente un motivo de alegría».