La tormenta desatada a principios del invierno, justo el día de Todos los Santos, ha amainado y ha salido el sol, como gusta decir ahora al jefe del Consell, Francisco Camps, en lo que es ya la nueva variante sobre la tesis de los 'brotes verdes'. CAM y Bancaja no sólo no aceleran su fusión, entre ambas o con terceras entidades, sino que 'congelan' cualquier iniciativa en los prolegómenos de la primavera.
Los primeros indicios de la nueva hoja de ruta del Consell en materia de cajas de ahorros los dibujó hace dos días el vicepresidente económico Gerardo Camps, el cual alentó en noviembre la unión con mucha celeridad e ímpetu. Ayer, su jefe corroboró esos síntomas. Fue ante una treintena de lo más granado del empresariado alicantino. La junta directiva de Coepa. Tras ser preguntado por los periodistas (que tuvieron que esperar tres cuartos de hora para ser atendidos por Camps) el jefe del Consell afirmó: «Es responsabilidad de los órganos de dirección de la CAM», la fusión de las dos entidades o de éstas con otras. Como ya ha hecho en semanas anteriores, se mostró «convencido de que acertarán» en sus actuaciones y alagó al titular de CAM, Modesto Crespo, presente en la cita, al decir: «La entidad tiene al mejor presidente posible y al mejor equipo posible al frente de la CAM».
Tras hacer honor a su nombre de pila y restar importancia a los halagos que le había lanzado minutos antes Camps, Modesto Crespo también se apuntó al debate. Aunque por separado y también a petición de los periodistas. «No se trata de soluciones, además hay una cuestión que es importantísima», dijo a plomo el presidente de la CAM, que también durmió el debate.
Crespo, que no ha ocultado nunca la «fortaleza de la CAM para caminar sola» ni tampoco la predilección de la entidad por esta opción, aludió a la falta de un marco jurídico por parte del Banco de España para definir qué comportamiento tendría, por ejemplo, un SIP (Sistema Institucional de Protección), a efectos fiscales. «Por lo tanto, si se desconoce el marco jurídico, ¿cómo vamos a decidir la aceptación de unión con otra entidad?; hay que esperar y cualdo se resuelvan esas circunstancias, ya se verán las uniones frías o calientes».
Modesto Crespo transmitió, de nuevo, un mensaje de total tranquilidad. «Vamos a estar apoyando a todos los sectores de la economía alicantina para salir de esta crisis que nos agobia a todos, pero que yo sé que vamos a superar y con éxito», sentenció Crespo, sin poner plazos para esa eventual etapa de crecimiento.
Visto lo visto, los empresarios tampoco callaron sobre el eterno y reiterativo debate de la fusión de cajas. La patronal Coepa «no ha variado en ningún momento su posición», que se basa en que la decisión de una posible fusión «sea en todo momento técnica, económica y financiera». Apela otra vez al conocido argumento de la pluralidad de servicios financieros y a la independencia de CAM. De Bancaja o de cualesquiera entidad.
Camps esgrimió otra vez el argumento del agravio y exigió al Gobierno central que «cumpla» con Alicante, «la cuarta provincia española en demografía, en PIB, en crecimiento y en exportación, y que no ha tenido durante estos años la inversión que le correspondía». Suavizó algo sus palabras eufóricas de un día antes, pero no las desnudó precisamente de optimismo: «Si hay una provincia y una comunidad autónoma con posibilidad de tirar hacia adelante es ésta», dijo, poco antes de que los empresarios, a puerta cerrada, le reclamaran más «financiación y agilidad» para todos los planes estratégicos y económicos. Antes de que salga el sol.